
Julieta Gaspa Campi cuenta que escuchó hace algunos años hablar de la copa y se interesó por probarla. “Vi que una ginecóloga de Buenos Aires hablaba de la copita, de su uso y beneficios, y recomendaba una marca. Por un tiempo estuve consultando información hasta que decidí comprarla por internet”, recuerda. Al igual que las otras entrevistadas, Julieta decidió utilizarla por comodidad y por el medio ambiente. “Es muy cómodo usarla, tanto que hasta podés olvidarte de que la tenés puesta. Es mucho más higiénico que las toallas descartables y es práctico porque te olvidás de tener que estar comprando. Yo no encontré ningún aspecto negativo”, afirma.
Agrega que es importante el “boca en boca” para extender el uso de la copa. “Creo que es muy importante leer experiencias positivas y negativas también. Cuando yo la compré y la empecé a usar sabía que me podía resultar difícil la primera vez, que podía haberme equivocado en el talle... Son cosas que una tiene que saber y ser consciente a la hora de hacer la compra y usarla, y también saber que si no funciona la primera vez, no hay que sentir que se fracasó”, aconseja.
El doctor Pedro López, especialista en tocoginecología, considera fundamental contar con información al momento de usar la copa, para evitar errores. “Es un método bastante potable siempre y cuando la mujer cuente con los datos necesarios, conozca su cuerpo, su período, y por supuesto, las normas de higiene”, explica. El profesional entiende que el uso de la copa no está muy difundido, aunque cree que la mayoría de las mujeres sabe que existe pero no la usan porque no conocen las virtudes que puede llegar a tener. “Es la costumbre de la toallita femenina, es algo cultural”, subraya.
El especialista añade que hizo una especie de encuesta entre sus pacientes sobre la copa y que algunas (las que no usan) le han comentado que les parece sucio, que consideran que no es higiénico. Las que sí lo han implementado, consideran que es mucho más higiénico que la toallita, que se humedece, que está en contacto con la piel y hay que cambiarla muy seguido.
El doctor López remarca que sus pacientes que usan la copa la consideran más cómoda, además de que pueden medir el sangrado, y saber si están sangrando más de lo habitual o de manera normal, lo que es importante para controlar su salud. Y además, porque se trata de un método es más económico ya que la copa es reutilizable, mientras que la toallita contamina el ambiente con su material sintético.








