
Leo con estupor (asombro o sorpresa que impide a una persona hablar o reaccionar), noticias acerca de la conveniencia o no de usar barbijo en la vía pública. Hoy estamos a 13 meses del inicio de la pandemia, ¿y aún los titulados profesionales de la salud no se ponen de acuerdo sobre este tema? Pero lo peor no es eso, sino que los medios siembren la semilla de la discordia “re-publicando” sobre un tema que ya debe considerarse resuelto, en pos de la paz mental que merecen los ciudadanos que soportan con estoicismo los avatares de esta cuarentena. El respeto, la consideración y la solidaridad son esenciales para sostenernos en el aturdimiento que provoca la incertidumbre acerca del futuro inmediato, y es para que todos lo apliquen como norma, especialmente los medios de comunicación, que son responsables en mayor medida, más que nunca, de nuestra salud mental, aunque parezca un disparate decir esto. Por último, quisiera exhortar a los tucumanos a continuar usando el barbijo, porque un estornudo, o cualquier manifestación física que propague el virus, puede desencadenar y por cierto lo hace, una cadena de contagios mortal, y como ejemplo cito la alumna egresada que viajó a Bariloche, escondiendo su condición de portadora del virus, contagiando a 65 compañeros. Este ejemplo desnuda no solo la irresponsabilidad de muchas personas respecto de sus semejantes, sino también que dicha conducta vulnera cualquier protocolo de prevención, por lo que pensar en abandonar una medida de prevención exitosa como es el uso del barbijo no es para nada aconsejable.
Juan Carlos Romero Abadie
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