Itatí, ese paraíso de la pesca que cautiva a los tucumanos - LA GACETA Tucumán

Itatí, ese paraíso de la pesca que cautiva a los tucumanos

Todo lo que se debe hacer para disfrutar de la actividad en esa ciudad correntina.

13 Ene 2021 Por Gustavo Rodríguez

Los tucumanos peregrinan hacia la ciudad correntina de Itatí. No lo hacen para visitar la fastuosa basílica donde se encuentra la virgen que tiene el mismo nombre del pueblo de más de 6.500 habitantes. Los comprovincianos se movilizan por otro tipo de fe: la de disfrutar de inolvidables jornadas de pesca en esas tierras que son acariciadas por las aguas del imponente y siempre sorprendente Paraná.

La pandemia todo lo pudo en 2020 y en estos primeros días de 2021. Primero fue el encierro. Después la apertura de las fronteras que permitió, de alguna manera, la libre circulación por diferentes provincias del país. Pero la flexibilización vino acompañada por un montón de dudas sobre la conveniencia de un viaje familiar. Además del turismo interno, también les abrió las puertas a los pescadores para visitar lugares que no son sencillos de llegar como una opción de disfrutar un merecido descanso. Y el Litoral fue una de ellos.

Por los rumores y los comentarios, Itatí aparecía como un buen destino. Dorados monstruosos, surubíes de gran tamaño y una buena pesca variada (manguruyú, bogas y pacúes) forman parte de una irresistible propuesta. Y a ello se le debe agregar que los correntinos están desesperados por recibir a los visitantes de todo el país. Para ellos también fue un año difícil. El cierre de las fronteras golpeó muy duro a esta ciudad que vive para y por la pesca durante casi todo el año.

IMPONENTE. La basílica de Itatí protege a los pescadores en medio de la navegación.

“Fue un año muy difícil. No teníamos ni para comer. Vivíamos de la pesca de bogas que vendíamos a las pescaderías. Las autoridades entendieron la situación y nos permitían realizar esa actividad”, explicó Sergio, uno de los guías que recuperaron la sonrisa.  Luego utilizó otra frase para graficar las penurias de los habitantes de la ciudad: “al no haber potenciales clientes, las chicas de la noche se terminaron casando con el primer candidato que se les presentaba porque no tenían una moneda”.

Pero hubo un importante cambio de rumbo. “Pipa” Romero, uno de los organizadores más experimentados de Itatí, contó que todo se solucionó en una gran reunión en la que se sentaron todos los sectores. Acordaron no decretar la veda –normalmente se la dicta en esta época- para permitir que puedan vivir su veranito. A cambio, los operadores se comprometieron a practicar a rajatabla la pesca con devolución y respetar todos los protocolos dispuestos por las autoridades para evitar un incremento de casos.  

RECUERDO. Uno de los grupos de tucumanos que se reunieron para almorzar en una isla.

El viaje

Organizar un vieja a Itatí lleva su tiempo. Primero debe obtenerse el permiso de ingreso al lugar donde se eligió; la licencia de pesca; un comprobante de la reserva del hotel y la aplicación Cuidar de la Nación donde el viajero, en una declaración jurada, asegura estar sano. Atentos: en la ruta, desde Santiago del Estero, pasando por Chaco y hasta en Corrientes, sí piden esos papeles, no como en otros lados que la papelería sólo sirve para ocupar espacio en la gaveta del auto.

El tema de la carnada es otro de las cuestiones que se deben resolver de antemano. Hay que comprarla en Chaco, porque en Corrientes no existe o es mucho más costosa. Actualmente la estrella es la anguila, o mejor dicho, es prácticamente lo único que se consigue. En Quitilipi, la docena tiene un valor de entre $250 y $400, según el tamaño, mientras que en Itatí su valor llega a ser de $900 en promedio. Las pequeñas y medianas son las ideales para tentar a los monstruos del río que habitan el Paraná. En la ciudad también se puede conseguir una masa de coco (ideal para tentar a los pacúes y las bogas) y salchichas de viena que terminan siendo irresistibles para las bogas.

