Hipertensos: casi el 33% corre riesgo de sufrir daño cognitivo - LA GACETA Tucumán

Hipertensos: casi el 33% corre riesgo de sufrir daño cognitivo

Aumenta si se tiene mucho tiempo presión elevada o no se logra su control con tratamiento.

04 May 2021
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PREVENCIÓN. La hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa.

Las demencias (porque las hay múltiples y variadas) son definidas por la Organización Mundial de la salud como “un síndrome, generalmente de naturaleza crónica o progresiva, que se caracteriza por el deterioro de la función cognitiva (es decir, la capacidad para procesar el pensamiento)”. “Afecta la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio”, añade la OMS.

La causa más frecuente es la enfermedad de Alzheimer (casi un 70% de los casos); la sigue la demencia vascular (en un 15% de los casos) y detrás otras menos frecuentes. Pero -advierten expertos- en el 80% de los casos son formas mixtas que combinan fenómenos degenerativos propios de la enfermedad de Alzheimer con lesiones vasculares. Y, aunque no se sepa aún cómo hacer para frenar el fenómeno degenerativo del Alzheimer, hay otras variables que intervienen en este proceso que se pueden modificar; entre ellas se destaca la hipertensión arterial.

Sobre el tema se discutió en el evento NCD Fórum “Haciendo visible lo invisible: tomando conciencia de las enfermedades no transmisibles”, del que participaron especialistas de la Región Andina y el Cono Sur con auspicio científico de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP). “En general, cuando clínicos y cardiólogos atienden personas con hipertensión arterial (HTA) evalúan el estado de su corazón, a través de una ecografía y/o de un electrocardiograma, y el riñón, con un análisis de laboratorio, pero no estudian el cerebro, que es muy importante”, sostuvo Augusto Vicario, coordinador de la Unidad Corazón-Cerebro del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), quien disertó sobre “Corazón y Cerebro” durante el encuentro internacional

De hecho, las últimas guías de las Sociedades Europeas de Hipertensión y Cardiología reconocieron la función cognitiva (y su declive) como un daño orgánico mediado por la hipertensión. Y destacaron que el cerebral puede ser el único daño orgánico mediado por HTA en casi el 33 % de los hipertensos, y evolucionar sin ser detectado durante varios años si no se examinan adecuadamente o si no tienen su presión arterial bajo control.

Hay que cuidar las arterias

Si bien las probabilidades de desarrollar alguna demencia aumentan con la edad (las de tipo Alzheimer son las más frecuentes), no son una consecuencia inevitable del envejecimiento, y la pérdida de la memoria (la señal más “típica” por ser la primera que los demás notan) no significa necesariamente una demencia, explicó a LA GACETA el neurólogo Federico Pelli Noble, especialista en psiconeuroinmunoendocrinología y docente de las facultades de Medicina y Ciencias Exactas de la UNT.

“Sabemos, por otro lado, que la HTA es el factor número 1 del daño arterial. Por eso el control de la presión arterial es una herramienta sencilla y clave”, agregó y sentenció: “como dice un viejo adagio de la Medicina, el ser humano tiene la edad de sus arterias”.

En ese marco, coinciden los especialistas, un estilo de vida saludable, no fumar y controlar niveles de colesterol no sólo ayuda a prevenir daño cerebral, sino que mejore la condición de las personas cuando el deterioro se inició.

“La HTA es una enfermedad silenciosa; la mayoría de los síntomas que la gente atribuye a la HTA no son tales. Para detectar daño cognitivo no se puede indicar resonancias magnéticas o tomografías de cerebro a todas las personas hipertensas, pero sí puede evaluarse el funcionamiento cognitivo con test sencillos en el consultorio, y los resultados son un indicador muy preciso”, destacó Vicario.

“Es preciso investigar daño cognitivo en los pacientes con riesgo cardiovascular moderado a severo -resaltó por su parte la cardióloga tucumana Florencia Waisman, especialista en HTA-. Se realizan tests sencillos que pueden indicar daño neurológico antes de que haya manifestaciones clínicas evidentes”.

De qué hablamos

La HTA es el principal factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, incluidas las cerebrales. Se considera que hay HTA cuando, luego de tres mediciones consecutivas, en más de una oportunidad, los valores registrados son iguales o superiores a 140/90 mmHg. .

“Cuando alguien desarrolla HTA, las paredes de sus arterias comienzan a perder elasticidad y las características propias de su función se alteran. Este daño incluye los pequeños vasos cerebrales que irrigan la subcorteza del cerebro. La lesión se produce lentamente y lastima vascularmente todo lo que está en la subcorteza cerebral. “Estas lesiones comprometen las conexiones entre las neuronas y alteran la función cognitiva 10 o 15 años después”, detalló Vicario.

Una vez detectado el deterioro cognitivo, se deben implemer estudios como resonancia magnética, dosaje de vitamina B12 y hormona tiroidea, que permitirán descartar causasdistintas de las vasculares; tal mismo tiempo, hay que controlar los factores de riesgo vasculares (hipertensión, diabetes, dislipidemia) y conductas de riesgo como sedentarismo o tabaquismo.

“En esta instancia, cobran jerarquía los medicamentos antihipertensivos, que han demostrado retrasar la declinación cognitiva propia del envejecimiento, el comienzo de la demencia e inclusive mejoran muchos el funcionamiento de varios dominios cognitivos”, señaló Vicario.

“No se desarrolló todavía la droga que modifique significativamente el curso de la enfermedad de Alzheimer. Pero está demostrado que dejar de fumar, controlar la HTA y bajar los niveles de colesterol con drogas como las estatinas, entre otras medidas, ha contribuido a que los cerebros de las personas que viven con HTA sufran menos lesiones vasculares y menos fenómenos involutivos”, agregó.

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