CANTAUTOR. Ferronato ha poblado de recuerdos sutiles su último disco.
El piano canta un recuerdo que se abre en canto. “Hoy quiero cantarte con el corazón, vos te vas volando sin decir adiós, como aquel lucero que me guiará, cuando tenga frío yo podré esperar. Son tantas las cosas que dejaste aquí, música en el aire y toda la emoción de saber que siempre en cada atardecer vos vas a brillar adentro de mi piel…” Suave y decidora, la voz de Diego Ferronato evoca a su padre, “cóndor en el viento dónde andarás”.
El cantautor tucumano acaba de lanzar en las plataformas digitales “Hombre pequeñito”. Grabado entre 2018 y 2020 en los estudios El Kiosco, de La Plata, su nuevo disco, integrado por nueve piezas, cuenta con la participación de Mónica Valles como invitada y ha sido producido por él junto a Roberto Garcilazo. La imagen de la portada es de Oscar Pila Ferronato, fotoperiodista de LA GACETA, fallecido hace dos años.
Compositor, pianista y guitarrista, el artista se radicó hace varios años en La Plata, donde fue el promotor del Mondongo Cultural, donde acogió a todas las expresiones artísticas independientes. Ha tocado y grabado con Raúl Carnota, Lilian Saba, Jaime Torres y la Negra Chagra, entre otros.
“Al poblar de recuerdos sutiles -el detalle: la clave de sus canciones- la ruta imaginaria entre Tucumán y La Plata, Ferronato revisa con talento el estereotipo del localismo estampado para aventurarse en las regiones inestables de la canción argentina… sus pies rítmicos no son enfáticos, sus melodías abrevan en diversas fuentes, sus armonías son inteligentes sin sofisticación y su lírica resulta intimista sin ser autocomplaciente. Podrían adjuntarse aquí referencias sutiles al jazz, la canción popular uruguaya y quién sabe cuántos más. Pero en el delicado romanticismo de Ferronato visualizamos ante todo el lapacho florecido: todos tenemos nuestro propio lapacho en algún lugar del corazón”, escribió sobre esta nueva producción el historiador e investigador musical Sergio Pujol.
Las huellas
El crítico y autor de “El año de Artaud: rock y política en 1973” apunta: “en ‘Cuesta del Clavillo’ (notable trabajo de voces internas) podemos reconocer la huella de Cuchi Leguizamón. En ‘Hermano lapacho’, la de Luis Gentilini y en ‘Hombre pequeñito’, la de ¿Fito Páez? En ‘Candombe de La Plata’, Ferronato nomina a la ciudad amorosamente mediante el ritmo de candombe sublimado, jugando con el Río de la Plata como marco espacio-cultural. En ‘Un cacho de luz’ la referencia será Catamarca, su vida, su gente. Así sucesivamente. Ferronato ha sabido condensar en su vena compositiva -en cierto modo, inseparable de su notable elocuencia interpretativa- las influencias seleccionadas del canon argentino. Y seguramente de otros también”.
Finalmente, sobre este trabajo, Pujol afirma: “saber metabolizar legados y hacer con todo eso algo original: ¿no hacen así los artistas que admiramos? Ferronato lo logra, y ese logro -artísticamente una pequeña proeza, en este mundo tantas veces clonado- cobra su verdadera dimensión a largo de las nueve canciones que hacen de ‘Hombre pequeñito’ un hermoso corpus de música popular argentina”.








