Cuidar la salud: lo que nos enseñó el primer año de pandemia - LA GACETA Tucumán

Cuidar la salud: lo que nos enseñó el primer año de pandemia

Instan a volver a las consultas médicas de rutina. Es clave el diagnóstico a tiempo de muchas enfermedades y adelantarse a las prevenibles. Tecnología.

18 Abr 2021 Por Claudia Nicolini
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NO TODO ES COVID. Tomando los recaudos conocidos, no deben suspenderse los controles ni los tratamientos.

La segunda ola de la pandemia ya está aquí y todo indica que será mucho más dura que la primera: en poco tiempo nos estamos acercando a las cifras del peor momento del año pasado en Tucumán (898 casos nuevos se confirmaron el viernes a la noche).

En contraposición, tenemos muchas más herramientas para enfrentarla: desde mucha más y mucho más certera información, hasta vacunas. Y tenemos también claros los errores que hemos cometido: paralizados por el pánico a la covid-19, hemos descuidado el resto de la salud.

Lo fueron advirtiendo los especialistas desde un poco antes de la segunda mitad de 2020 y siguieron haciéndolo en 2021. La única excepción notable en el aumento de patologías fueron las infecciones respiratorias. Sólo como ejemplo: a la semana epidemiológica 19 de 2020, la de fines de abril, se habían notificado 53% menos de casos de neumonía, y 70,5 % menos de bronquiolitis en menores de dos años que en registros anteriores (ver “Distancia: clave para proteger los chicos...”).

Algunos casos

“Todo el mundo está paralizado por miedo al coronavirus”, advertía a LA GACETA el 6 de mayo de 2020 Ricardo Falú, cardiólogo intervencionista, y contaba que en Tucumán se había reducido al 50% la consulta por infartos. “No es que haya menos -agregaba-; es que se lo aguantan y lo cursan en casa”. Luego la situación se remontó un poco, pero sin volver a la realidad de antes del inicio de la pandemia.

Los pacientes en hemodiálisis debieron seguir yendo a los centros, porque de ello depende su vida, pero bajó el número de consultas y de nuevos diagnósticos.

“Los pacientes no desaparecieron de repente, pero no llegan al hospital -destacaba en enero Juan Carlos Cabrera, jefe del servicio de Nefrología del hospital Padilla-; la covid-19 les da miedo. Eso significa que en este momento hay muchos pacientes agravándose y empezando a necesitar diálisis sin saberlo”.

De Argentina no hay cifras precisas, pero a nivel global, en oncología la pandemia hizo caer hasta el 90% las consultas y los tamizajes, y por consiguiente, las posibilidades de iniciar tratamientos. “Es importante que la gente se haga sus estudios. Si no, el sistema de salud no va a colapsar por el coronavirus, sino porque no habrá mamógrafos o endoscopios para la gente que se tenga que hacer los estudios al mismo tiempo”, destacaba en febrero Matías Chacón, extitular de la Asociación Argentina de Oncología Clínica.

Y sin llegar a cifras tan altas, pasó lo mismo con los ACV, con los testeos de VIH y otras infecciones de transmisión sexual, con los tratamientos para dejar de fumar, con los de la obesidad... ¡hasta con las vacunas de los bebés! En general, más por miedo de los usuarios del sistema de salud que por falta de disponibilidad y de accesibilidad. Para bien y para mal, no somos los mismos que hace un año, y tenemos (aunque con frecuencia no hagamos caso) herramientas para no descuidarnos ni frente a la covid-19 ni respecto de otras cuestiones.

Adecuación del sistema

“Hemos pasado del pánico al miedo, y de allí, a saber lo importante que es abordar los cuidados; todos, no sólo los relacionados con la covid”, señaló ahora a LA GACETA Verónica Alí, a cargo de la Dirección Estratégica de Programas del Programa Integrado de Salud de Tucumán.

“Hemos aprendido mucho -insistió-. Hace un año pensábamos que había que encerrarse; no estaba claro cómo se transmitía el virus. Ahora sabemos que la medida prioritaria no es la vacuna sino la distancia; y también sabemos que podemos conversar con otro a dos metros, en un ambiente ventilado y con barbijo”. Esto, entre otros vínculos importantes, permite las consultas médicas. “Pero además, el sistema de salud en su totalidad (público, privado y de seguridad social) se reorganizó para ello”, agrega Alí y destaca algunas de las innovaciones.

Informatización

Hubo que ser creativos y aprovechar las herramientas ya disponibles. Hospitales, obra sociales y profesionales de la salud “descubrieron” todo lo que se podía hacer por teléfono y por Internet en vez de presencial y que antes de la pandemia parecía de ciencia ficción: sacamos turnos usando aplicaciones; autorizamos órdenes de estudios en modo virtual; hacemos consultas por teléfono; le mandamos a los médicos lod resultados de los análisis por Whatsapp...

“Todo el sistema de salud se tuvo que reorganizar. Además de atender las urgencia de la pandemia era necesario atender de forma permanente a todas las personas con enfermedades prevalentes, que son de alto impacto para el sistema sanitario”, destacó Alí. Y una de las cuestiones claves era disminuir desplazamientos de personas (lo que sigue siendo necesario); ello implicaba, entre otras cosas, descentralizar.

“Se trabajó en identificación y geolocalización de usuarios para referirlos al centro de atención más próximo a su domicilio”. “Así, por ejemplo, la medicación que provee el sistema para personas con condiciones crónicas de salud se pudo llevar al domicilio durante el confinamiento estricto por medio de los agentes sanitarios, y ahora los pueden retirar de los CAPS; se implementaron teleconsultas; recetas e historias clínicas electrónicas...”, enumeró la funcionaria y resaltó que para las instancias en las que la presencialidad es indispensable, los centros de salud trabajaron con turnos programados y con las actividades estrictamente protocolizadas.

“La atención de todas las patologías se sostuvo durante la pandemia. Pero primó el miedo, y la gente no termina de reorganizarse socialmente en este sentido -destacó-. Pero un año después de esta tragedia mundial, y habiendo aprendido y adaptado tantas cosas (especialmente los sistemas sanitarios), necesitamos decirle a la gente que tiene (¡sí, tiene!) que volver a la consulta, al control”.

Algo de lo que pasó en 2020

Seis de cada 10 personas subieron de peso, situación que se agravó entre los que ya tenían sobrepeso y abandonaron tratamientos.

Las pruebas para detectar VIH bajaron el 40%, y el 61,5% de las personas no tuvo acceso a preservativos gratis durante la cuarentena.

Las pruebas de detección de cáncer bajaron entre el 50 y el 60%.

De cada 10 niños nacidos durante los meses más crudos de la pandemia, no completaron la vacunación entre tres y cuatro.

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