Vida-obra que comprende la teología y la filosofía de impronta cristiana - LA GACETA Tucumán

Vida-obra que comprende la teología y la filosofía de impronta cristiana

19 Abr 2021
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Ramón Eduardo Ruiz Pesce

Profesor de Filosofía y discípulo de Risco Fernández

Al fallecer Gaspar Risco Fernández el domingo 18 de abril, entre Pascuas y Pentecostés, el periodista de LA GACETA pregunta quién fue y qué hizo Gaspar Risco, cuál es su legado. Es un tipo de pregunta que, referidas a cualquier persona, nos abisma en el claroscuro del misterio, de suyo insondable e inexplicable; como siempre enseñó Risco Fernández. Pero en su caso, en particular, nos hace topar con el “rayo de tinieblas”, como dicen los místicos, que irradian como un Aleph -a la Borges- o una mónada -a la Leibniz-, que arriesgaría dar cuenta de un punto focal -dinámico y perspectivista- de la “catolicidad” o universalidad y encarnación de la obra y el tesoro del legado de Gaspar Risco. Fernández. Para aventurarse a hacerlo uno puede entrar por cualquier de las avenidas de esta vida-obra risquiana que comprende, en un grado de excelencia superlativa, la teología y la filosofía de impronta cristiana, en su brillante magisterio en Historia de la Filosofía Medieval, en la UNT -acompañado por Nellibe Bordón-; el pensamiento regional del NOA Cultural, una creación suya de una “cultura y región del Nosotros”; expresado institucionalmente, primero desde su revolucionaria gestión al frente del Consejo Provincial de Difusión Cultural, plasmada tempranamente en el trabajo de campo colectivo “El campesinado tucumano”, promediando los años 60, que pioneramente se aplicaba la “pedagogía del oprimido”, de Pablo Freire. Y luego en la creación del Centro de Estudios Regionales (CER), que gestó y gestionó las Jornadas de los Valles Calchaquíes. Su compromiso existencial por el NOA se expresó políticamente en una conducta presidida por el principio fraternidad, el principio compasión y el principio misericordia. Esto se vio  en sus actuaciones públicas, que provocaron que dos dictaduras militares lo expulsaran de sus puestos de trabajo: la del 66, con Onganía, y la del 76, con Videla. También en su línea de conducta siguió comprometido con el socialcristianismo y llegó a ser candidato a senador nacional por el Partido Revolucionario Cristiano. El norte de su pensamiento sociopolítico estaba expresado en la dimensión política evangélica, orientada hacia un pensamiento de la opción preferencial por los pobres, “todos los pobres, el pobre”, decía, y la doctrina social de la Iglesia que abogaba por una justicia verdadera. No la de mera justicia de dar al otro lo que le corresponde, es la justicia del “alter alter”, decía, el “otro otro”, una justicia, la única, que encarna la caridad; dar al otro la propia vida; darse por entero al otro Como colofón de este paneo se puede recorrer el tema de la cinematografía, entrañable para Risco Fernández, en especial del mundo iconográfico del cineasta sueco Ingmar Bergman. El libro de su madurez al respecto, sobre la reflexión filosófico-teológica del bergmanismo, hacía cumbre en “la” trilogía del cine sacramental (en contrapunto) con el cine diabólico en Bergman: “Luz de invierno”, “Los comulgantes” y “El silencio”. Pero ese itinerario por la cinefilia lo había comenzado en los años 50, cuando era el brillante alumno de filosofía y teología de la Universidad de Salamanca (con sendas medallas de oro) y ya cultivaban con sus condiscípulos la cinefilia bergmaniana. Promediando los años 69, Risco Fernández creó el cineclubismo en el NOA, en Tucumán en particular (en la era pretelevisión). En el año 1995 prolongó su magisterio cinéfilo con la creación del Cine Club La Linterna Mágica, que ya ha pasado los 25 años de vida (interrumpidos parcialmente en 2020, por la pandemia)… y hoy continúa. En los años 2016 y 2018 se dieron dos cursos anuales sobre Filosofía, Teología y Cine, con la asistencia del propio Risco Fernández y en el año 2020 se publicó el libro Ingmar Bergman, del kairós de la imagen al cine sacramental -Homenaje a Gaspar Risco Fernández”. Todo este aleph o esta mónada risquiana irradia desde el núcleo crístico. Toda esta pedagogía progresiva de Dios desemboca en la carne de Cristo, dice Risco. Es la presencia misma de Dios… y el kairós de la imagen cinematográfica ha de ser puesto en la órbita del Cristo Total”. Pero, dicho más llanamente, con la palabras de San Pablo, en el cine de la vida cotidiana del hombre común y corriente, todo lo vemos en enigma, o a través de un vidrio oscuro, luego veremos cara a cara, “conoceremos como somos conocidos”, glosa Gaspar Risco; amaremos como somos amados.


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