Libros recomendados para este verano - LA GACETA Tucumán

Libros recomendados para este verano

17 Ene 2021

Un robot se rebela frente a las leyes que lo regulan

Máquinas como yo nos propone una reflexión inquietante sobre la inteligencia artificial. Puede catalogarse como ciencia ficción, aunque sea cada vez más difícil asignar esta clasificación; la vertiginosidad de los cambios tecnológicos debilita el componente especulativo. No obstante, la novela entra en diálogo con precursores dentro de este género.

La acción transcurre en Londres de fines del siglo XX, pero en un Londres alternativo y distópico. Los hechos históricos han acontecido de otro modo. Argentina no ha sido derrotada en la Guerra de Malvinas; John Lennon ha sobrevivido a los cinco disparos de Chapman, y el científico Alan Turing no se ha suicidado después del juicio por homosexualidad, y está plenamente activo y absorbido en la creación de inteligencia artificial: “Era el anhelo religioso con el don de la esperanza. Era el santo grial de la ciencia.” Justamente, es Turing quien ha logrado creación de estos humanos sintéticos, perfectos, sin fisuras. Los masculinos llevan por nombre Adán, los femeninos, Eva”.

El protagonista y narrador, Charlie, ha adquirido un Adán como compañía…

Poco a poco, Adán comienza a escaparse de las leyes robóticas y a provocar situaciones de tensión e incertidumbre en los protagonistas, que terminan planteándose profundas cuestiones existenciales y morales con respecto a su propia humanidad.

Un policial al cual la Italia fascista le sirve como telón de fondo

Maurizio de Giovanni nació y vive en Nápoles. El protagonista de su novela, el comisario Ricciardi, como el autor mismo, se desplaza por el centro histórico de la ciudad, desde Piazza Dante, a través de Piazza del Plesbiscito hasta los Quartieri Spagnoli, corre por los callejones y se detiene luego en el largo della Carità.

Corre el año 1931 en la Italia fascista. El comisario Ricciardi deberá develar un crimen ocurrido en los camarines del Teatro San Carlo. El tenor Arnaldo Vezzi, amigo personal de Mussolini, ha sido asesinado antes de que empezara su actuación en I Pagliacci.

El narrador va creando un clima de misterio a través de las descripciones breves y certeras que aluden al frío invierno, al olor de las avellanas garrapiñadas, a las alcachofas asadas y al algodón de azúcar y a las luces tenues de farolas, un pequeño refugio de la pobreza napolitana…

Maurizio de Giovanni inicia con este relato la serie de novelas en las que el protagonista, el comisario Ricciardi, se revela como un talentoso develador de misterios.

Una novela de escritura fluida que ahonda en la infancia

Isabel tiene 27 años y, junto a su pareja, o lo que queda de esa construcción de a dos, decide regresar a su casa de la niñez, ubicada a unos 70 kilómetros de la Capital. En esa casa derruida habrá de bucear en el origen de las cosas; la memoria, selectiva, se ocupará de lo que acecha, el lugar donde anidan los recuerdos más oscuros y los más diáfanos…

En el transradio -es allí es donde se ubica esa casa: ni campo ni pueblo, a media cuadra del asfalto- entrará en contacto con vecinos: un chico down que grita y blasfema y come tomates desaforadamente, un niño al que ella invita a dormir y al que trata como suyo, una amiga olvidada que vive lejos de todo y de todos junto a su madre y sus tías, una pareja de ancianos en una carbonería, un joven gay autoexiliado.

Entre un presente fugaz y continuos flashbacks a la infancia, Leonhard construye una novela breve, de escritura fluida, austera, nada afectada. “No hay que regresar a los lugares donde uno cree que ha sido feliz”, decía el propio Dal Masetto. Consumada la lectura de Transradio, puede concluirse que esa máxima es más que certera.

