AQUÍ NO PASÓ NADA. La seccional 3° trabajó con total normalidad luego de que se registrara el incidente. la gaceta / foto de antonio ferroni
El escándalo que se registró entre policías en la seccional 3ª tuvo un insólito desenlace. El efectivo denunciado será investigado por apremios ilegales, mientras que el oficial denunciante también afrontará un proceso penal por haber cometido irregularidades en el caso. Todos los hombres de la fuerza fueron apartados de sus funciones hasta tanto se aclare su situación.
El martes a las 16, un tal “Chumuco” fue detenido por personal del servicio 911. El joven estaba generando incidentes en la esquina de avenida Roca y Sur. El sospechoso fue trasladado por el agente Rafael López y los cabos Matías Alanís y Matías Zotelo hasta la seccional 3ª.
Tal como indican las normas, el oficial de turno, Martín Romano, se dirigió al lugar donde supuestamente se encontraba el arrestado. Según consta en el informe, al llegar observó que Alanís golpeaba a “Chumuco". Le ordenó que se detuviera y luego pidió su aprehensión por apremios ilegales.
El uniformado, totalmente ofuscado le habría gritado que hiciera lo que quisiera y que había decidido golpearlo porque era un “gato” conocido en la zona. Romano regresó a su oficina para comunicar lo ocurrido. A ese lugar se presentó el cabo Zotelo, que también lo increpó por su actitud. El suboficial lo habría cuestionado por la medida que había tomado contra su compañero y le dijo que este había actuado correctamente.
Enterado de la situación, el fiscal Carlos Picón pidió que se aprehendiera a Alanís por apremios ilegales. Pero con el transcurso de la mañana de ayer el caso tuvo un inesperado giro. Y todo comenzó cuando “Chumuco” declaró. El detenido negó haber sufrido castigos por parte de los policías y que él mismo había golpeado su cabeza contra una pared. El médico que lo revisó informó que tenía escoriaciones en diferentes partes de su cuerpo, que no correspondían a una lesión autoinfligida, pero que eran de vieja data.
Mientras se esperaban los resultados de los estudios, Picón descubrió que la víctima de los apremios ilegales, que supuestamente estaba detenida por atentado y resistencia a la autoridad, según lo informado por el oficial Romano, en realidad quedó encerrado por una contravención policial, pero no había quedado ningún registro sobre esa situación. “Chumuco” había sido liberado horas después. El fiscal ordenó el cese de aprehensión para Alanis, que seguirá siendo investigado, al igual que sus compañeros, por haber castigado físicamente al detenido.
Picón dispuso además que al oficial Romano se le inicie un proceso por haber fraguado las actas y por la irregular detención del joven.
Reacción
“Apenas se tomó conocimiento de lo ocurrido se aplicó el protocolo administrativo correspondiente. Desde el momento que fue aprehendido, el efectivo fue inmediatamente pasado a disponibilidad y se ordenó la apertura de una causa administrativa”, explicó el subsecretario de Seguridad, José Ardiles.
El funcionario agregó que el caso está en manos de la Justicia y que el Ministerio se acompañará todas las decisiones que se tomen. “Hay una investigación judicial en curso y quedamos a la expectativa de seguir los pasos que resuelva la justicia”, afirmó.
“En la fuerza policial y en la cartera ministerial aspiramos a tener una institución en la que sus miembros preserven el temple y discernimiento para actuar y sobrellevar este tipo de situaciones de la mejor forma posible. Por eso, no podemos permitir este tipo de comportamientos”, concluyó Ardiles.








