
Más de 4.000 piezas de Federico García Lorca, el gran poeta y dramaturgo español del siglo XX, fueron declaradas ayer como Bien de Interés Cultural en Andalucía, para garantizar “la integridad del conjunto y su vinculación con la comunidad autónoma andaluza”. Se otorga así la máxima protección a una documentación histórica compuesta por libros, manuscritos, cartas, partituras, trajes, fotografías y dibujos.
Se trata de obras que están depositadas en la institución de Granada que lleva el nombre del escritor y serán inscritas en el catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, informó el diario El País de España, replicado por la agencia argentina de noticias Télam. La titularidad del legado lorquiano corresponde a la Fundación Federico García Lorca y el material original está custodiado en dos cámaras acorazadas del centro.
El legado había llegado procedente de la Residencia de Estudiantes de Madrid en junio de 2018. La recopilación de obras, según la Junta, de Andalucía que dictó la resolución, “es excepcional tanto por su singularidad e integridad como por su significado histórico y literario; todos los bienes tienen un alto significado para la cultura porque representan el testimonio material e inmaterial de un artista convertido en símbolo de la cultura universal del siglo XX”.
Desde 1909
Los primeros documentos son de 1909, cuando el poeta inicia sus estudios de bachillerato, y alcanzan hasta 1936, fecha de su fusilamiento en el barranco de Víznar (Granada) por parte de militantes franquistas levantados contra la República española. En la conservación de este material ha tenido un papel fundamental la familia del poeta, según reconocieron las autoridades.
La colección contiene casi 700 documentos originales y autógrafos; una relevante parte de su biblioteca, con abundantes primeras ediciones; 150 dibujos, cuadros y grabados, tanto de su autoría como de otros creadores; una decena de piezas de indumentaria teatral, como el traje y la insignia del grupo teatral La Barraca, el vestuario para representar los Títeres de la Cachiporra y otros de estrenos y montajes dramáticos; más de 1.300 cartas y unas 750 fotografías; cientos de discos y partituras; 13 carteles, programas e invitaciones a actos y funciones artísticas. Pero dentro de ese universo, sin lugar a dudas se destacan los 740 manuscritos de su obra poética, teatral y narrativa.
Con esta medida, la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico andaluza otorga la máxima protección posible a esos bienes.







