Los teatristas tucumanos ensayan con la mirada en un horizonte cercano - LA GACETA Tucumán

Los teatristas tucumanos ensayan con la mirada en un horizonte cercano

Resisten la crisis actual de distintas maneras y generan más proyectos .

27 Mar 2021 Por Ricardo Reinoso
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EN VIVO. César Romero estrenó este año un texto de Diego Bernachi.

“La maravillosa cultura del teatro vivirá mientras habitemos la Tierra”, expresa el mensaje difundido en conmemoración del Día Internacional del Teatro. Este año estuvo a cargo de la actriz británica Helen Mirren, quien destacó el momento crítico que atraviesa la actividad y manifestó su certeza de que la pusión creativa de los teatristas “no será jamás estrangulada y en un futuro muy cercano se desarrollará otra vez con fuerza y con una nueva manera de ver el mundo”.

La fecha fue instituida por la Unesco en 1961 pero nunca hasta ahora había vivido una crisis como la que planteó la actual pandemia, según coincidireon los teatristas tucumanos ante la consulta de LA GACETA.

“Es durísimo. No poder encontrarse con otras personas hace que el teatro no pueda existir o se tenga que transformar. Por más esfuerzo que haya habido de los gobiernos en ayudas y en planes, no ha sido suficiente -advirtió Guillermo Katz-. La precarización siempre existió en todas las ramas laborales del teatro, pero con la cuarentena estamos más golpeados. Últimamente volvió un poco la práctica teatral, pero solamente con un 30% de espectadores por sala”.

El diector explicó que hasta ahora lo digital estaba pensado como un complemento o una opción dentro de lo presencial. “En este nuevo mundo hubo experiencias interesantes desde lo virtual. Después de estas crisis hay una transformación. Así como pasó hace un siglo, después de la gripe española vino una década de fiesta, de encuentro y de vanguardia en el arte; me gustaría que nos pase eso”, anheló.

En opinión de Pablo Parolo, el teatro responde a la situación actual de modo heterogéneo, porque esa es su naturaleza. Quienes no pudieron seguir haciéndolo, optaron por pensarlo. “Se han organizado conversatorios, como el que hicimos en la Facultad de Artes de la UNT y ha sido muy fructífero -mencionó-. Unos se han dedicado a escribir y a leer; otros le pusieron el cuerpo y decidieron seguir haciendo teatro. En algunos casos, adaptándose a un protocolo aunque sea para un solo espectador. En algunos, intentando adaptar el lenguaje teatral a plataformas de streaming”.

PENSAR EN LA ESCENA. Pablo Parolo ya trabaja en una nueva obra.

Parolo señaló que hasta hace muy poco no había un horizonte cercano, pero la vacuna cambió todo. En su caso, está participando en un proyecto dirigido por Leonardo Goloboff donde actúa junto a Gloria Berbuc y Soledad Valenzuela. La obra es “La catedral sumergida” y esperan estrenarla en julio en el teatro municipal Rosita Ávila. “Si no es posible, será en agosto, setiembre, octubre... Pero ahora tenemos un horizonte que, aunque se corra, nos sirve para caminar”, afirmó.

Espera activa

El teatrista Raúl Reyes, en tanto, dijo que el teatro está en una actitud de espera que no es pasiva, porque se sigue haciendo. “A cielo abierto, con muy pocos espectadores o a través de lo virtual, siempre resistió porque está acostumbrado a lidiar con las crisis y con los límites -resumió-. Este contexto nos obligó a replantearnos lenguajes artísticos”.

Reyes pronosticó que la actividad presencial no dejará nunca de ser una premisa, pero lamentó que el futuro esté signado por la incertidumbre, porque se avecina una segunda ola de contagios. “Esa fragilidad de una actividad que persigue fines artísticos y nobles, hoy requiere que el Estado sostenga a grupos y salas, para que siga vigente de la manera en que se pueda hacer”, opinó.

Para el experimentado Rolo Andrada era inimaginable que una clase de teatro, un ensayo o una puesta en escena se pudieran hacer en forma virtual, dado que el teatro fue y será siempre una ceremonia que se lleva a cabo en un lugar donde concurren espectadores y actores para juntos crear una ficción. “Es grupal, es en vivo y el hecho que lo distingue es lo presencial”, definió.

“En cualquier lugar del mundo, hacer teatro independiente es una lucha constante y sin cuartel. Asumir esto es lo que define a cualquier teatrista independiente profesional -señaló-. Pero esta pandemia destruyó todo. Nos dejó al borde de la indigencia. Seguimos ensayando a la espera de que el público pierda el miedo y nos acompañe con los estrenos que están realizando los más de 50 grupos de teatro independiente de Tucumán”.

En tanto, Verónica Pérez Luna está celebrando los 28 años de su grupo Manojo de Calles. “El Día Internacional del Teatro lo celebramos con una función de ‘5 Pesos’ en La Colorida, la obra que estrenamos en plena pandemia. Así cómo Antígona dice que ella no ha nacido para el odio sino para el amor, he nacido para hacer teatro y nada me impide hacerlo -proclamó-. Veo así al teatro tucumano resistente como las llamadas malas hierbas y exhuberante como la yunga que nos rodea. El teatro tucumano es poderoso y aunque estamos en emergencia y nuestra precariedad es más evidente que nunca, el futuro del teatro está asegurado en su diversidad y en las jóvenes voces que ya gritan fuerte. El Estado debe asegurar que ese futuro sea más justo para les trabajadores de la cultura”.

Deseo irrefrenable

César Romero contó que ensayó de modo virtual una propuesta bajo la dramaturgia de Diego Bernachi, junto a Marcela González Cortez.

“Cuando se dispuso la posibilidad de apertura de las salas, pusimos la obra (‘Función privada’, con dos monólogos) de modo presencial bajo un estricto protocolo en Sala Ross, y el público respondió de manera positiva a la dinámica establecida por la dirección -relató-. Tucumán es una plaza tan diversa en producción teatral, que esa diversidad se celebra. Seguiremos sosteniendo, resistiendo con esa valentía e irreverencia nuestro deseo de hacer teatro como nos salga , como lo vivenciemos. Eso sí, relegados como es de esperar, porque no estamos dentro del sistema comercial”.

Romero recordó que en abril de 2020, para contrarrestar la depresión por la cuarentena, comenzó a cultivar la tierra en el patio de Casa Luján. “Un espacio que logramos comprar mediante un subsidio otorgado por el INT en 2017. Me viene a la mente el verbo ‘resistir’. porque esa es la historia ininterrumpida de nuestra comunidad teatral”, expresó finalmente.

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