Al influjo del Rally Dakar: la luz inextinguible de una estrella - LA GACETA Tucumán

Al influjo del Rally Dakar: la luz inextinguible de una estrella

Reginato, Bollero y Neme opinan de Stephane Peterhansel, una estrella mundial que pisó suelo tucumano.

27 Ene 2021 Por Carlos Werner
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El ejercicio para la memoria es desafiante: ¿qué estrellas mundiales del deporte, que no sean argentinos, visitaron alguna vez Tucumán? El ajedrecista “Bobby” Fischer; los futbolistas Franz Beckenbauer, Carlos Alberto, Aldair, Ciro Ferrara; algunos rugbistas de Francia, Inglaterra, Nueva Zelanda y Sudáfrica en visitas de los años 90; basquetbolistas como “Piculín” Ortiz que vivieron al Preolímpico de 1995. En fin. Hay que poner aquí un etcétera corto, por la cantidad y por el alcance. El planteo encuentra luego una revelación: el deporte que más figuras mundiales extranjeras acercó a Tucumán de manera constante y en su apogeo, fue el automovilismo. Pasó desde los lejanos y recordados rallies Codasur 1980-1981 y mundiales de 1992-1993. Y, claro está, llegaron estrellas por el Rally Dakar, durante varios años. Aquí surge entonces la presencia de uno de los mayores deportistas, en conquistas y talento de la historia, que haya pisado suelo tucumano: Stephane Peterhansel, nacido en Vesoul, Francia, el 6 de agosto de 1965. Quizás no sea el piloto más rápido, pero sabe exactamente cuál es la mejor velocidad para pasar por los distintos lugares que propone el mayor desafío del rally raid. Tal vez no sea el deportista más popular, pero lo respetan aún colegas tan grandes como él.

MOMENTOS. Con Neme (a la izquierda); con su navegante, Jean Paul Cottret, en pleno desierto.

En 2013, cuando la prueba tuvo su día de descanso en la provincia, fue la ocasión más extensa en la que hubo contacto con el ídolo. Antes y después, estuvo en carrera, de paso o simplemente recluido a la espera de una nueva etapa. Aquella vez, Peterhansel llegó a Tucumán como puntero de la clasificación general con un Mini, luego de pasar una etapa complicada. El final de la carrera, en Santiago del Chile, lo encontraría como ganador. ¡Cuándo no!

“Monsieur Dakar”, dueño de un perfil amable, dispuesto al diálogo pero algo retraído, de sonrisa contenida, aquel domingo 13 de enero de hace ocho años, de angustiante calor tucumano, firmó autógrafos, conversó con la prensa y mantuvo reuniones con miembros del equipo. Mirada de felino, la presencia del arquetipo dakariano del éxito no pasó inadvertida. Tanto los espectadores como sus colegas locales lo buscaron. Él, concentrado, sólo se brindó a ellos de a ratos.

My friend. You have all my respect and admiration, great champion” (“mi amigo, tiene todo mi respeto y admiración, gran campeón”), recuerda Miguel Reginato que le dijo en una de las dos veces que se cruzó con él. “Él amablemente me respondió: ‘thanks, argentines are always very friendly’ (“gracias, los argentinos siempre son muy amables’)”. El experimentado corredor tucumano, que sumó varios Dakar, amplió: “la segunda vez que lo vi sólo nos dimos la mano. ¿Qué pienso de él? Que es un crack, un maestro, el General del Dakar. Siempre le ganó a los más grandes. Y hace más de 30 años que lo viene haciendo. Está llevando muy alta la vara. Será casi imposible que alguien lo alcance, al menos en poco tiempo”.

Peterhansel, en su 1,71 metro, es un hombre delgado, lleno de manías y de supersticiones. Hasta cuando ganó su Dakar N°13, apenas si festejó. Se lo hicieron saber. Contestó evasivo: “ya estoy pensando en lo que viene para mí”. Y lo que vino fue un 14° triunfo este año, en Arabia Saudita. ¿Repasamos los anteriores?: en Motos en 1991, 1992, 1993, 1995, 1997 y 1998, con Yamaha, con 33 victorias de etapa. Y en Autos, con Mitsubishi en 2004, 2005 y 2007; con Peugeot en 2016 y 2017, y con Mini en 2012, 2013 y 2021.

Rodolfo Bollero, otro dakariano tucumano, también tiene cosas para decir de “Steph”. “No conversé con él, pero si lo crucé en los vivacs. Para cualquiera que haya hecho el Dakar, es un referente, un modelo a seguir. Todos queremos aprender de la constancia y de la tenacidad que tiene. Es un profesional intachable. El auto que maneja importa, pero él pone el cerebro al servicio de un objetivo. Un fuera de serie”.

¿Hay mejores palabras que estas para definir a Peterhansel?

Charlas, fotos y una admiración por varios motivos

Piloto duro, que se adapta a la perfección a los terrenos hostiles. Su leyenda en la tierra y en la arena se pone a tope con un dato: ganó el Dakar en los tres continentes donde se corrió.

“Hablar de él, es hacerlo sobre un deportista que sobresale en la historia. Y él lo logra en una categoría en la que se exige lo máximo al vehículo, al equipo, a la asistencia, a la logística, a la tripulación”, opina Ricardo Neme, que corrió el Dakar en 2018. “En esta carrera importa la velocidad, pero también la experiencia, las fortalezas mental y física, la madurez para enfrentar una carrera de 14 días que brinda circunstancias muy cambiantes. Esto es una montaña rusa de emociones. Hace falta mucho aplomo para salir adelante cuando parece que todo se está terminando. Eso hace preponderante a Peterhansel, como también a Carlos Sainz o en Nasser Al Attiyah”.

El francés mantiene la llama encendida, a una edad poco usual, y Neme lo destaca. “Estar ahí no es para cualquiera. Significa un compromiso inigualable con el deporte. Otro detalle en él: el don de gentes. Ningún piloto gana si es que el equipo para el que corre no lo aprecia o no sueña el mismo sueño. Esta es otra conquista para Peterhansel”.

Neme charló con “Steph” en varaias oportunidades y se sacó fotos con él, antes y después de ser piloto Dakar. “Lo vi sencillo, solícito. Incluso, recuerdo que en 2018 en Córdoba, al final de la carrera, me vio y nos pusimos a charlar. ¡Hasta me preguntó por qué había abandonado!”, concluyó.

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