Todos los museos importantes son del Estado Nacional

Por Alberto Nicolini. Profesor consulto de la Facultad de Arquitectura de la UNT.

20 Marzo 2021

La vivienda de doña Francisca Bazán de Laguna era una casa más de entre las edificadas en los alrededores de la plaza de Tucumán. Pero gracias a la generosidad de su dueña pasó a transformarse en el ámbito donde ocurrió un hecho extraordinario de consecuencias continentales: se reunieron representantes provenientes de San Juan, Salta, Buenos Ayres, Catamarca, Chichas, Jujuy, Córdova, Mendoza, Tucumán, Santiago del Estero, Mizque, Charcas y La Rioja, quienes proclamaron “la libertad de las Provincias-Unidas en Sud América y su independencia del Rey de España…” y redactaron un Acta de Independencia escrita en castellano, quichua y aymara.

Suele afirmarse que dicha Acta es de la Independencia Argentina, pero queda en evidencia que se trató de una gesta en escala mucho mayor: fueron representantes de ciudades, desde el Río de la Plata hasta el Alto Perú, quienes proclamaron la libertad y la independencia de Sudamérica e incluyeron todas sus etnias.

El significado que adquirió la Casa a partir del 9 de julio de 1816 comprometió a todos los sudamericanos, si bien es cierto que, por cómo se establecieron los límites nacionales a lo largo del siglo XIX, la República Argentina fue la que asumió ese compromiso de pertenencia al considerar Patrimonio Nacional la Casa Histórica de la Independencia.

Pero ello sólo se concretó cuando los presidentes Sarmiento, Avellaneda y Roca, sucesivamente, hicieron que la Nación la comprara y la homenajeara, aunque dicho homenaje se planteara mediante primitivos criterios conservacionistas. Hacia 1940, creada la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, se emprendió una restauración ejemplar a cargo del arquitecto Mario J. Buschiazzo y la Casa fue declarada Monumento Histórico Nacional y destinada a Museo de la Independencia.

Las vicisitudes de la Casa y su Museo fueron discretas hasta que adquirieron particular relevancia, desde 1983, durante los 17 años en los que fue su directora la tucumana Sara Peña de Bascary. En la actualidad, su directora, también tucumana, ha sido designada luego de ganar un concurso nacional de varias instancias del que participaron 13 postulantes. Tiene autonomía para tomar decisiones en materia de renovación de las muestras de la Casa y es asistida por un equipo de 34 personas, de los cuales 30 son tucumanos, dos santiagueños, dos jujeños y un salteño. Como puede verse, desde 1983 al presente fueron tucumanos los que administraron con eficacia y brillo el Museo Casa Histórica de la Independencia.

Al mismo tiempo, como todos los museos importantes del mundo (1), la Casa Histórica de Tucumán pertenece al Estado Nacional y, por el particular significado identitario de lo que ocurrió allí, merece haber sido, ser y seguir siendo Patrimonio Nacional

(1) Louvre, Uffizi, El Prado, Art de Catalunya, Antropología de México...

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