“Se podría vacunar a 10 millones de personas para mayo”

El infectólogo y asesor presidencial aseguró que hay muchos más jóvenes contagiados. Y dijo que no nos va mal con la vacunación.

ESPECIALISTA. Orduna recordó que la mejor forma de frenar al virus es con las medidas de seguridad. ESPECIALISTA. Orduna recordó que la mejor forma de frenar al virus es con las medidas de seguridad.
Juan Manuel Montero
Por Juan Manuel Montero 28 Marzo 2021

“Si a lo largo del verano podemos ir vacunando para llegar al otoño con muchos vacunados tendríamos una diferencia en la visión de lo que podría ser para nosotros una segunda ola, que puede pasar, comparado con Europa o Estados Unidos”. El 5 de noviembre, Tomás Orduna, uno de los infectólogos más reconocidos del país y asesor directo del presidente Alberto Fernández, daba esta sentencia en una entrevista con LA GACETA. Hoy, a más de cuatro meses de esa nota, la frase quedó como un simple deseo. Y la percepción es distinta. “Hoy no tenemos la cantidad de vacunas suficientes. Nada nos indica que no vayamos a tener una segunda ola como Europa y la campaña de vacunación tardará mucho en llegar a los menores de 60 años sin comorbilidades por lo que en estos grupos el virus seguirá circulando”, dijo ayer en un nuevo diálogo. Y como muchos de sus colegas, pidió más responsabilidad a la sociedad. “Para poder seguir con una vida lo más normal posible tenemos que seguir sosteniendo una distancia de dos metros, utilizar barbijo y no reunirnos en espacios cerrados, y la higienización de manos. Lo de siempre, acentuado por lo que está pasando”, dijo. Esta es la entrevista: .

¿Cómo estamos realmente hoy en Argentina?

- Los números van creciendo, lento pero sin descanso, y estamos previendo una segunda ola ya que nada indica que no tengamos la posibilidad de que eso suceda. Al menos los últimos 15 días los casos aumentaron mucho. Y vemos esto con mucha preocupación, pero también con ocupación. Debemos generar conductas preventivas, justamente por el trabajo de los medios de comunicación. Va a seguir teniendo mucha importancia la conducta de cada uno, para evitar que otro se contagie, y entre los dos evitamos otros contagios, y en esa cadena de prevención esta parte de lo que se pueda hacer con la segunda ola. Los que ya tuvieron la enfermedad, más los que se puedan vacunar son la base para tener un cambio cualitativo y ayudar con esto al grupo aún no vacunado de personas.

¿Cuánta responsabilidad tenemos los ciudadanos?

- Hay mucho relajamiento de muchas personas en el conjunto de la sociedad. Esa falta de conducta preventiva, que señaló que no solo es esa la razón, es antisolidaria. Me expongo, me enfermo, puedo ser portador asintomático. Si no tengo conducta soy un vector en mi domicilio, en mi trabajo, con la familia. Hasta ahora no tenemos circulación comunitaria importante con respecto a las variantes que nos preocupan, como la Británica, la de Manaos, pero es cuestión general de tiempo teniendo en cuenta la cantidad de contagios que hay. Para llegar a esta situación es fundamental haberse aflojado mucho. Hacemos reuniones al aire libre, pero en vez de estar distanciados permanecemos a 30 centímetros del otro, sin barbijo, gritando, y los aerosoles se esparcen así. No guardamos las distancias apropiadas, no nos lavamos las manos, No hacemos lo que debemos.

¿Y qué es lo que debemos hacer?

- Cuidarnos más. Ahora, se nota, hay más contagiados entre los jóvenes. Por ahora no se generan cuadros graves, son asintomáticos, o sintomáticos leves, algunos moderados. Sin embargo, cada tanto, según sus factores de riesgo ingresan en terapia. No es lo mismo el de 30 que el de 80, pero a veces los jóvenes caen en cuadros que los llevan al respirador. Todos nosotros podemos ser parecidos, pero somos individuos y las respuestas defensivas están marcadas desde que nacemos. Podemos transmitir la enfermedad con mucha facilidad. El problema es que si es muy leve el cuadro, la persona ni se molesta en consultar. Depende de la conciencia de cada uno, tiene que haber una alarma interior, Si amanezco con mocos, como si fuera un resfriado, no puedo ir al trabajo. Tengo que ir al medido, al consultorio, dejar que el servicio de salud actúe. Estamos empezando a transitar la segunda ola, si mi salud se quiebra lo primero que tengo que pensar es que tengo covid y tengo que hablar con especialistas.

¿Qué tanto nos tenemos que preocupar por la variante Manaos?

- Tenemos que estar alertas y en general aceptar las medidas tomadas, como suspender los vuelos con los tres países limítrofes o con el Reino Unido para que tampoco llegue la cepa británica. Todo apunta a generar una suerte de contención, en lugar de que me lleguen como un tsunami de contagiados. Con los controles puede pasar alguno, tarde o temprano se va a dar la circulación comunitaria en el mundo, es imposible de detener. Pero si llega uno, y lo aíslo, y le hago el seguimiento va a ser muy importante a la hora de frenar una variante, más contagiosa y más grave. En Brasil los jóvenes están teniendo más graves consecuencias a partir de esta nueva cepa, y allí ya tienen circulación comunitaria. Por eso es muy importante la colaboración de las personas. Cuando llegan de otros países, lo primero que deben hacer es aislarse, pensar con quién estuviste, que estén alertas. Hay que generar trazabilidad de contactos, hacer los confinamientos, es muy importante que colaboren las personas y de que cada uno sepa lo que debe hacer y hacerlo para no perjudicar al otro.

