El rumbo económico: menos ventas y más aumentos de precios - LA GACETA Tucumán

El rumbo económico: menos ventas y más aumentos de precios

El Gobierno nacional autorizó el tercer reajuste en el valor de los combustibles sólo en la primera quincena de 2021.

16 Ene 2021 Por Marcelo Aguaysol
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Consumo masivo: fuerte caída en diciembre

Diciembre no ha permitido a los comerciantes recuperar parte del terreno perdido durante el pandémico 2020. El consumo masivo experimentó una caída del 6,7% durante el último mes del año pasado, caracterizado por el apuntalamiento en las ventas que dejan las fiestas de Fin de Año. De esta manera, registró su séptimo descenso consecutivo en las operaciones comerciales. Así lo destaca un reporte elaborado por la consultora Focus Market.

De acuerdo con el relevamiento, el gasto en cada ocasión de compra (ticket promedio) en diciembre fue de $ 531 incluyendo 4,3 unidades, duplicando este valor al del ticket de diciembre de 2019e incluyendo una unidad adicional en el viaje de compra.

El Cluster de negocios especifico de Autoservicios, tiene un comportamiento negativo especialmente en el tamaño Chicos, mientras que los Grandes muestran una recuperación en diciembre.

A su vez, los cluster de negocios pequeños, entre ellos Almacenes y fundamentalmente kioscos, tienen variaciones negativas profundas en muchos casos evidenciado por cierre temporales o definitivos. En contrapartida, el Cluster de Supermercados, tiene variaciones negativas pero con curvas mucho mas suavizadas, puntualiza la consultora dirigida por Damián Di Pace.

Todo esto, enmarcado en escenario muy competitivo dinámico donde las grandes superficies siguen traccionando ventas con sus fuertes acciones comerciales..

La Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) había reportado para el último mes de 2020, una caída de las ventas del 8% anual, medidas en cantidades, incluyendo tanto modalidad online como en locales físicos. El año finalizó con un descenso anual de 21,4% y para 2021 las expectativas vienen muy cautas.

Subas que se vienen: qué pasará con la inflación

Más allá de la baja de casi 20 puntos porcentuales. en relación con 2019, la inflación de 2020 dejó presiones latentes para este año que recién se inicia. En primer lugar, se resalta que las tarifas de servicios públicos no se actualizan hace más de un año y medio y permanecerán congeladas, al menos, hasta marzo, disparando el gasto en subsidios (alcanzó 2,6% del PBI en 2020, trepando 1 punto respecto del año anterior). Dado que los mercados de crédito siguen cerrados para nuestro país, el Gobierno deberá elegir entre un mayor rojo financiado con emisión o mayores correcciones en las tarifas de servicios públicos con un impacto en la inflación de los hogares. Lamentablemente, ambas salidas tienen más contras que pros, indica un reporte elaborado por Ecolatina.

En segundo lugar, continúa, se destacan los controles de precios en varios alimentos y bebidas. Con estas políticas, el Poder Ejecutivo contuvo varios ajustes en bienes de “consumo masivo”, que subió poco más de 20% en el año, pero generó otro atraso importante, cuya corrección está presionando los precios, señala el diagnóstico privado. De la misma forma que un ajuste de tarifas, un descongelamiento en el precio de los alimentos tendría mayor impacto en los hogares de menores recursos, producto de su inelasticidad de consumo, pero sostener los precios máximos podría generar problemas de abastecimiento. Otra vez, un dilema con más contras que pros, advierte. Por otro lado, Ecolatina apunta que aparece la cuestión cambiaria. Por un lado, un salto del dólar oficial aceleraría inevitablemente la inflación. El Banco Central está comprando reservas desde diciembre y, aunque su poder de fuego sigue en niveles muy bajos, la corrida pareciera haberse relajado, sostiene la consultora. “Ahora bien, uno de los factores que relajó las presiones fue el mayor control de importaciones, no con un criterio productivo, sino cambiario. En este sentido, varios artículos “no esenciales” comenzaron a importarse con dólares propios del exterior y muchos otros tienen incertidumbre sobre a qué tipo de cambio lo harán en el futuro. Por lo tanto, estas restricciones también impactan en el nivel de precios, aunque focalizadas en los consumos de los hogares de mayores recursos”, expone.

Analizando cómo cerró el 2020 y los atrasos que dejó el año pandémico, podemos dar cuenta que la inflación se acelerará este año. Hasta dónde llegará dependerá, en parte, de las decisiones del gobierno nacional y de cuán efectivas sean las mismas: cuanto se pospondrán la corrección de desequilibrios para llegar con la economía “andando” al período electoral. Asumiendo que no hay un salto cambiario, pero que la brecha sigue alta, y un ajuste de tarifas que permite no expandir el gasto en subsidios durante este año, la inflación cerraría en torno al 45% en 2021, finaliza la consultora.

En los surtidores: otro reajuste en las naftas

La petrolera estatal YPF aplicó un aumento promedio país del 3,5% en los precios de la nafta y el gasoil, que se explica por la actualización del impuesto a los combustibles que realizó el Gobierno nacional y por la necesidad de recuperar rentabilidad tras la devaluación de la moneda y la suba del precio del petróleo. Sin embargo, fuentes de la Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Gas y Afines de Tucumán (Capega) estimaron anoche, ante la consulta de LA GACETA, que el reajuste puede ser menor, del 2%. De una u otra forma, los combustibles se incrementarán entre $ 1,50 y $ 2 por litro. Se trata del tercer aumento que se observa en la provincia desde que arrancó el año. El primero, del 2,9%, se aplicó el 5 de este mes ante el reajuste avalado para el biodiésel y para el bioetanol con los cuales las refinadoras realizan las mezclas obligatorias del gasoil y la nafta. El segundo se concedió hace cinco día, que significó un aumento cercano a $ 1,20 por litro.

Ahora, el aumento que entró en vigencia desde el primer minuto de hoy está explicado mayoritariamente por el incremento de 7,7% del impuesto a los combustibles líquidos (ICL) y el del dióxido de carbono (IDC), que implica una suba de los precios finales de entre 1,5% y 2%. El resto es para mejorar márgenes de rentabilidad, luego de que la cotización del dólar mayorista aumentara de $ 82,64 a $ 85,75 (3,65%), y el valor del barril de crudo pasara de U$S 51,08 a U$S 54,82 (7,3%), desde el aumento del 16 de diciembre pasado. De esta forma, en solo los primeros 15 días del año, los combustibles ya se incrementaron 6,5%, mientras que los incrementos registrados el año pasado siguieron la línea de la inflación que, de acuerdo con las mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) terminaron 2020 con un 36,1% de variación interanual.

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