Cómo vivía y sobrevivía la gente en la Rusia soviética

Poco se sabe sobre las trayectorias individuales y la dinámica cotidiana de las personas bajo la Unión Soviética. La historiografía suele abordar cuestiones macro e interpretar fundamentalmente los grandes hechos que articulan el devenir histórico. Este libro de Sheila Fitzpatrick, publicado por primera vez en español, nos ofrece una nueva perspectiva explorando la vida en la Rusia urbana, entre fines de los años 20 y comienzos de los 30, en pleno apogeo y consolidación del poder estalinista. Con una narrativa fluida y precisa, reconstruye una época a partir de un mapa coral de testimonios, archivos, relatos y experiencias de la vida diaria del ciudadano común. De qué manera el Estado soviético se convirtió en el regulador omnipresente de las relaciones sociales y el único asignador de bienes en una economía signada por la escasez. En este nuevo contexto marcado por el derrumbe de viejas jerarquías y viejos valores, la “clase” (posición social) era un atributo que definía la relación del individuo con el Estado. Este estatus de clase en el mundo real consistía en tener mayor o menor acceso a los bienes, lo cual a su vez dependía en gran medida del grado de derecho al privilegio que el Estado permitiera. En este sentido, la afiliación al Partido Comunista y el nivel de educación, preferentemente combinadas, eran las principales vías de progreso en la Rusia soviética.

Novelas que reescriben la historia tucumana

Decía Oscar Wilde que el único deber que tenemos con la Historia es reescribirla, y tal fue la divisa que alentó a Máximo Mena a emprender esta larga investigación y entregarnos hoy un libro de casi 400 páginas sobre la historia de Tucumán. Aunque no del siglo XIX, que es lo más frecuente y atractivo, sino sobre la segunda mitad del siglo XX (1950-2000), y centrado en la literatura. Su enfoque es novedoso, pues se reduce a las novelas publicadas por autores tucumanos durante ese período. Su objetivo, reescribir el drama de nuestra provincia que comienza en 1966, cuando la autodenominada “Revolución Argentina” decretó el cierre de 11 ingenios azucareros, lo que habría de provocar un desastre demográfico que llevó a 250.000 trabajadores a emigrar de Tucumán en forma definitiva, buscando otros horizontes menos hostiles. Desastre que se acentúa en 1974 con la desaparición de personas, práctica represiva que se convertiría en el año siguiente en un sistema organizado de secuestros, torturas y desapariciones de dirigentes políticos y gremiales con el mal llamado “Operativo Independencia”. La memoria de esta violencia política, fue rastreada por el autor en los textos literarios y confrontada con los registros periodísticos y de otras fuentes que le sirvieron de referencia, abriendo así largos diálogos textuales.

Las enseñanzas de Adyashanti

Adyashanti es uno de los referentes más convocados por los seguidores de la filosofía “Advaita”, originada en la India y que -definida básicamente- postula la unidad esencial de todos y de todo más allá de las apariencias y demandas que hacen a la vida cotidiana. Unidad que es la base invisible de lo visible, de lo fenomenológico.

Norteamericano y considerado un maestro espiritual contemporáneo.

Sin embargo, a diferencia de otros grandes maestros que atisbaron una suerte de iluminación -“satori” o despertar espiritual- como consecuencia de grandes pruebas o “noches oscuras del alma”, Adyashanti, ya de chico, advirtió la irrealidad o arbitrariedad del quehacer mental, del pensamiento.

Uno de sus aportes en el camino de la búsqueda espiritual consiste en desconfiar de los esfuerzos o de las imposiciones y sobre todo de los sentimientos de frustración. Adyashanti propicia la renuncia a esta actitud. “Aunque parece difícil no luchar, en realidad no lo es”. Y es esa pretensión misma la que genera una tensión interior.

Sin embargo, una y otra vez nuestro autor advierte que es posible evitar ser absorbido por lo que él llama “el remolino y la pena” de dejarnos arrastrar por nuestra propia mente; basta entender cómo funciona, a la manera de un vértigo o de una adicción, este mecanismo.

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