MIRADA POLÍTICA. La argentina Ariana Harwicz develó presiones ideológicas.

La primera y elogiada novela de Ariana Harwicz se llama “Matate, amor”. Pero aparte de reconocimiento en el mundo literario y entre el público, el título le causó además un dolor de cabeza: Twitter bloqueó la cuenta de la escritora argentina alegando que promovía el suicidio, lo que la autora argentina catalogó como “un mecanismo de coerción ideológica, con las pautas y coordenadas propias del liberalismo y del capitalismo”.
La escritora, nacida en Buenos Aires en 1977 y radicada en Francia, sufrió la censura de la administración de la red social en el país galo, que alcanzó también a la mexicana Margo Glantz por solidarizarse con ella, lo que también hizo la argentina Claudia Piñeiro.
“No me había pasado nunca antes. Creo que es la lógica del poema de Bertolt Brecht, ‘Ahora vienen por mí, pero es demasiado tarde’. Es la lógica del terror político de las dictaduras, del fascismo. Aunque no estoy diciendo nada nuevo: el ambiente de presión existe”, dijo Harwicz en diálogo con la agencia Télam.
La novela que generó la polémica, lanzada en 2012, fue candidata al prestigioso Premio Man Booker por su forma de narrar, de manera descarnada, la experiencia violenta de reformular los vínculos familiares y el amor.
“Simplemente respondí a un tuit comentando algo de la protagonista de mi novela y me bloquearon la cuenta temporalmente. El algoritmo entendió una supuesta promoción del suicidio y de la automutilación. Algunos podrán pensar que se trata de esquivar los algoritmos que causan problemas, o que se trata de saltear una letra y poner en su lugar una X. ¿Qué puedo decir nuevo? Ya lo dije varias veces, esto es el mismo régimen bajo el cual tienen que escribir los autores hoy, en otra escala”, sostuvo.
La autora alertó que Twitter “no es una editorial pero es parecido a una editorial; es el mismo sistema, con pautas trazadas, con palabras que se permiten y palabras que no, so pretexto de no ofender”.







