El río Dulce acuna los sueños de emprendedores y pescadores - LA GACETA Tucumán

El río Dulce acuna los sueños de emprendedores y pescadores

Detalles de una excursión por el lecho que parte en dos el agreste paisaje santiagueño y que acuna los ejemplares más exóticos de la fauna. Una oferta para tentar al turismo internacional.

28 Ene 2021 Por Gustavo Rodríguez

Los tucumanos que lo recorren dejaron de burlarse de Santiago del Estero. Los accesos limpios y bien señalizados, el autódromo internacional, el campo de golf de nivel internacional, el estadio único, el complejo habitacional que está a la vera de la ruta 9 y que pareciera ser como tres o cuatro Lomas de Tafí, los centros asistenciales y la presencia policial, son algunos de las perlas que encantan a los visitantes. Pero ahora cuentan con otra más: el río Dulce. Ese hermoso lecho de agua, por más que ahora esté herido por la sequía, se transformó en el motor del turismo y en el sueño de emprendedores y pescadores.

“Por los montes de Santiago/corre una cinta plateada/y esos campos que atraviesa/ parece que se adornaran”, escribió Rally Barrionuevo en su canción “Chacarera del Mishki Mayu” que habla de las bondades del río.  Y esa es la nueva veta de una mina de oro que descubrieron los santiagueños. Un recorrido por el cauce que es abrazado por los montes y que acuna a la fauna más variada. Ese Santiago salvaje promete, en poco tiempo, ser el centro de atracción turística gracias a un nuevo servicio de pesca: las flotadas.

MÁS BELLEZAS. Los pescadores pueden acariciar los montes santiagueños durante el recorrido.

Se trata de un recorrido por el mítico Mishki (en quechua dulce) y Mayu (río). Pero no es un paseo más. Es una travesía a la velocidad de sus aguas pausadas y a la potencia de los brazos de los guías que acomodan los catarafts para que los pescadores hagan sus mejores tiros tentando a las bestias que habitan sus aguas: los dorados. Y a los ejemplares se los busca en medios de los palos, los refugios de esa especie de lingotes de oro que tiene vida y que son voraces. “Estamos preparados para atender las necesidades de todas las modalidades. Fly, bait y carnada (derivando con boya o al golpe)”, explicó Leonardo “Chino” Destefani, uno de los tantos santiagueños que comenzaron a brindar este servicio.

Destefani, como el mismo lo dice, está viviendo su sueño. Pescador y cazador de toda la vida se dio el gusto de dedicarse a las actividades que lo apasionaron desde chico. Entre septiembre y febrero, se dedica a flotar el Dulce. Y desde marzo hasta agosto, es guía de caza en un coto de Dolores, provincia de Buenos Aires.

En esos meses también viaja a Estados Unidos para participar de las ferias de outdoors que se realizan en distintas ciudades. “Son encuentros que duran entre cuatro y ocho días donde se ofrecen los servicios de pesca y caza de todo el mundo. Esto no es nuevo, se realizan desde hace mucho tiempo, pero lo que sí es novedad que se ofrezca el norte como destino”, explicó.

¿Qué es lo que busca un turista? “Fundamentalmente destinos desconocidos que tengan mucha naturaleza y que sean inhóspitos. Los extranjeros (europeos y norteamericanos) que flotaron conmigo se enamoraron del río y del monte. Los paisajes santiagueños y del NOA tienen un enorme potencial, sólo falta explotarlos. Lo hacemos porque tenemos espíritu de emprendedores, solos, casi sin apoyo”, agregó Destefani en una entrevista con LA GACETA.

Preparativos y acción

Una excursión comienza la noche anterior. En algún lugar -muchas veces es en la mismo casa del emprendedor- se reúnen los pescadores con los guías. También se suman otras personas, como Fernando Paredes, el dueño de la marca de señuelos Ghost que entretiene contando cómo pasó de ser ingeniero a fabricante de artificiales que son un éxito en la pesca de dorados y tarariras. Con una parrilla repleta de carne, los anfitriones comentan cómo es la situación de pesca y cuáles son los cuidados que deben tener los deportistas.

Las flotadas comienzan entre las 7.30 y las 8. Tienen una duración de al menos nueve horas, es decir, que terminan entre las 17 y las 18. Para realizarla, Destefani cuenta con toda una logística. Una vez que los “cata” están en el agua, José -uno de los engranajes clave de la estructura- entra en acción. Él es el encargado de esperar a los pescadores en un punto determinado con el almuerzo listo. Consiste en pescado fresco frito (bagre y sábalos únicamente)y, si el pescador lo prefiere, un asado que lleva para que se lo hagan. Luego de un breve descanso -la parada no dura más de dos horas- se continúa con la travesía. En esta época del año, cuando el abrasador sol amortigua el cuerpo –el visitante debe estar preparado para soportar temperaturas de hasta 45°- un chapuzó en el río es tan reparador como la bebida helada que se consume cada tanto.

“El Chino” cuenta con dos guías más. El mítico Jorge “Pantro” Ahumada y  Gabriel Hoyos. Los tres no sólo reman, sino que permanentemente le están dando indicaciones al pescador sobre cuál es el lugar donde deben tirar. También son los que se ríen cuando erran un pique -después explican el porqué del fracaso- y aplauden cuando concretan una captura.

