Con una simple acción diaria se puede ayudar a cuidar la Tierra

Expertos recomiendan rechazar bolsas de un solo uso, separar los residuos, no interactuar con animales salvajes y aprovechar el agua de lluvia.

INVASIÓN. El plástico de envases y bolsas ocupa casi todos los espacios de la vida cotidiana en ciudad, y sus residuos afectan el ambiente y la fauna. INVASIÓN. El plástico de envases y bolsas ocupa casi todos los espacios de la vida cotidiana en ciudad, y sus residuos afectan el ambiente y la fauna.
02 Enero 2021

El planeta pide a gritos ayuda. Los desechos, el cambio climático, la deforestación y la acción del hombre han hecho estragos en la Tierra. Un nuevo año no nos asegura que nada cambie, pero sí nos abre la puerta para que, como ciudadanos, haya una toma de conciencia y se empiece a realizar pequeños cambios que permitan ayudar a revertir tanto mal que la humanidad ha hecho a la naturaleza.

¿Qué debemos hacer? ¿Cómo podemos ayudar? No es necesario iniciar grandes empresas ni modificar nuestra forma de vivir por completo, pero es importante transformar hábitos y hacer nuestro día a día más amigable con el ambiente.

Menos plástico

La doctora Ana Carolina Monmany, del Instituto de Ecología Regional, plantea que durante 2020 no ha habido grandes cambios respecto a la contaminación, aunque sí se han generado nuevos residuos provenientes del mundo de la salud (cubrebocas, batas o máscaras, todos ellos con plástico entre sus compuestos) y de las compras.

Es que con la pandemia y el aislamiento crecieron exponencialmente las compras a domicilio. “Las bolsas han aumentado muchísimo con los deliverys; mucha gente ha comenzado a comprar cosas desde casa y eso no ha sido acompañado por metodologías de envasado diferentes al plástico. Necesitamos entregar en cajas de cartón, en otros envases”, comenta la profesional, que asegura que de cara a este año nuevo es importante pensar en estas nuevas formas de recibir lo adquirido.

POR UNA ECOSENDA. Una cámara oculta captó a una corzuela parda. POR UNA ECOSENDA. Una cámara oculta captó a una corzuela parda.

Para Monmany, las bolsas son el mayor problema en lo referido al plástico. Si bien considera que durante los últimos años se han dado ciertos avances en el tema, actualmente todo se ha relajado y “estamos volviendo a una situación en la que, por default, te dan la bolsita y nunca te preguntan”, alerta. Enfatiza en que el tema es preocupante, porque la fabricación de plásticos para ese fin continúa vertiginosamente y el trabajo de concientización con el público es mucho más lento.

Subraya que si bien hay alternativas, las que se consiguen en Tucumán son aún más perjudiciales para el ambiente que aquellas que no son biodegradables. “Las bolsas oxibiodegradables son peores que una bolsa común. Son bolsas que poseen el mismo plástico que una común, pero con un aditivo para que se fragmente más rápido, en pedazos más pequeños, de manera que no lo vemos pero sigue estando en el ambiente. Eso hace que muchos animales lo puedan confundir con comida”, aclara.

Acota que una alteración en nuestra conducta en esta problemática no es difícil de lograr: “podemos hacer un cambio”. Para ella, tener cuenta el panorama general hará la gran diferencia, lo importante es pedir como consumidores la no utilización de bolsas, no recibirlas y no aceptar ni promover el uso de bolsas de tipo oxibiodegradables.

No invadir espacios

Durante los primeros meses de la cuarentena, numerosos investigadores adelantaron que en algunos lugares del mundo los animales comenzaban a recuperar territorio que normalmente era ocupado por humanos, confinados de pronto y por obligación en sus casas.

Pero en Tucumán no fue así. Sofia Nanni es doctora en Ciencias Biológicas y durante 2020 colaboró en la dirección de la tesina de grado de Melisa Cordero. Durante el aislamiento social y preventivo realizaron un relevamiento con cámaras en una senda de la provincia y en otra ruta de animales para control, intentando descubrir el desenvolvimiento de la vida silvestre durante la pandemia.

EN LIBERTAD. Un hurón mayor fue visto en el estudio de Nanni y Cordero. EN LIBERTAD. Un hurón mayor fue visto en el estudio de Nanni y Cordero.

En el estudio descubrieron que este tiempo no fue suficiente para que los animales pudiesen recuperar su territorio previo: “no es que por el aislamiento hubo un gran resurgimiento de la fauna”, asevera la doctora. Los estudios también concluyeron que no hay mucho conocimiento por parte de la sociedad sobre la existencia de animales silvestres salvajes.

