Papá cocina: militando en las redes por una paternidad real

Maximiliano Kupferman es publicista, tiene 38 años y desde 2018 produce una cuenta de Instagram en la que combina su “pata creativa”, la paternidad y la gastronomía.

JUNTOS EN LA PANTALLA. “Papá” es Maxi Kupferman y lo acompaña su hija, a la que presenta como “OK”. JUNTOS EN LA PANTALLA. “Papá” es Maxi Kupferman y lo acompaña su hija, a la que presenta como “OK”.
Por Paula Barbaran 07 Febrero 2021

Maximiliano Kupferman se mete de lleno en todo. Es de esas personas que no deja las cosas a medias. Cuando quiso estudiar cocina, porque estaba agobiado de su trabajo como publicista, no hizo “un cursito”, tal como él lo cuenta: hizo la carrera de chef.

Y así siguió su vida: viajando y experimentando en qué rubros se sentía cómodo y sumando experiencias. Vivió en Estados Unidos, donde probó trabajar en la cocina de un restaurante, no lo convenció y volvió a Argentina. Aquí conoció a su pareja y al tiempo nació “OK”, su pequeña hija que inspiró la cuenta de Instagram que maneja y produce él solo, desde su casa y con su experiencia.

“Cuando mi hija tenía dos años -ella ya comía de todo desde el primer año- comencé a pensar en la cuenta de Instagram”, reveló. Una vez más, se lanzó a analizar el mercado y la oferta, como buen publicista: “vi que había muchas cuentas de Instagram de cocina; de hombres que cocinan había menos; y de padres que cocinan, muchísimo menos: decidí ir por ahí. La abrí y me di cuenta de que podía tener todo: mi pata creativa, la gastronómica y la paternidad; era el combo”, relata a LA GACETA con el mismo entusiasmo que debe haber sentido en aquel momento.

Fue tan consciente de ese nuevo proyecto que decidió profesionalizarlo desde su creación en 2018: rescató a los contactos que tenía relacionados al mundo gastronómico y les envío una gacetilla contando lo que quería hacer. “Al poco tiempo de abrir la cuenta y subir recetas, mi hija deja de comer. Le agarra la crisis de los dos años que no le gusta nada y yo tenía la cuenta recién abierta. Entonces empecé a contar: ‘mi hija no me come, no quiere comer’. Y eso funcionó para mí: no caretearla, no tener la cuenta de la hija perfecta que come todo lo que cocino. La gente comenzó a escribirme y a agradecerme por mostrar una paternidad real, porque la verdad es que esos son los temas en la casa: ¿comió? ¿No comió?”.

Lo que sucede con Instagram es que es una cuenta aspiracional: todo es perfecto ahí, vidas perfectas, familias, comidas, viajes, hijos que comen y se portan bárbaro. Por lo que el toque de realidad de Papá Cocina se siente cercano y “normal”.

A los posteos gastronómicos Maximiliano le suma algunos trucos que le funcionaron como papá: “el verano pasado armé con mi hija una lista de frutas estacionales. El trato era que, al menos, debería probarlas. Hicimos una lista y vamos tachando las que va probando”.

Un "instagramero" profesional

“Instagram es un trabajo, cuando uno analiza las cuentas ve quién lo entendió y quién no. Trabajo con redes sociales desde hace 15 años y conozco las plataformas. Por ejemplo, subo mis posteos en horarios determinados porque sé que funcionan mejor”, explica Maxi. Y agrega: “una vez que entendés la plataforma tenés que meterte en el juego. Yo interactúo un montón, invierto mucho tiempo del día hablando con mis seguidores. De ahí surgen un montón de cosas: me muestran mis recetas, me usan de consultor”.

Durante 2019 la virtualidad de Papá Cocina dejó de ser tal y Maximiliano se acercó a sus seguidores cuando lo convocaron -antes de la pandemia- para brindar charlas de gastronomía en escuelas y empresas. Actualmente, según afirma, la mitad de sus ingresos son generados en su cuenta de Instagram. “Decidí mantener marcas fijas que me acompañen a lo largo del año porque valoro el trabajo a largo plazo. Me gusta generar un vínculo con la marca y que los seguidores sepan que trabajo con esas marcas. Hay muchas cosas que no acepto en lo relacionado con la publicidad, quizás si lo hiciese podría vivir completamente de esto”, apuntó.

“La paternidad es una lotería”, dice en uno de sus posteos, y recuerda que “lo que toca, toca, la suerte es loca”. Su hija “OK” nació prematura de siete meses y medio, pesó 1.940 gramos y estuvo un mes en “la neo” antes de irse a casa.

“La gente necesitaba una mirada real de la paternidad y la cocina. Si vos te creás un verso en las redes sociales, te va a costar sostenerlo. Hay que ser muy honesto con las cosas que uno decide comunicar -sostiene-. Yo hago un recorte de mi día a día, no muestro todo. La cuenta es Papá Cocina y, si bien a veces aparece nuestra hija porque empecé cocinando para ella, trato de cuidarla y no exponerla tanto”.

Justamente sus posteos más exitosos llegaron de la mano de la paternidad: “tuve un buen feedback con este tema. Cuando comencé hablando de la prematurez de mi hija mucha gente flasheó. Siempre que hablo de esto, obtengo muchos comentarios que son historias muy fuertes”.

En cuanto a las recetas, destaca que la gente se desvive por los posteos de cosas dulces. “Siempre funcionan mejor las recetas dulces que las saladas, pero yo soy muy poco dulcero. Una vez subí una receta de bombas de batata rellenas de queso ¡y explotó! Nunca entendí por qué”, recuerda entre risas Maxi, quien también milita por una licencia de paternidad ampliada: “no, no son suficientes cinco días”.

Durante la pandemia decidió que debería mejorar técnicamente sus posteos y hasta soñó con una cuenta en la plataforma de videos YouTube. “No pude hacer nada de eso”, explica y adelanta lo que se viene en 2021: “estoy por empezar a estudiar Nutrición. Siempre me consultan al respecto ¡y hago aguas! Así que decidí sumarle eso a mi cuenta. Demorará un tiempo, pero creo que es el camino”. Y una vez más se sumerge de lleno en sus objetivos.

Al final del día, Maxi subraya que solo quiere mostrar una paternidad normal, de un papá normal, criando a una hija normal.

Tips para el éxito

Dedicación y pocas complicaciones en las recetas.

“En realidad mis recetas son fáciles, no son complicadas -explica Maximiliano-. Las que tienen dos o tres ingredientes ‘la rompen’. Cuando empecé la cuenta volvía a las 20 a mi casa y tenía que hacer la comida, las fotos eran horribles porque era de noche y se trataba de recetas que hacía en 30 minutos. Así que a los seis meses dejé la agencia por un trabajo con menor carga horaria y ahí hice otras cosas. De Uruguay me llamaron, tengo seguidores de muchos países limítrofes. Me sigue gente de Latinoamérica”.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios