Orgasmos masculinos: ¿qué es el punto P? - LA GACETA Tucumán

Orgasmos masculinos: ¿qué es el punto P?

Conocé los secretos detrás de la estimulación prostática y los beneficios que aporta para los hombres. Tips y cuidados.

07 Mar 2021 Por Guadalupe Norte
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LA ZONA. Se conoce como la versión masculina del punto G por el placer que desencadena sus roces.

Cuando el filósofo griego Epicuro (341-270 a.C) emitió su último soplo de vida, de seguro nunca imaginó que -siglos después- sus reflexiones servirían para ilustrar una nota sobre sexualidad. De todas formas, acá va: “no lo que tenemos, sino lo que disfrutamos, constituye nuestra abundancia”.

La diversidad de prácticas que nos ofrece la sexualidad es amplia y, a medida que los tabúes se derriban, hay ciertos términos que ganan protagonismo. Esta vez le llegó el turno al punto P: zona que permite a los hombres tener orgasmos más intensos.

Si pensamos en nuestro cuerpo como un mapa, este centro erógeno se encuentra en el área de la próstata (glándula encargada de producir el líquido seminal). Lo mágico -al margen de la clase de anatomía- es el efecto que desencadena: con tantas terminaciones nerviosas el placer es mayor y las erecciones mejoran.

“Durante el último año, el interés de los hombres por este asunto fue bastante marcado en las consultas. Además, hay quienes están intentando romper con sus propios prejuicios y animarse. La principal traba es la idea de que la práctica pone en duda su orientación sexual y, en el caso de las mujeres, hay una fuerte creencia referida a las cuestiones de limpieza y lo poco higiénico que resulta esa zona”, señala la sexóloga Agustina Soria Gómez.

En la práctica, reconocer el punto P también ayuda a saldar viejas deudas. Al ser homólogo al punto G femenino, los movimientos con los que debemos excitar a nuestra pareja en ambos casos son idénticos. “El sector es fácil de detectar; con los dedos hay que tantear una pequeña almohadilla o bulto y hacer con ellos el gesto de 'vení vení'”, detalla la especialista.

Precauciones

En el mundo de las fantasías eróticas, las malas experiencias suelen ir aparejadas del desconocimiento sobre los cuidados previos (hola de nuevo, industria pornográfica).

“Para alcanzar el punto P siempre es necesario utilizar lubricantes especiales. Deben ser de textura espesa, con base aceitosa y no al agua para que resbalen mejor. En el mercado también aparecen con ingredientes anestésicos, pero son peligrosos porque perdemos la sensibilidad del área”, enfatiza Soria Gómez.

La segunda gran cuestión es la dilatación. “Hay que tener paciencia, tener un nivel de éxtasis previo importante e ir de a poco. Es mejor usar nuestras falanges y recién en otros intentos experimentar con sextoys (desde el de menor tamaño al mayor)”, recomienda la psicóloga.

Hasta donde llegaré...

Ya que decidimos hacer una mini excursión por la puerta trasera, para completar una velada libre de falocentrismo la otra opción es darle una chance al petting. Seguro lo hiciste en tu época de juventud sin tanto vocabulario en inglés.

El término alude a la práctica sexual de acariciar, besar, frotar, masturbar (y el resto de verbos eróticos) a nuestro amante sin llegar a la penetración. “La esencia es corrernos del coitocentrismo y lograr seducir desde otros lados. La sexualidad excede solo la penetración e involucra las previas, las manos juguetonas y los roces con la ropa puesta. Hablamos de disfrutar las relaciones sexuales sin la presión por ese final y vivir la adrenalina del juego entre lo prohibido y lo permitido”, resume.

La carta clave es la creatividad y un tanto de rebeldía ante la costumbre. “Estas prácticas cuadran bastante para la gente que recién arranca a vivir sus primeras experiencias sexuales, porque les permite sentir la conexión física con la pareja con menos presiones. Pasa lo mismo con las mujeres que atraviesan su ciclo menstrual y las relaciones entre adultos, en las cuales ya se vuelve dificultosa la erección”, detalla Soria Gómez.

Es positivo también en la etapa del postparto, para mantener la cercanía durante esa cuarentena sexual y los días de vulnerabilidad.

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