Sesenta años dándolo todo a través del micrófono - LA GACETA Tucumán

Sesenta años dándolo todo a través del micrófono

El legendario conductor y locutor, emblema de la radiofonía argentina, se despidió ayer de la audiencia en su último programa, por el aire de Radio Nacional.

31 Dic 2020 Por Alicia Liliana Fernández
2

“Hoy es el último programa de ‘El carromato de la farsa’, así que los que tengan algo por cobrar vengan hoy porque mañana será tarde”. Por Radio Nacional, minutos después de las 14 de ayer, Héctor Larrea abrió con su mejor humor el programa que condujo durante 16 años.

Además de sus compañeros habituales en el estudio había una comitiva encabezada por el director de la radio, Alejandro Pont Lezica, que le agradeció su labor “en nombre de todos los que hacemos la radio”, y anunció que desde hoy se podrá consultar, en la página web de la radio, el Archivo Héctor Larrea.

La despedida del popular conductor y locutor, que trabajó seis décadas frente al micrófono, se concretó ayer tras haber sorprendido a sus oyentes y colegas el 13 noviembre, cuando anunció al aire que dejaría la radio.

Con su calidad y calidez humana, y con su voz paternal y canchera, Larrea entró en la década de 1960 en los hogares argentinos llevando su humor, su cultura y su pasión por la música, para consagrarse como un ícono en el medio que acaba de cumplir un siglo en nuestro país.

Desde Bragado

Larrea se enamoró de la radio en su Bragado natal (ciudad a la que no dejó de nombrar ni un día). “Cuando me compraron mi radio yo vivía escuchándola de la mañana a la noche; con la radio aprendía cosas antes que en el colegio; tenía una buena dicción ya de niño gracias a ella, gran parte de mi vida era la radio”, contó en una entrevista. Una vez en Capital Federal, y acatando la recomendación de Antonio Carrizo, estudió en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER).

Desde 1967 condujo “Rapidísimo” a lo largo de 30 años, en las emisoras El Mundo, Continental y Rivadavia. Pero antes se había hecho conocido en Radio Argentina, donde leía publicidades y presentaba orquestas de tango.

En televisión tuvo su momento estelar en el ciclo “Seis para triunfar”, de 1986 a 1991 en Canal 11 y en Canal 9, con récords de rating.

En Radio Nacional desembarcó en 2004 para trabajar, como si recién comenzara en el oficio, seis días por semana. Ganó nominaciones y premios como el Martín Fierro, con el memorable “Mirá lo que te traje”, que condujo junto a Bobby Flores. Y el último domingo volvió al aire, de 9 a 10, para despedirse de “Gardel por Larrea”, donde junto al periodista y erudito Norberto Chab dieron clases maestras de la vida y la obra del Zorzal criollo.

Colegas y admiradores

Voces esenciales de la radio se refirieron ayer a Larrea, a quien llaman Mister Radio. “Cuando lo escuché, sentí el futuro. Iba a otra velocidad. Como si todos anduviesen en un Turismo Carretera y él ya estuviese montado en un Fórmula Uno. Obviamente no me di cuenta en ese momento. Fue una sensación que me fue apareciendo con el tiempo”, dijo Lalo Mir.

“Lo aprecio infinitamente; me transmitió siempre el amor por la radio y el agradecimiento hacia ese oyente que te deja entrar en su mundo, en su casa, en su vida. Rescato esa familiaridad con la que siempre trató a sus escuchas, con respeto y amabilidad. Es un todo Hetitor”, expresó Elisabeth Vernaci.

En tanto, Fernando Bravo confesó: “siempre me subyugó su personalidad, su forma de ser y me emparenté mucho con él, producto de que los dos veníamos del interior con una historia en común: despertar en el mundo de la comunicación en una propaladora, en un carrito que daba vueltas por el pueblo”. Y Teté Coustarot resaltó: “encontrarse con Larrea es hacerlo con el hombre más caballero que hay; tan educado, amable, ponderativo del trabajo del otro. Hablar de él es hablar de la voz que nos acompañó años durante la mañana a miles de argentinos”.

El 30 de octubre, cuando el locutor cumplió 82 años, se presentó la biografía “Héctor Larrea, una vida en la radio”, escrito por Martín Giménez.

Es probable que la pandemia, que lo obligó a hacer radio con delay desde su casa, lo haya impulsado a ser desde ahora un oyente más. Pero, como confesó hace poco: “para mí no hay nada mejor que la radio. Es el mejor descubrimiento que se haya hecho; nada me abrió los brazos como la radio; nada me hizo pasear el alma como la radio; nadie me mimó como la radio; nada me ofreció todo lo que me ofreció la radio”.

ENTRAÑABLE. Larrea es para siempre el “Hetitor” dentro y fuera de la comunidad radial.

Comentarios