Urge que se actúe con madurez frente a la pandemia - LA GACETA Tucumán

Urge que se actúe con madurez frente a la pandemia

04 May 2021

Las noticias sobre reuniones sociales y fiestas clandestinas en clara violación a las restricciones en plena segunda ola de la pandemia de coronavirus se repiten de manera constante. Hoy se informa que se clausuraron bares y se desalojaron partidos de fútbol en capital y en Yerba Buena. En el fin de semana se habló de la clausura de la cantina de un club de rugby por aglomeración de personas. Sin embargo, este tipo de prácticas no es solo patrimonio de los tucumanos. “Córdoba: desalojaron una fiesta clandestina con más de 300 personas: las fuerzas de seguridad fueron alertadas por los vecinos de la zona donde ocurrió el hecho”, otro título con noticias que llegaron desde “La Docta”. Las noticias sobre la ruptura de las normas recorren el mapa del país. “Insólita fiesta clandestina con más de 70 personas y cumbia en vivo en Nordelta: cuatro detenidos y un ex Boca entre los asistentes. El dueño de la casa y otros tres invitados de entre 43 y 49 años fueron aprehendidos por agredir a los efectivos de la Policía Bonaerense que llevaron a cabo el operativo dentro del barrio El Yacht”, se difundió el fin de semana.

Pasó más de un año de la irrupción del virus SARS-CoV-2, y todavía parece ser que muchos no toman conciencia de la gravedad de la situación sanitaria que envuelve el país y el mundo. Si en un comienzo el miedo a esta enfermedad llevó a una sociedad, esquiva al cumplimiento de las leyes como la argentina, a respetar las normas, hoy la situación es absolutamente distinta.

Resulta suficiente con salir a la calle y observar a muchas personas sin barbijos o que los llevan mal puestos. También las filas en los establecimientos donde ya no se respeta el distanciamiento. Las reuniones sociales que no cumplen con el protocolo establecido, aglomeraciones de personas, entre otros muchos hechos que transgreden constantemente las normas. Además, muy a menudo, las mismas autoridades no dan el ejemplo en este sentido.

Los expertos aseguran que puede haber decretos y protocolos, pero si no está presente alguien que esté controlando, en algún momento, aparece una actitud de relajación. A esta situación se agrega que hay una suerte de acostumbramiento de parte de la sociedad a esta situación de crisis. Este escenario lleva a que el miedo a la enfermedad y al desconocimiento que había al inicio de la pandemia haya disminuido.

"La Argentina se caracteriza por una anomia social, es decir, una sociedad a la que le cuesta cumplir las normas y la transgresión de ellas es algo común”, explicó en una reciente entrevista con LA GACETA Raúl Arué, magister en Sociología Aplicada (UNT) y licenciado en Sociología (UBA). “Es lo que estamos viviendo actualmente y explica en gran parte lo que pasa", agregó.

Las transgresiones a las normas se observan sobre todo en los jóvenes, que parecen los más rebeldes al momento de acatar las restricciones. La diversión y el disfrute de los adolescentes y de los adultos jóvenes hace que se sientan invulnerables. “Este grupo está en el ojo de la tormenta ya que la necesidad de socializar, más la falta de toma de conciencia, sumado a la rebeldía típica de traspasar los límites y el agotamiento mental que conlleva la pandemia, son un combo muy amplio que hace que los principales transgresores sean los jóvenes", afirmó la psicóloga infantil y especialista en neurodesarrollo Mariana Aguirre.

Argentina está en un momento difícil de la pandemia. Hay tensión en el sistema de salud. Cada vez hay más personas cercanas comprometidas con la enfermedad. Es necesario actuar con madurez cívica y responsabilidad social. Del rol que cumpla cada uno dependerá el tiempo que nos llevará pasar la crisis que estalló en todo el mundo.

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