El escritor Juan Páez

Por Daniel Medina
Es un libro de fotos. También es un diario de viajes. Los epígrafes se pueden leer como poesía. Y no faltará el que lea “Marica, esta es mi Colombia” como una crónica visual. Así de raro es el nuevo libro del poeta, narrador y crítico de cine Juan Páez. Más que un libro es un artefacto, que no se deja encasillar, que subvierte las expectativas.
Con la llegada a las librerías, surgió la excusa perfecta para realizar esta entrevista.
-¿Habías pensado hacer este libro antes del viaje o surgió allá?
Viajé a Colombia con la intención de trabajar en un libro de poesía, sin embargo, el proyecto viró y adoptó la forma de una narrativa visual. No lo recordaba, pero la fotografía ocupó un lugar muy importante en mi vida, sobre todo, durante la adolescencia. La verdad nunca pensé que iba a publicar un libro de fotos.
-Sos poeta, escritor. ¿Por qué narrar con imágenes?
De alguna manera, cada libro exige su forma y se encarga de hacértelo saber. “Marica…” quería ser narrado así, con imágenes y con pocas palabras. Al igual que en los proyectos anteriores, solo me dejé llevar por la intuición, es decir, tuve que prestarle especial atención a esa pequeña voz que, desde adentro, me decía: Hacelo, y hacelo así.
Además, estaba un poco aburrido de lo que venía haciendo. En la introducción a sus Charlas breves, Anne Carson escribe: “Hago cualquier cosa con tal de evitar el aburrimiento”. Yo tomé esa afirmación y la convertí en una pregunta: ¿Hago cualquier cosa con tal de evitar el aburrimiento? Y la respuesta es sí, siempre.
En los primeros días del viaje, conocí a Zé, un fotógrafo portugués quien me ayudó a liberar la mirada, o sea, me regaló la oportunidad de mirar más allá de lo que estaba viendo y viviendo.
-¿Cuántas fotos tomaste y cuál fue el criterio de selección?
Estuve en Colombia un poco más de un mes así que fueron muchas fotos y muchos lugares. Pero no me desesperé por visitarlos todos, por el contrario, me tomé un tiempo para trazar un recorrido arbitrario: un poco de ciudad, un poco de playa y el Tayrona, por supuesto.
En cuanto al criterio de selección, opté por incluir paisajes, objetos (por ejemplo, las piezas milenarias en exhibición en el Museo del Oro) y, como lo señala Loreley El Jaber en la contratapa, cuerpos. Madonna les diría: “Strike a pose”.
-¿Por qué en blanco y negro?, en un contexto tan colorido
La elección tuvo que ver con la voz o con lo que podría llamar la cadencia de la imagen. No podía visualizarlo a color porque no lo escuchaba así. En otras palabras, la voz que emerge desde lo visual, se me presentaba como una melodía monocromática. Si empleaba las imágenes a color, corría el riesgo de perder la contundencia de lo polifónico
-¿Cómo juegan los epígrafes con las imágenes?
Esa idea la tomé de las redes sociales. En Instagram encontré algo que podía llevar al libro: las historias. Solo que en este caso permanecerían en vez de sucederse y desaparecer. Los epígrafes también están pensados como pequeñas ventanas poéticas que, a su vez, funcionan como guiños informativos-geográficos. Esto le permite al lector/espectador seguir el derrotero del viaje.
-Por qué la postal en el libro.
Con “Marica, esta es mi Colombia” trabajamos mucho la idea del libro como objeto y como producto. De hecho, son ejemplares numerados y cada uno de ellos está bordado. La postal -que mima las antiguas postales de viaje- lo diferencia de los otros libros de fotografías que estudié antes de lanzarme a la tarea de trabajar en uno. Igualmente, la imagen de la postal es similar a las de las cámaras Polaroid.
-Viajar dentro de Latinoamérica significa entrar en contacto con otras formas de usar las palabras. Tu libro tiene la palabra marica en el título, pero es una palabra que no tiene la carga peyorativa que carga acá…
La palabra “Marica” fue un hallazgo y un alivio. En Colombia se la utiliza con un sentido diferente al que se la emplea en nuestro país. Mientras que en Argentina se la usa como un insulto; allá, por lo general, señala el afecto. Es un término que forma parte del habla cotidiana de los y las colombianas. En el fondo, creo que el libro fue una excusa para hablar de esa palabra, para hacer algo por ella; en este sentido, el libro constituye también un acto de reivindicación.
¿Cómo se puede conseguir el libro?
Se realizan envíos, comunicándose al correo jpaez.envios@gmail.com







