VENTAS A TODO EL PAÍS. Desde su cuenta e Instagram @boddahstudy, Azul Rodríguez montó un negocio.
Las posibilidades que ofrecen las nuevas formas de comunicación son infinitas. Las redes sociales abren un abanico de opciones nunca antes visto: aparecen a diario personas que se dedican al humor, a la actuación, a brindar mensajes motivacionales o simplemente a venderse a sí mismos. Pero hay un mundo aparte, y es el del studygram.
La palabra nace de la conjunción de study (estudio, en inglés) y gram (hace referencia a la aplicación de fotografía donde se desenvuelve la actividad). Se entiende por studygram a todas aquellas cuentas de Instagram que se dedican a enseñar tips o hacer tutoriales o reseñas sobre todo lo relativo a lo académico y lo artístico (lettering, caligrafía, manualidades, papelería, etc).
Según los conocedores, el movimiento studygram en Tucumán hoy es uno de los más grandes del país y, a pesar de ser todavía una actividad de nicho, creció exponencialmente en el último tiempo.
Denise Darlan tiene 22 años y estudia abogacía. Reparte su tiempo entre su carrera, su trabajo y su cuenta @denmeletras. Sin quererlo, su pasión por la papelería la llevó a trabajar con marcas nacionales e internacionales. “Una librería me contactó desde Japón para una colaboración”, señala.
Aún sorprendida por el despegue de su cuenta (entiende se que debe también a su éxito en Tiktok, donde reúne a más de 200.000 seguidores), explica que llegó al studygram porque conocía y seguía a otras cuentas de ese mundo. Con el tiempo, comenzó a ver que “la movida” en argentina era grande y se preguntó por qué no podía estar ella en esa movida. Su objetivo era registrar su progreso universitario, compartir su experiencia y “quizá algún tip para la gente que recién está comenzando”.
Mantener su cuenta activa es un trabajo muy duro: “lo hago todo yo: contesto mensajes, preparo y saco las fotos, hago edición de video, todo…”. Su contenido es variado y para decidir qué darles a sus seguidores, prefiere “ver que es lo que más le interesa a la gente”. Disfruta completamente lo que hace y tiene expectativas a futuro: al ser consultada sobre si le gustaría convertirse en una influencer, responde que ya ha realizado videos de manera freelance con marcas, pero que actualmente no le alcanza el tiempo para dedicarse en exclusividad a ello, aunque en el futuro le encantaría.
Milagro Corbalán tiene 25 años, es profesora de Lengua y Literatura y está detrás de @viejadelengua. Considera que “la esencia del studygram son los métodos de organización, el más conocido es el método pomodoro que divide u organiza tiempos; se supone que siguiendo esos consejos se puede llevar una rutina en lo que respecta al estudio”. Amante desde niña del mundo de la papelería y de la caligrafía, compartía apuntes y consejos de estudio en sus redes personales, hasta que sus amigos la impulsaron a hacerlo en forma independiente.
“Era la niña de las cartulinas. Siempre me preocupé por la forma de mis presentaciones, más que nada en la secundaria” comenta. En esa época empezó a indagar en la organización para el estudio y, con el tiempo, entendió que lo que ella hacía podía ayudar a otros. Por esto es que se dedica a publicar también herramientas y recursos que puedan servir a los jóvenes para la vida académica: sitios con diapositivas predeterminadas, canales útiles de YouTube o aplicaciones que ayuden a la organización personal.
La explosión del studygram en Tucumán también posibilitó otros canales de negocio. Azul Rodríguez es la creadora de @boddahstudy. Conoció la tendencia por YouTube y aclara que no le interesaba mucho todo lo relacionado a la papelería hasta que entró a la universidad. “Ahí comenzó mi amor por la organización, los resaltadores y los apuntes”, admite. Explica que su objetivo es “inspirar a los demás a que sigan estudiando”. Meses después de iniciarse en este mundo, decidió abrir una librería on line que realiza envíos a todo el país. “Muchas cuentas de studygram compran siempre por ahí”, resalta.








