LA GACETA / FOTOS DE DIEGO ARÁOZ

Las altas temperaturas del verano ponen a prueba nuestra relación con los barbijos. Para mantener las medidas de bioseguridad y evitar a la vez consecuencias desagradables sobre nuestra piel, la Asociación Argentina de Dermatología (AAD) brinda algunos consejos para utilizar los tapabocas durante estos tórridos y calurosos meses.
Lo central es comprar aquellos que, además de tener una barrera filtrante, están hechos con telas hipoalergénicas. La mejor es el algodón y debemos evitar los colores oscuros, el poliéster o los textiles demasiado gruesos. En cuanto a la forma, son mejores los que se aten por los costados a aquellos con elásticos y que generen una recirculación del aire hacia arriba de nuestra frente.
Su recambio es recomendado cada cuatro horas dado el aumento de humedad en la zona facial. Un percance que puede ocasionar infecciones bacterianas, dermatitis, granos y fomentar la rosácea y el acné. Por último, incluso debajo en las partes tapadas por el barbijo hay que aplicar protector solar.







