
“El reciclado urbano es un laburo que está invisibilizado por la sociedad y por los funcionarios. No hay políticas publicas con inclusión social vinculada al reciclado. Generalmente los compañeros y compañeras viven de eso porque se inventaron su changa porque el mercado formal de trabajo no los incluye y tienen que salir a romper una bolsa para juntar un pedazo de cartón o una botella para vender sin ser reconocido por ese trabajo”. Quien habla es Gonzalo Prestia, joven dirigente de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores del país. Junto a Rodrigo Bernales estuvieron presentes en la movilización de recicladores urbanos que se realizó ayer en la vereda de la Municipalidad capitalina.
“Los gobiernos no incluyen a los recicladores urbanos en las políticas públicas en primer lugar porque la basura es un gran negocio que mueve muchísima plata y generalmente se prioriza a las empresas privadas para que se lleven todo el material. Son ganancias con muchísimos ceros”, dice.
Prestia y Bernales valoran el trabajo de la recolección urbana como una forma de cuidar el ambiente, y evitar que más material termine en un relleno sanitario “o, lo que es peor, formando un basural a cielo abierto”. El producto de los cartoneros se reinserta en la industria. “Los gobernantes no piensan esto por incapacidad o porque tienen algún negocio escondido millonario, y priorizan eso en vez de la inclusión de nuestros compañeros”, dicen.
“El que trabaja de la basura es el último eslabón de la cadena productiva. Pero no es reconocido. Es un trabajador esencial que si no sale a trabajar no come ni compra remedios”, añade Bernales.
“El compañero está solo tirando su carrito y sin embargo es un servicio público que le brinda un servicio a la municipalidad, porque está reciclando y limpiando la ciudad. Por eso decimos que tiene que haber un sistema de gestión integral de los residuos sólidos urbanos que tenga el reconocimiento del sector que es el que junta el material”, concluye.







