Alejandro Rodríguez: “hoy estamos celebrando con mi familia que estoy vivo y que el tiro no me hizo tanto daño” - LA GACETA Tucumán

Alejandro Rodríguez: “hoy estamos celebrando con mi familia que estoy vivo y que el tiro no me hizo tanto daño”

Mientras se recupera de la lesión en la pierna que le ocasionó un disparo, el comerciante Alejandro Rodríguez, quien fue asaltado el miércoles en Monteagudo y Santiago, señaló en entrevista cómo fue el momento del ataque y por qué decidió resistirse.

09 May 2021 Por Santiago Re
1

EN SU TRABAJO. Alejandro Rodríguez fue asaltado cuando cerraba su bar en Monteagudo y Santiago. Se recupera de un disparo en la pierna.

Alejandro Rodríguez (39 años) fue herido durante un intento de robo en la puerta de su bar ubicado en Santiago del Estero y Monteagudo. Su caso marcó un antes y un después entre los habitantes de la zona que dejaron al descubierto la inseguridad que se vive en Barrio Norte.  “Hoy con mi familia estamos celebrando que estoy vivo y que el disparo no causó tanto daño. Esto pudo haber terminado mucho peor”, señaló Alejandro Rodríguez.

- ¿Cómo se siente?

- Estoy en proceso de recuperación. El disparo entró por la zona de la pantorrilla derecha y salió por el soleo sin causar fractura, gracias a Dios. La bala no quedó alojada, sólo causó un desgarro. Fue una desgracia con suerte.

- ¿Cómo empezó el ataque?

- Ellos querían la moto. Estaban esperando a que saliera y quitara el seguro para emboscarme. Apenas hice eso uno de los chicos me ahorcó, primero pensé que me hacían una broma de mal gusto, pero entonces me apuntó con un arma y me redujo. Fue una situación muy violenta. Principalmente porque los ladrones tenían un arma grande (pistola calibre 11,25) que es considerada de guerra.

- ¿Sintió miedo al escuchar los tiros?

- Me atacaron justo cuando salíamos del trabajo con mi esposa. Querían robar la moto a como diera lugar. Me resistí porque cuando sale ella le apuntaron y ahí sí sentí miedo de que le dispararan. Entonces yo me levanto del piso y cuando el ladrón gira para verme, le tomo el brazo y lo hago apuntar hacia arriba.

- Los ladrones eran menores de edad: ¿qué opina?

- Lo mismo que todo el mundo: ¿que hacían dos menores robando con armas que ni la Policía tiene? Pienso que el sistema legal y nosotros como sociedad estamos permitiendo eso de alguna manera. Desde las diferencias de educación y formación que existen hasta el hecho de que estén portando armas te ponen en una desventaja total como víctima. Son chicos a los que formaron de otra manera: cualquier persona de bien no querría ni tocar un arma, menos para delinquir. Ellos en cambio salieron drogados y listos para matar si hacía falta.

- ¿Los notó drogados?

- Sí, estaban redrogados. Después lo corroboró la Policía incluso, pero fue evidente en el momento por la violencia. Me amenazaron de muerte y cuando dispararon era a matar. A otro chico que los perseguía también. Ellos soltaron la moto porque no sabían o no podían manejarla, y ahí los persiguió un transeúnte al que le tiraron a media altura.

- ¿Qué sintió en esos momentos?

- Por suerte no le dieron a esa otra persona. Creo que se debe tener en cuenta también que haya sido en barrio Norte, en un lugar tranquilo, transitado y residencial y que estaba liberado. No es que me emboscaron es un lugar de la periferia o en una calle desolada.

- ¿Por qué cree que le tiraron a matar si le dieron en la pierna?

- No me matan porque yo me resistía. Me dan en el pie porque forcejeaba con el que tenía el arma. Me apuntaron al abdomen, yo no dejé que pudiera tirar cómodo. De todas formas aclaro que esa fue mi impresión en un momento de mucho shock, seguramente Criminalística determinará cómo fue todo.

- ¿Cree que volvería a reaccionar así?

- No podría decir cómo reaccionaría en otra situación. Lo que sí pensé en este caso es que el arma parecía de juguete y que los ladrones eran dos chicos menores. También sentí que en ese momento necesitaba defenderme porque si el arma era de verdad...

- Se imaginó que eran capaces de dispararle a cualquiera...

- Exacto. Reacciono porque veo a mi mujer indefensa y en esa milésima de segundo pensé que si tenía que pasar algo malo mejor que me pasara a mí y no a ella ni a otro. Sentí que podían matarnos por una moto. ¿Ahora qué haría? Me quedaría en la casa lo que más se pueda.

- ¿Dan ganas de no salir más a la calle?

- No, tampoco así. Pero estos días sí, para recuperarme. La verdad es que soy sólo uno más y esto podía pasarle y le pasa a cualquiera. Una vez recuperado hay que volver a salir a laburar de vuelta. A continuar con la vida, como siempre.

- ¿Qué opina de la labor policial en este caso?

- Quiero recalcar que la Guardia Urbana de la Policía estuvo atenta y reaccionó rápido para recuperar la moto y atrapar a los delincuentes. No lo sabía en el momento, me enteré en el sanatorio. Mi sensación hasta ahí era saber que había evitado que atacaran a mi esposa y que todo lo demás había quedado en la nada.

- ¿Y de la tarea que desarrolló la Justicia?

- El Ministerio Público Fiscal y la Justicia se portaron muy bien. Me explicaron que ahora se aplica un nuevo código procesal que es mucho más rápido, algo que yo no conocía. Debo decir que me sentí muy bien representado. A estos chicos les dieron 90 días de prisión preventiva. Es histórico. Quiero destacarlo porque uno muchas veces descree de la Justicia y nunca me imaginé que a 24 horas del hecho iba a presenciar una audiencia en la que resuelvan la detención de dos chicos, sobre todo con todas la garantías que suelen tener los menores. En mi caso me fui muy conforme gracias a la jueza Judith Solórzano y al fiscal Carlos Picón.

- Sus vecinos dicen que tiene que haber un policía en esa esquina…

- Sí, es cierto. Por eso destaco que después del hecho la Policía actuó de 10 y fue algo que me sorprendió. Siempre pasan los bicipolicías, van recorriendo las calles. Pero Santiago y Monteagudo necesita un policía fijo en esa esquina para disuadir a los delincuentes.

- A todos los tucumanos le gustaría tener un policía en cada esquina...

Cuando el efectivo está fijo en esta esquina, los asaltos disminuyen, pero a la media hora de que el efectivo deja su puesto ya escuchamos un grito o vemos que le están robando a alguien. Nos cansamos de ver casos y de pelear con los ladrones. Algo de interés ven en Santiago y Monteagudo: a la moto la compré el martes y la llevé al trabajo; el miércoles me encañonaron para sacármela.

Temas

Tucumán
Comentarios