Son cuatro los recorridos que normalmente hacen. Todos tienen una extensión de 25 kilómetros. Todos están perfectamente organizados para que los deportistas choquen de bruces con paisajes novedosos y se sienta acariciados por las garzas, las garzas moras, los flamencos o se sorprendan al descubrir un carpincho tomando agua o a una pícara nutria haciendo de las suyas. Los tramos son Centro Industrial-Monogasta, Sumamao-Canal de El Alto, Canal de El Alto-La Dormida y La Dormida-Tacanas.

Diferencias

Destefani aseguró que este tipo de pesca no se puede comparar con la que se hace en las aguas del Paraná y en otros lugares santiagueños. “No es lo mismo ir en una lancha que un ‘cata’ que apenas si se mueve. Tampoco hay ruido de motor, porque el desplazamiento es a remo. Con una flotada se puede, al estar el deportista en un nivel superior al agua, observar con claridad un ataque. También se pueden recorrer lugares que vadeando son imposibles de acceder”, opinó con firmeza.

“El dorado es un pez migratorio y permanentemente se está moviendo. Por eso hay que probar antes de ir a buscarlo”, explicó el guía. En estos momentos se está utilizando el sector comprendido entre Sumamao-Canal de El Alto. En ese tramo, el pescador pasa por numerosos parajes que son clásicos en el Dulce. La Cruz (donde dicen que de noche un pescador que se ahogó visita el campamento de los visitantes), Coro Pampa (donde se encuentra lo mejor de la fauna) y Alma Mula (el lugar donde residía un hombre que abusó de sus hijas y nietas durante décadas), entre otras.

La Pachamama no estuvo del lado de los pescadores esta temporada. La sequía hirió gravemente al río. Las condiciones van cambiando considerablemente por el bajo nivel de agua que tiene. Un día se hace una pesca inolvidable, pero al otro, no pasa nada. “Los pescadores nos quejamos, pero tenemos que entender que el Dulce es fuente de vida. El agua es necesaria para el riego de los cultivos y para que la gente de varios poblados del lugar”, explicó.

EN ACCIÓN. Pedro Cuezzo (sentado) y Ezequiel Miras durante una flotada reciente.

A lo largo del trayecto, por el bajo caudal, los deportistas se topan con numerosos pescadores. Buscan los sábalos, bagres y bogas. “No pescan dorados porque no está permitido. Los tienen que devolver porque aquí fauna hace controles permanente. El lugareño tampoco se abusa con las capturas porque saben que esa es una de las fuentes de su dieta”, agregó “El Chino”.

Un sueño

Son varios los guías santiagueños que comenzaron a amasar un sueño desde hace años. El pionero, según “El Chino”, “Pompi” Prado fue el pionero hace más de 20 años. Ahora hay varios, entre los que se destacan Destefani, César “Colorao” Neme, Los Flores y Alejandro Coria. “Afortunadamente estamos trabajando todos bien y esperamos dar el gran salto. Queremos que esto siga creciendo”, agregó.

Y en 2020, la pandemia les arruinó gran parte de su trayecto. El emprendedor, por un contacto que hizo con Rubén Marco -que organiza viajes de pesca al Amazonas- logró convencer a un empresario brasilero para que visitara Santiago. “Vino, pescó y se enamoró del Dulce. No sólo por los dorados, sino también por las bogas, una especie muy buscada por la gente de ese país. Con el vuelo director San Pablo-Tucumán se abría una puerta muy grande. Ya habíamos concretado reservas, pero todo se frenó por la enfermedad. Esperamos que este año sigamos”, contó Destefani.

FELICES. Destefani con Esteban Orresta luego de haber concretado una buena captura.

El emprendedor sabe que aún le falta mucho por hacer. Pero no se rinde, sino que sigue proyectando ante la falta de apoyo político. “Estamos tratando de construir cabañas para que el servicio completo. O sea que el pescador que nos elija tenga un lugar para descansar, que es lo único que nos falta. La idea es seguir creciendo porque Santiago, y el Dulce, particularmente, tiene un potencial ilimitado para explotar”, concluyó.

Para tener en cuenta:

- Distancia (hasta Sumamao) aproximadamente 190 kilómetros.

- Combustible: se necesitan al menos 39 litros para ir y volver.

- Peaje: sólo se abona dos veces ($160)

- Excursión: $13.000 (para dos pescadores), Incluye bebidas y almuerzo al mediodía.

- Licencia: Se debe abonar $400 por fin de semana. También se puede sacar la licencia anual que tiene un costo de $2.000.

- Contacto: Leonardo Destefani 3855 98-1188

Equipo para utilizar:

- Caña: puede ser de entre uno y dos tramos de 12-25 libras.

- Reel: huevito o frontal cargado con multi de hasta 25 mm.

- Líder: de hasta 30 libras.

- Señuelos: cualquiera paleta 0. Los más efectivos resultaron ser los Ghost.

- Carnada: trozos de tarariras y de anguilas fueron los que dieron mejor resultados.

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