No menos importante es el equipo que se debe llevar. Habrá muchísimos expertos que darán recomendaciones de todo tipo. Pero lo único cierto es que se puede pescar perfectamente con una caña de 12 a 25 libras, aunque hay precavidos que utilizan una hasta 40 libras. La diferencia es clara: con la más liviana se disfruta mucho más de una captura, con la otra, casi no hay riesgos de que se rompa cuando la pieza es mayor.

FELICIDAD. Pablo Costas disfruta de su momento después de haber capturado un buen dorado.

¿Qué reel debo llevar? Hay tres opciones: rotativos (es más resistente y permite un mayor carga de línea), huevitos (se la banca perfectamente, pero su carga es menor) y frontales (no se usan prácticamente).  ¿Nylon o multifilamento? El hilo, como se lo conoce popularmente resulta mucho más efectivo y se recomienda utilizar uno hasta de 0,30 como máximo.

¿Aparejos? Líder de 30 libras, anzuelos 6/0, 7/0 y hasta 8/0 y plomada (los redondos son los más usados) de hasta 40 gramos. ¿Señuelos? No se están usando, pero por las dudas, de media agua y de profundidad.

Para enamorarse

Los pescadores tucumanos se enamoraron en Puerto Corazón. Así se llama el lugar donde actualmente se encuentra el pique. Está a 40 minutos de navegación desde la bajada de lancha río arriba. Los guías ya tienen marcada una cancha de unos 2 kilómetros aproximadamente. El guía lleva la lancha hasta el extremo de un pozo y apaga el motor dejándola que la corriente la desplace. 

El pescador debe  lograr que el plomo vaya arrastrándose en el fondo para que no tarde en llegar el estallido. Los dorados de entre 6 y más de 20 kilos son las piezas más buscadas. Y si la suerte está del lado del pescador, es probable que clave un surubí de hasta 23 kilos o un manguruyú de hasta 15 kilos.

PREPARADO. Camilo Bernegger se prepara para devolver la pieza que obtuvo

“Me fue muy bien. La verdad es que no esperaba tener tan buenos resultados. Aquí pesqué los dorados más grandes de mi vida”, explicó Pablo Costas, uno de los tucumanos que estuvieron disfrutando de esos lingotes dorados que nadan por el río. “No me puedo quejar de nada. Me voy conforme porque encontré lo que vine a buscar”, agregó Álvaro “Tano” Cabrera Durango.

POSE DIFERENTE. Álvaro “Tano” Cabrera Durango antes de devolver una pieza.

“Mi experiencia fue increíble. Nunca tuve la posibilidad de pescar en el Alto Paraná, sí lo había hecho en Esquina y Reconquista. Pero no me arrepiento de haber conocido este lugar. Mi récord era un dorado de siete kilos, pero ahora pesqué varios de más del doble”, explicó Mariano San Martín, otro tucumano que pasó por esas tierras.

Nahuel Valdez agregó: “no es la primera vez que visitaba ese lugar, pero nunca tuvimos la suerte de concretar tantas capturas y los tamaños. Es importante aclarar que mucho de esto tiene que ver con el guía ‘Pipa’ que conoce a la perfección la zona de Puerto Corazón”.

DE REOJO. Pedro Cuezzo observa el dorado que le “regaló” el Paraná.

San Martín y Valdez no solo ponderaron la buena pesca, sino los momentos vividos. “Viajar con amigos y encontrarse con otros tucumanos y disfrutar de una juntada a la par del río no tiene precio”, señalaron los jóvenes que estuvieron acompañados por Juan José Rodríguez, Camilo y Arnoldo Bernegger y Nabil Matorras, todos integrantes del grupo “Los Perversos de la Pesca”.

La jornada de comenzaba muy temprano. A las 7 se salía del embarcadero y antes de las 8 ya se tiraba la carnada. En ese lugar, había por lo menos 30 lanchas probando suerte. Y ese número se incrementaba a 60 si es que había embarcaciones extranjeras. Los brasileros, como no pueden ingresar al país, contrataban guías paraguayos que navegaban a aguas argentinas y pescaban hasta que Prefectura Naval los corría. Los encuentros no eran nada amistosos. En más de una oportunidad, los hombres de la fuerza debían hacer disparos al aire para despejar a los extranjeros.

