

Su voz ya circuló por el viejo continente, Estados Unidos y países limítrofes a la Argentina como embajadora de la zamba tucumana por derecho propio, más allá de ser portadora de un apellido que se identifica, como pocos, con ese género folclórico.
La pandemia dejó truncos sueños de viaje, pero nunca la ilusión de volver a cantar ante el público. Esta noche, a las 20.30, Noralía Villafañe se subirá nuevamente al escenario del teatro San Martín (avenida Sarmiento 601) para hacer del reencuentro presencial con la gente la fiesta que se adeuda desde hace un año. Los socios del Club LA GACETA podrán beneficiarse especialmente con la promoción de 2x1 en la compra de entradas. El recital integra el ciclo Verano con Cultura, organizado por el Ente Cultural de Tucumán.
Taficeña como su padre, Raúl Mono Villafañe, lleva los ritmos norteños en la sangre. En octubre se cumplirán 15 años del lanzamiento de su primer disco, “Canto vivo”, secundado hace dos años por “La Nory Tucumana”. Ahora llega el tercero, hecho en cuarentena, a lanzarse este año.
“Este show se llama ‘Tucumán en mi canto’ porque tenía muchas ganas de ofrecer una obra de poetas, paisajes y personajes tucumanos en esta vuelta. Me van a acompañar Quique Yance, Federico Grellet y el Negro Burgo, en un formato íntimo. También habrá bailarines: Pedro Costas, María Julia Álvarez y Marcela Royo”, anuncia.
2020 la tuvo presente en la virtualidad, y admite que “lo único que me quedó pendiente es el abrazo con el público, que es lo que cancelaré ahora”. “Los nervios están a flor de piel por esta vuelta, estoy muy emocionada y espero una noche mágica. La pandemia demostró que Tucumán tiene mucho potencial artístico para dar”, reconoce.
Fundamentales
La velada será compartida con Las Soldaderas, el colectivo femenino que desde hace dos años recupera las canciones de la argentina (radicada en México) Liliana Felipe. El nombre elegido es de un tema que hace referencia a aquellas mujeres que formaron parte fundamental de la Revolución Mexicana y que sirvieron como militares junto a los soldados haciendo de cocineras, amantes, esposas y enfermeras y cuyo apodo se hizo internacional. “Sin ellas los soldados, no hubieran comido, ni dormido, ni peleado”, asevera su letra.
“Representaron un cambio en la concepción femenina de la época hasta la actualidad, donde la pretendida inferioridad de la mujer es institucionalizada por medio de la religión, la educación y la tradición. Elegimos autollamanos Las Soldaderas como una forma de tributo a esas mujeres y de este modo territorializar como artistas tucumanas, una partecita de la extensa obra de Felipe”, resalta María José Stefani, directora y cantante.
El grupo lo integran también María Pía Garmendia, Lucía Zarbá, Lucrecia Chani, Vivi Vargas y Daniela Bravo, con la participación como invitados de Juanjo Bravo, Natacha Bollatti, Leti Sosa, Sofía Cardozo y Milagros Argañaráz.
Stefani agrega que “cantar las letras de Felipe significa apropiarnos de un discurso político que, con humor, crudeza y contenido nos interpela, nos posiciona y grita hasta hacerse oír en defensa de los derechos humanos y en contra de las desigualdades y el racismo”. “Estamos muy contentas de compartir con la gente esta reapertura de los teatros”, concluye.