¿Cómo analiza el plan de vacunación?

- A los argentinos no nos está yendo tan mal con casi 4 % de la población vacunada. Con la llegada de nuevas dosis va a haber un nuevo impulso, sobre todo de la Sinopharm, de las que llegarían un millón por semana y ya se pueden usar en personas de 60 años. Esas vacunas nos puedan dar en los próximos 30 días la posibilidad no menos que duplicar la cantidad de vacunas. Como está previsto, con una sola dosis, se podría llegar a vacunar entre 8 y 10 millones para la primera semana de mayo. Si lo logramos, sería muy importante. Ahora el Consejo Federal de Salud aceptó la estrategia de diferir tres meses la segunda dosis. Es una estrategia sanitaria válida. La gente debe dejar de mirar el ombligo y mirar el mundo. El tema vacunas está muy discutido con respecto a que no hay en números suficientes. Desde la ciencia vemos que tuvimos una vacuna en medio de un año de pandemia y es maravilloso. Los invito a leer y ver cómo vacuna cada país, así dejo de mirarme el ombligo. En Argentina tenemos ya el 4% de población vacunada. Corea, Japón y Australia, tres potencias, no llegan al 1%. Tenemos las dificultades que tiene todo el mundo, pero se hacen buenas negociaciones. Hay que tener un poco de paciencia.

Se habla mucho de la posibilidad de volver a cerrar las actividades si hay un rebrote fuerte. ¿Qué opina usted?

- Tomaría lo que dijo (la ministra de Salud Carla) Vizzotti. Lo último que haría es cerrar todo. Se aprendió mucho con respecto a los confinamientos como los del año pasado, pero otra vez, no nos miremos el ombligo y miremos qué sucede afuera. Alemania, muy cerrada, Italia, España. Hace dos semanas nada más si estaba en Madrid no podías salir de ahí. Si son necesarias medidas de esa magnitud, se tomarán, hay que hacer lo que haya que hacer. Pero antes de eso hay que tener una estrategia mucho más quirúrgica. Donde haya aumentos en las incidencias de casos habrá que cerrar. Puede ser una localidad, un pueblo, una ciudad. No todo el país está igual. Hacer cierres donde la situación lo amerite. No es lo mismo que cerrar todo.

¿Cómo tomó el tema de las denuncias por el vacunatorio VIP?

- Como un gran error, pero nadie puede decir que no hubo una corrección instantánea como la del presidente al pedirle la renuncia al ministro de salud. El presidente tomó en cuenta el horror y lo mal procedente de vacunar a alguien por fuera. Se le pidió la renuncia al señor ministro, lo que fue una gran pena para todos. La historia va a reconocer a Ginés González García como uno de los mejores sanitaristas de nuestro país. Pero debía ser claro el mensaje del presidente de corregir los desvíos. Desde ahí para acá se fueron corrigiendo en otros lugares. Si algo no salió bien se debe asumir el error. Por suerte la gente fue tomando confianza después de un mes de comenzar a vacunar. Se dieron cuenta de que por ponerse la Sputnik nadie tomaba vodka en las esquinas, nadie se moría. Nuestra propia gente en nuestros propios equipos de salud tomó confianza y comenzaron a querer recibir las dosis. Yo veo que hoy hay ganas de vacunarse.

¿Cómo cree que vamos a estar a fin de año?

- Hablar sobre eso es hacer futurología de paladar negro. Sólo sería una expresión de deseo. Desde nuestro rol fundamental debemos tratar de controlar la segunda ola, de lograr que la secuencia de vacunación continúe. Podríamos llegar con suerte a tener 25 millones de personas vacunadas para fin de año y llegar al verano más inmunizados. Pero tenemos que ser conscientes que la pandemia no ha pasado. Para inmunidad de rebaño mundial se necesitan 5.000 millones de personas vacunadas. Preocupan mucho la aparición de las nuevas variantes. Todo es cuestión de tiempo. Tenemos la vacuna para combatir este virus y tenemos que abocarnos a eso. Van a venir otros bichos, pero ya no quiero ni pensar en eso.

Llegan vacunas de AstraZeneca al país

Hoy llegarán, en un vuelo comercial, 218.400 dosis de la vacuna de Oxford/AstraZeneca. La Argentina compró y le pagó nueve millones de vacunas al programa Covax (cooperación+vacunas) de la OMS. Ese mismo programa prometió además otras 400.000 dosis para abril, pero aún no hay certezas de eso. El miércoles arribaría otro vuelo con un millón de dosis de la vacuna china Sinophram, parte de los tres millones que Argentina le compró a ese laboratorio. Serán usadas para vacunar a personas de entre 60 y 69 años.

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