
En la Casa Histórica de la Independencia Nacional se juró la Independencia de las Provincias Unidas del Sur y es propiedad de la Nación. Los descendientes de Bazán de Laguna la pusieron en venta, a Tucumán ni le interesó y la adquirió la Nación, gestión que se inició durante la presidencia de Sarmiento y se efectivizó en la de Nicolás Avellaneda. La Casa estaba casi en ruinas, como es conocido y lo muestra la foto de Ángel Paganelli. El presidente Julio A, Roca, al mandar construir el templete, salvó el Salón de la Jura, encomendó a Lola Mora los Bajorrelieves 25 de Mayo e Independencia, y encargó los retratos de los congresales al artista Ballerini.
La Casa pasó a depender de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y lugares Históricos, que la dotó del patrimonio gestionado y donado a la Nación. Ese patrimonio fue rigurosamente clasificado e inventariado por su propietaria, la Nación, que lo gestionó durante años. Por autorización y decisión de la Comisión Nacional de Museos intervino el arquitecto Buschiazzo, que restauró la Casa y así se inauguró en 1943. Muchas donaciones para la Casa recibió el Estado Nacional. El Gobierno de Tucumán ni se inmutó. Como fue siempre.
Extensa gestión
Fui la primera directora titular de la Casa (antes habían pasado el Dr. Lizondo Borda y el profesor Orlando Lázaro), cargo que asumí en diciembre de 1983. Durante 17 años dirigí la Casa Histórica y de la provincia no recibimos más que problemas, nada de apoyo. Luz y Sonido, que administraba Turismo Provincial, no aportó ni un centavo a la Casa y sí muchos problemas. La Casa no podía hacer exposiciones, ni conferencias ni acto alguno de noche porque desde las 19 había que cederla (menos los martes, cuando descansaban).
Sufrimos el embate de Antonio Bussi, que quería que la Casa pasara a la Provincia para manejarla él. Por suerte el Gobierno de Menem se lo impidió. Sé lo que es depender de la Provincia, ya que fui directora del Museo Avellaneda, del Padilla y del Folclórico durante ocho años, ya que dependían del Departamento de Patrimonio Cultural de la Provincia, del cual fui jefa con sede en el museo Avellaneda. Y conozco bien la diferencia entre ser Monumento Histórico Nacional y Museo de la Provincia.
Desde 1983 en el Avellaneda están sin cambios ni arreglos destacables, ni -lo que es más triste- incremento del valioso patrimonio que se recibía continuamente tiempo atrás, cuando afortunadamente fui asesora y después delegada de la Comisión Nacional y tuve en ese museo todo el apoyo del necesario de Buenos Aires (el edificio también es propiedad de la Nación, no el Museo).
En época del Gobierno de Alfonsín se dotó al museo de la Casa Histórica de planta permanente, ingresó mucho personal capacitado por selección de antecedentes. Cuando me hice cargo solamente había dos personas. El Servicio Nacional de Arquitectura la cuidó, mantuvo y refaccionó todo lo que fue necesario, cambió toda la techumbre, se hicieron las restauraciones y arreglos de todas las puertas, y la pintura de la Casa y de su fachada continuamente. Durante toda mi gestión la Nación se ocupó de la Casa. Me jubilé en el año 99.
Pasaron muchos años hasta que se designó a la primera directora titular por concurso, la Lic. Mgr. Cecilia Guerra Orozco, una profesional prestigiosa de gran trayectoria en la historia y ahora en el museo.
En definitiva...
Este tema de que la Casa sea de la provincia o no es otra maniobra en pos de elecciones que se avecinan. Así se pierde el tiempo y la Casa sufrirá vaivenes. Evitemos politizar y hacer de ella otra grieta. Hacerlo con la Casa Histórica sería, a mi criterio, una afrenta. En la Provincia sería otro anodino museo más. Perdería la jerarquía de Museo y Monumento Histórico Nacional, lo que sería lamentable.







