De productora de alimentos a generadora de bioenergía - LA GACETA Tucumán

De productora de alimentos a generadora de bioenergía

La industria azucarera se está transformando. Y aún tiene mucho por mostrar.

24 Abr 2021
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En 2016, la Sociedad Argentina de Técnicos de la Caña de Azúcar (Satca) presentó en Chiang Mai (Tailandia) la candidatura de nuestro país para organizar el XXX° Congreso de la Sociedad Internacional de Tecnólogos de la Caña de Azúcar. Durante la etapa de preparación fue predominando la idea de destacar la producción de energía renovable -bioetanol, bioelectricidad, biogas-, por encima de la del producto tradicional del cultivo: el azúcar de mesa o para industria.

Una vez logrado el objetivo y ya trabajando en lo organizativo, el Comité Organizador del Congreso (COC) se planteó la necesidad y la conveniencia de diseñar un logotipo y un lema para identificar el evento, que muestren claramente sus fines: los de contribuir con nuevos e importantes conocimientos para continuar mejorando la productividad de la caña de azúcar y la eficiencia del proceso productivo, y acelerar el desarrollo de nuevos productos mediante la aplicación de tecnología innovadora.

La elección del lema Growing Energy fue para la Satca y para el COC un aspecto central, ya su texto debía explicar el porqué y el para qué de la postulación de Argentina, y debía iluminar el temario de las conferencias plenarias y de los trabajos técnicos presentados.

En uno de los escritos elaborados en su momento al respecto se puede leer lo siguiente:

“El slogan adoptado (“Cultivando Energía - La próxima página.”) propone un gran desafío: contribuir con diferentes productos energéticos -incluyendo la energía del azúcar como alimento- para el consumo de una población mundial en constante crecimiento, con permanente demanda de alimentos y energía. Creemos que tener una visión a largo plazo de nuestra actividad es un deber”.

Las actividades desarrolladas durante el Congreso reflejaron un notable respaldo a las propuestas de los organizadores, coincidiendo el mundo de la agroindsutria con la necesidad de contribuir con conocimientos e ideas, desarrollando así nuevos lineamientos para un futuro mejor.

El foco en el potencial bioenergético de esta tan pródiga especie vegetal resulta no solo estratégicamente oportuno para la actividad, sino también de imprescindible emergencia internacional. La crítica situación ambiental que el uso de combustibles de origen fósil ha contribuido en gran medida a generar hace del desarrollo de esta alternativa productiva una imperiosa necesidad. Urge impulsarla, entonces, con fuerza en ese sentido; a nivel mundial, y especialmente en la Argentina, que exhibe inexplicables atrasos en esta materia; y particularmente en el Noroeste argentino, que tiene un enorme potencial para desarrollar.

La agroindustria de la caña de azúcar tiene una larga tradición en nuestro país, que se remonta a la época de la colonia. El crecimiento de esta actividad durante los últimos años fue muy importante en la Argentina: el aprovechamiento de este noble cultivo dejó de ser sólo la tradicional elaboración de azúcar, para constituirse en el basamento de la creación de un programa nacional de producción de biocombustibles -que está actualmente en pleno desarrollo- cuyo principal objetivo es el de remplazar en forma paulatina los combustibles fósiles, con alta huella de carbono, por biocombustibles producidos a partir de fuentes renovables.

Nuevo desafío

Indudablemente, el nuevo y gran desafío que se plantea esta agroindustria -“la próxima página”- es el de realizar un significativo aporte a la disminución de la generación de gases de efecto invernadero, ya sea a través del paulatino reemplazo de combustibles líquidos de origen fósil -como las gasolinas- por los producidos a partir de fuentes renovables -como es el caso del bioetanol-, o mediante la generación de energía eléctrica y biogas a partir de la abundante biomasa que genera la caña de azúcar.

El Congreso de Argentina, desarrollado en Tucumán durante setiembre de 2019, fue un hito histórico, tanto para nuestro país como para los demás países productores de todo el mundo, pues permitió visualizar los avances logrados en la transformación de esta industria, que está pasando raudamente de un status de productora de alimentos a una industria bioenergética, que ya no sólo ofrece azúcar, sino también biogas, energía eléctrica y combustibles líquidos de alta densidad energética y de baja huella de carbono, además de otros productos como papel, tableros de aglomerados de bagazo, alcoholes de segunda generación, resinas plásticas, levadura seca para alimentación de ganado, y muchos otros que llegarán con el tiempo.

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