El vía crucis de San Martín parece no tener final - LA GACETA Tucumán

El vía crucis de San Martín parece no tener final

En Villa Crespo, San Martín extendió su mal momento; volvió a mostrar un rendimiento que no convence, sufrió su primera derrota en el torneo y retornó a Tucumán envuelto en dudas.

05 Abr 2021 Por Marcelo Androetto
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¿Y AHORA? Eso parecen pensar Daniel González, Agustín Sandona y Gonzalo Gutiérrez tras el final del partido. El “Santo” jugó mal, cayó derrotado sin atenuantes. FOTOS DE MATIA NAPOLI ESCALERO / ESPECIAL PARA LA GACETA

Existen rendimientos que generan dudas más grandes que las experimentadas por Tomás ante la noticia de la Resurrección de Jesucristo.

En Villa Crespo, lejos estuvo San Martín de tener un feliz Domingo de Pascuas. Todo lo contrario: en la derrota 2-1 frente a Atlanta prolongó un Vía Crucis que parece no tener fin.

En particular, la segunda etapa del “Santo” en el estadio “Don León Kolbowski” potencia la incertidumbre de cara al futuro: con el marcador a favor se dejó “apedrear” el rancho y tras encajar dos goles en tres minutos no exhibió reacciones futbolísticas ni anímicas para intentar llevarse a casa al menos un empate.

“Fue un equipo totalmente diferente el del primer tiempo con respecto al del segundo”, reconoció Sergio Gómez, esta vez entrenador en exclusiva por el positivo de covid-19 de su compañero Favio Orsi.

Como suele suceder, Gómez optó por mirar el vaso medio lleno. “La verdad es que da mucha bronca, en una pelota parada nos terminan empatando y luego el partido se fue desdibujando”.

“¿Por qué la bronca? Porque Atlanta no fue superior a San Martín en el trámite normal del partido, esa es la realidad. Hemos venido jugando mejor que nuestros rivales y no hemos obtenido lo que merecíamos, que era el triunfo”, argumentó el entrenador ante los grabadores.

Sin embargo, los números no mienten: desde que se desarmó el equipo de los 44 puntos, San Martín ha disputado 13 partidos, con una única victoria, el 1-0 sobre Defensores de Belgrano en Núñez, el 6 de diciembre de 2020.

Cuatro meses sin victorias es demasiado tiempo para un equipo con aspiraciones, más allá de una serie de atenuantes que van desde el golpe anímico que significó la injusta resolución de aquel torneo pre-pandemia hasta la explosión de casos de covid-19 registrados en el plantel, pasando por un desgastador proceso electoral a nivel institucional.

Es cierto que lo hizo bastante bien el “Santo” en la primera etapa, en particular porque evitó que el fútbol vertical del equipo de Walter Ervitti le ocasionara daños y perjuicios.

En su único remate a puerta en esos 45 minutos, San Martín se vistió de “Terminator”: tremendo centro de Lucas Diarte -se sintió mal y no salió a jugar el complemento-, e inmejorable cabezazo de pique al suelo de Juan Imbert, en su segundo grito con la camiseta “albirroja”.

Bajo un sol de otoño todavía impiadoso, el gol parecía preanunciar tiempos mejores.

Pero no. Por el contrario, sobrevino la debacle, en ese santiamén que incluyó dos jugadas de pelota parada mal defendidas devenidas en goles que le sirvieron al “Bohemio” para alcanzar la cima de la Zona A.

San Martín no encontró respuestas, tampoco desde el banco.

Cuando el sol ya amagaba caer por detrás del puente del Ferrocarril San Martín, parado a unos metros de un vestuario golpeado y en silencio, Gómez salió al cruce de un periodista que lo inquirió sobre si se sentía con fuerzas para continuar en el cargo.

“No sé, vos ponés dudas, si vos sabés algo… yo, la verdad es que acaba de terminar el partido y hay una análisis que hacer… y nada, seguir esperando y trabajando; confío en el plantel que se armó, hay buenos jugadores”, respondió un tenso Gómez.

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