Cómo será el comportamiento de la inflación durante este año - LA GACETA Tucumán

Cómo será el comportamiento de la inflación durante este año

A medida que el índice de precios aumente, el avance del tipo de cambio será cada vez mayor, advierte una consultora.

18 Ene 2021 Por Marcelo Aguaysol
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LA DUDA MONETARIA. El incremento en la velocidad de circulación de pesos genera incertidumbre respecto de su impacto en el tipo de cambio. REUTERS

El primer informe del año que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sobre el comportamiento de los precios ha dejado un dato preocupante de lo que puede pasar este 2021: 2020 ha cerrado con una inflación del 4% para diciembre, aunque el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de todo el año ha sido más bajo que 2019: 36,1% versus 53,8%. De todas maneras, el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que elabora el Banco Central en base a datos de los analistas y de las principales consultoras del país, da cuenta que este año volverá a dispararse la inflación, al 50%. Según el economista Pablo Pero, el Indec clasifica la inflación de diversas maneras. Y observa tres escenarios:

• Una es agrupando los bienes y servicios en tres grandes grupos: regulados, estacionales y núcleo. Así podemos ver la inflación de cada grupo. La inflación “núcleo” que es la que corresponde más al largo plazo, al desarrollo de la economía en general, se viene acelerando hace tres meses. Octubre fue mayor a septiembre, noviembre a octubre y diciembre a noviembre. El comportamiento de la inflación núcleo en el último mes del año resulta difícil frenarlo de un día para el otro, ya que no está sujeta a las regulaciones o los factores estacionales. Es por lo tanto preocupante que este grupo en sí mismo esté subiendo mucho.

• El dato del 4% de inflación mensual de diciembre también suena preocupante, ya que se forma por un promedio de 4,9% de aumento en la núcleo, 1,3% estacionales y 2,6% de los regulados. En ese aspecto, el economista dice que la inflación está subiendo mucho aún cuando la mayoría de las tarifas están pisadas (no hay circunstancialmente una presión estacional) y el tipo de cambio se mueve poco. A pesar de haber una represión a la inflación, está siendo difícil controlarla.

• El tercer análisis es acerca del impacto anual de los distintos rubros. “Vemos que prendas de vestir y calzado es la que más subió: 60% anual. Seguido de Recreación en 48% y Alimentos en 42%. Nuevamente hace pensar que cuando otros rubros como educación, salud y transporte se despierten, a medida que se pueda combatir mejor la Covid-19, generará una preocupante presión sobre los precios”, advierte Pero en una charla con LA GACETA. De prendas y vestir y calzado cabe destacar que sorprende el 60% de variación anual, muy por encima de los demás rubros, y en un año donde la ropa no fue muy demandada, ya que sin haber oportunidades de encuentro, disminuyó la utilidad de la vestimenta como un bien de lujo. “Debemos entonces tener en cuenta el efecto que la protección de las importaciones genera también sobre los precios locales: a menor competencia con el extranjero, más espacio para que el productor local suba los precios. Esta tendencia seguirá creciendo para más rubros, por los aranceles que aprobó el gobierno nacional para aplicar en 2021”, indica Pero.

En una misma dirección, Invecq Consulting puntualiza que la medición de la inflación anualizada nos permite aseverar que, de repetirse aumentos similares al del último trimestre de 2020 durante todo 2021, la inflación núcleo (en la cual no hay injerencia de productos estacionales ni regulados, controlados por el gobierno) alcanzaría un total de 62%, mientras que la inflación general tendrá un piso de 54%, un guarismo similar al de 2019.

A lo largo del año, el comportamiento de los precios fue notablemente dispar. Mientras que la inflación núcleo alcanzó una variación de 39,4%, la de los precios estacionales fue superior al 64% y el incremento de los precios regulados fue de tan solo 14,8%. En 2019, la divergencia con la inflación núcleo fue de tan solo 8 puntos porcentuales, mientras que ahora fue del orden de 25 puntos, configurando un nuevo escenario de distorsión de precios relativos y el ajuste de estos precios derivará en un impacto futuro en la inflación, según la consultora que dirige el economista Esteban Domecq.

Circulación del dinero

A nivel global, la dinámica de los índices de inflación ha mostrado una dinámica similar. Prácticamente todos los países del mundo frenaron su actividad económica a partir de las cuarentenas establecidas, con mayor o menor intensidad, desde comienzos de marzo, indica Invecq. Esto llevó a que la velocidad de circulación del dinero se contraiga notablemente y las economías mostraran signos de desinflación, o aumentos muy por debajo de su cauce natural. Incluso en nuestro país sucedió lo mismo, en momentos en los cuales la velocidad de circulación se redujo notablemente, asociado a una profunda caída en el nivel de actividad económica, lo que llevó a que en abril y mayo la inflación se ubicara en torno al 1,5% en ambos meses. Al cierre de 2020, la velocidad de circulación del dinero volvió a sus estándares normales, y la inflación alcanzó un promedio de 3,7% en el último trimestre.

El incremento de la velocidad de circulación, en un contexto de elevada monetización de la economía (el BCRA realizó transferencias al Tesoro de la Nación por 7% del PBI, alcanzando un récord histórico), genera incertidumbre sobre la mayor presión que pueda impactar sobre el tipo de cambio, sobre todo considerando la emisión pendiente para este año, advierte la consultora. El Banco Central continua con una estrategia de “Crawling Peg” (una devaluación progresiva y controlada de la moneda) sobre el tipo de cambio, que corre de atrás a la inflación y aumenta nominalmente ex post a la velocidad de la inflación previa. “Es decir, a medida que los índices de inflación aumentan, el avance del tipo de cambio será cada vez mayor, de continuar con la misma estrategia”, explica. Sin embargo, esta estrategia encontró un aliciente en los últimos meses, dado que desde el inicio de diciembre hasta ahora el Banco Central ha logrado recomprar casi U$S 1.000 millones, tras haber perdido U$S 5.400 millones en 2020.

Pablo Pero, en ese aspecto, ha señalado que el Gobierno tomó nota, desde mediados de octubre, de que estaban perdiendo el control de los agregados monetarios. Y de hecho disminuyó la velocidad de emisión, subieron las tasas y finalmente en diciembre se empezó a observar un principio de reversión en la pérdida de reservas (ayudado también por la mejora de los precios de los productos exportados por el campo argentino).

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