Remarca que es importante tener conciencia del impacto de las actividades humanas sobre la fauna. Considera que sería muy interesante idear cómo se podría hacer para que esté presente cuando el humano circule en ciertas zonas, en una convivencia pacífica, ya que cuidar a los animales es cuidar el medioambiente. Recomienda realizar actividades de senderismo con mucho respeto al entorno, es decir, moverse sin tirar basura, sin modificar el ambiente o modificándolo lo menos posible. “Si se encuentra un animal es mejor alejarse, tratar de no interactuar. Ser respetuosos a la hora de hacer actividades recreativas puede servir para ayudar a que la fauna no se vea tan afectada”, comenta Nanni.

Además aconseja tener precaución al recorrer con animales domésticos estos lugares donde coexisten humanos y vida silvestre. “Los perros que lleva la gente que pueden transmitir enfermedades de dos maneras: contagiar enfermedades a los animales silvestres o llevar enfermedades de los animales silvestres a la gente”, advierte la especialista.

Educación, la clave

La doctora Florencia Sayago, miembro de la Dirección de Medio Ambiente de la Provincia, reconoce que los tucumanos somos analfabetos ambientales: “en educación ambiental siempre se habla de los niños y no se tiene muy presente que los adultos nos tenemos que educar en medio ambiente. No nos damos cuenta de que muchas cosas que hacemos no son sustentables”, acota. Cree que hay acciones en nuestra vida cotidiana y en el trabajo que podemos cambiar: en primer lugar, la separación de residuos es esencial (“tenemos que hacerlo urgentemente en las casas, bares, shoppings”, agrega); en segundo término, hace referencia a la contaminación atmosférica y asegura que tenemos que ser mas cuidadosos, no quemar pasto, ni basura, ni caña; en tercer lugar, debemos ser eficientes con el agua (hay que tratar de no usar agua potable para lavar las veredas y los autos y para regar, para lo cual se puede aprovechar y utilizar el agua de lluvia, y también ser cuidadosos evitando las canillas abiertas, el consumo de muchos litros de agua para bañarse y cerrar el grigo mientras se lavan los platos).

“El mensaje de la naturaleza es que tenemos que ser más cuidadosos, más cautelosos, que no modifiquemos y destruyamos todo porque esas conductas no quedan impunes, sino que tratemos de respetar y de vivir lo más sustentablemente posible”, refuerza.

Conciencia colectiva

Agustina Tarcaya forma parte de Salvarnos Salvando, una ONG de jóvenes ambientalistas tucumanos que considera que lo principal es entender que todo lo que sucede con lo ambiental ya nos está afectando. A partir de ese conocimiento, y si pensamos en cómo colaborar con el planeta, los actos individuales son un buen inicio: separar residuos, utilizar productos más ecológicos y consumir menos carne, entre otros.

Pero hay que ir más allá, ya que plantea que los actos individuales deben acompañarse con acciones colectivas, como la participación en movilizaciones o juntar firmas por determinados objetivos. Es importante -explica- colaborar con las organizaciones con las que cada uno se sienta identificado de manera permanente o momentánea, sabiendo que la fuerza colectiva es la más importante de todas y la que va a lograr un cambio trascendental a nivel global.

La joven asegura que la mayor problemática en Tucumán es la de los residuos indiscriminados: “mucha gente no lo sabe, pero los encargados de separar los residuos que son reciclables y que éstos lleguen a un destino donde puedan ser reutilizados son los cartoneros y cartoneras (lo que conocemos como recuperadores urbanos), y es un trabajo que está completamente invisibilizado y denigrado. Lo hacen en condiciones insalubres porque tienen que revolver nuestra basura, dado que no hay un sistema de recolección de residuos diferenciado”. “Iniciarse en la separación de la basura doméstica es un gran acto individual que ayudaría a quien lo haga a generar conciencia de lo que desechamos, pero además colabora con un trabajador que realiza su labor de manera precaria”, subraya.

Finaliza diciendo que para 2021 hay otros actos que pueden ayudar al mundo aunque con un impacto más pequeño en lo social: tienen que ver con comenzar a utilizar productos más ecológicos, deshacerse de los plásticos de un solo uso o dirigirse al supermercado o hacer cualquier compra con bolsas de tela o reutilizables.

(Producción periodística: Nicolás Sánchez Picón)

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