REFRESCO. Otro grupo de tucumanos se bañan en una playa del Paraná.

La actividad llegaba a una pausa a las 12. Allí el guía buscaba una isla desierta con una buena sombra para preparar el almuerzo. Por la veda, estaba prohibido comer pescado a la llama o frito. Por lo que no quedaba otra que recurrir a un asado de carne vacuna, de cerdo o de pollo. 

El descanso, acompañado por un buen chapuzón en el río, llegaba a su fin entre las 15 y las 16, según los rayos de sol. Luego, otra vez al agua hasta las 18 o 19. Por último, otros 40 minutos de navegación hasta llegar al embarcadero cerca de las 20. Allí, se escuchaban todos los informes del balance de la pesca del día y, antes de volver al lugar de descanso, con la basílica de la Virgen de Itatí, se escuchaba la misma promesa: regresar a ese paraíso lo más rápido posible.

BUENA CAPTURA. Nahuel Valdez posa con uno de los surubíes que capturó.

Datos para tener en cuenta:

Distancia: Itatí se encuentra a unos 860 kilómetros de nuestra capital. Para hacer el recorrido se necesitan al menos 87 litros de combustible y, en velocidad promedio, se tarda al menos 10 horas.

Documentación: es obligatorio obtener el permiso para ingresar a Corrientes (https://permisos.corrientes.gob.ar/permisos) que tarda entre 36 y 48 horas para ser otorgado. También se exige la obtención de la licencia de pesca que se hace en www.licenciasrecursosnaturales.gob.ar/login.php. A la hora de realizar la solicitud para entrar a esa provincia se debe adjuntar la factura del hotel o la cabaña donde se alojará y la autorización de pesca.

Contacto: El guía “Pipa” Romero (+54 9 3794 01-1103) no sólo brinda servicios de pesca, sino que también puedo conseguirle alojamiento en Itatí.

Carnada: antes de llegar a Quitilipi, en Chaco, se encuentra el carnadero más conocido de la zona. Para adquirir hay que hacer una reserva al número +54 9 3734 51-2749.

Costos:

Excursión de pesca: una lancha para tres personas, con guía y combustible $15.000 por jornada. Lo ideal es pescar dos por embarcación. También hay servicios para cuatro pescadores, pero se encarece al menos un 30%.

Carnada: se está utilizando únicamente anguilas. La docena cuesta entre $250 y $400 en Chaco. En Corrientes, se encarece hasta $900. Se estima que cada pescador puede utilizar hasta dos docenas por jornada.

Alojamiento: hay varias alternativas. Una cabaña cuesta en promedio $1.000 por persona y por día. Se puede conseguir una habitación triple de $2.800 por día con desayuno incluido.

Comida: por el valor de la carne, del pollo y del cerdo, se recomienda llevarla desde Tucumán. Los lugares de alojamiento permiten a los visitantes guardar los productos en sus heladeras y tienen todos los elementos para cocinar en el lugar. Se puede cenar (el almuerzo normalmente es en la isla) por $450 promedio.

Combustible: hasta la publicación de esta nota, el promedio de gasto de combustible es de al menos $12.800 (ida y vuelta)

Peaje: hay que calcular que no se gastará menos de $750 en este índice.

Bebidas: el valor de las gaseosas es el mismo que en nuestra provincia. Pero se estima al menos que se consumen cinco gaseosas de litro y medio ($600) y cuatro aguas minerales de litro y medio ($280).

Hielo: la bolsa de 15 kilos se la puede conseguir a $150 y se consume una por jornada.

Presupuesto personal para dos jornadas de pesca y cuatro días de viaje:

Excursión: $10.000

Carnada: $1.300

Comida: $1.800

Alojamiento:  $1.900

Combustible: $4.300

Peaje: $250

Licencia de pesca: $533 por tres días.

Total: $20.058 como mínimo

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