La pandemia de la Covid-19 ha hundido a las economías del planeta. En la región, sin tomar en cuenta el comportamiento económico de Venezuela (baja anual de entre un 25% y un 30%) la Argentina se ubicó entre los países que más ha caído en 2020, con un derrumbe del 9,9% en el nivel de actividad, de acuerdo con los datos difundidos recientemente por el Instituto de Estadísticas y Censos. Esta mala performance sólo es superada en la región por Perú que caería en torno al 11%. El resto de los países vecinos experimenta caídas menores: Brasil (-4,1%), Chile (-5,8%), Uruguay (-5,4%), Colombia (-6,8%) y Paraguay (-1,5%).
Según Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, la explicación de ese cuadro de situación va más allá de la pandemia. "La Argentina se encuentra estancada desde 2011 por lo que la situación ya era delicada de antemano. Para colmo, la cuarentena prolongada tuvo efectos devastadores en el nivel de actividad, empujando a la economía hacia una recesión mayor a la que se podría haber registrado”, puntualiza.
Los sectores más afectados por el aislamiento social fueron Restaurantes y Hoteles, que no solo se vio afectado por la cuarentena local sino por el retroceso en el turismo global, con un retroceso acumulado desde febrero del 53,4%. En sintonía se encuentra la Construcción, que acumula un 26,8% de caída desde febrero, aunque recuperando en los últimos meses, llegó a acumular un descenso del 41,8% en mayo, mes en donde la cuarentena hizo sus mayores estragos. El agro por su parte, que marcó una caída del 6,8% siendo uno de los más inmunes. El Comercio y la Industria cayeron fuerte en abril y mayo, pero con las primeras flexibilizaciones de la cuarentena ganaron terreno rápidamente, cerrando el año con una caída acumulada desde febrero del 5,6% y 8,4% respectivamente. Según el Estimador mensual de actividad económica (EMAE) de diciembre, con variaciones interanuales positivas (10,7%ia y 4,5%ia respectivamente).
Diego Piccardo, economista de la Fundación Libertad y Progreso advirtió que “no hay que ilusionarse, ya que lo que está ocurriendo es un efecto rebote que, si bien es mayor al esperado, irá perdiendo fuerza en la segunda parte del año y el crecimiento volvería a estancarse. El estancamiento pre pandemia continuaría unos escalones por debajo de los niveles observados en 2019”. A su criterio, el rebote económico que se dará este año será del orden del 6%-7%, en parte por el arrastre estadístico de 2020. "Esto se produce básicamente porque el PBI se calcula comparando promedios del PBI entre dos años. Esto quiere decir que si la economía en este año se estanca en el mismo nivel que el cuarto trimestre de 2020, igualmente marcaría un crecimiento del orden del 5% respecto al promedio del período anterior”. Por otro lado, Piccardo señala que, la evolución de los sectores será dispar, donde algunos se recuperarán más rápido y otros les costará mucho más por el duro golpe recibido.
Para lograr un crecimiento económico genuino hace falta que el sector privado tenga los incentivos necesarios para invertir en nuestro país y crear empleo. Sin embargo, los economistas señalan que en un país con esta cantidad de impuestos y regulaciones, cualquier inversor se termina yendo hacia países en donde los negocios sean rentables y en donde no haya riesgo jurídico sobre la propiedad privada, cuestión que acá todavía generamos desconfianza en esos temas elementales para atraer capitales desde el exterior. "Si no mejoramos nuestra reputación haciendo cambios estructurales profundos, lamentablemente el rebote quedará solamente en eso, un mero rebote de un año para luego seguir con nuestro trágico encadenamiento de crisis", concluyen.








