Desde abril, recurrentemente, renace en las redes sociales un texto escrito por el músico y actor mexicano Nacho Pata. Si el título deviene en provocación (se llama “¿Para qué sirven los artistas?”), el primer párrafo confirma esa sensación.
“En términos prácticos no servimos para nada. Si alguien se enferma, o si a alguien se le descompone su coche o si tiene un problema legal, no llaman a un artista, sino a un doctor, un mecánico o a un abogado. De hecho somos bastante inútiles ahora que lo pienso”, afirma.
Su juego conceptual enfrenta a lo útil (aquello que soluciona algo, que da una respuesta a un dilema, que resuelve un problema) con lo in-útil, en tanto ausencia de todo lo anterior. Un compositor, un artista plástico o un malabarista circense (y demás ejemplos) entran en la categoría colectiva de quienes no cumplen con aportar soluciones a las cosas simples o difíciles de la vida. Por el contrario, a veces la complican más, cuando a partir de su construcción simbólica hacen preguntas, obligan a reflexionar y generan inquietudes.
Sigue Pata: “cuando alguien nos pregunta a qué nos dedicamos, nunca tenemos una respuesta certera (...) y menos aún si nos preguntan si podemos vivir de esto (en términos meramente económicos)”. Definir al artista equivale a definir al arte. Resumirlo en una frase dejaría un mundo afuera: si se habla de que crean ilusiones, retratan la realidad (fiel o deformada), presentan universos paralelos o, sencillamente acercan un momento de alegría, diversión e incluso evasión, sería un reduccionismo atentatorio contra los matices de cada protagonista. Cuando se entra en el concepto de la rentabilidad laboral capitalista, ya nada se puede decir.
Como apunta el autor: no sirven “para nada práctico y mesurable”. Pero la vida va más allá de lo definible o medible.
“Nuestra única función es tocar los corazones y los pensamientos de la gente. Somos capaces de hacer reír o llorar, pensar o disfrutar a alguien sin tan siquiera tocarlo. (...) Somos capaces de hacerte cuestionar sobre tu propia existencia mediante la belleza y la crudeza del arte”, apunta.
En este año pandémico, la inutilidad del arte y de los artistas quedó más evidente que nunca. Atrapados entre la espada y la pared, la mayoría de los trabajadores independientes de la cultura (aquellos sin otro ingreso que dar clases o vender entradas, por ejemplo) apenas recibieron algún subsidio estatal (en sus distintos niveles) de un sistema que se mostró insuficiente para contener a todos. Para algunos, la categoría que ocupan estos seres está ubicada en el submundo de la grilla. La demora en reabrir salas y teatros es otra muestra de que son considerados prescindibles para algunos. Aquellos que los mandan al mundo del streaming desconocen que la virtualidad encierra una forma expresiva diferente a lo presencial.
La realidad indica que, aún sin resolución administrativa formal, la música y otras manifestaciones artísticas fueron apropiándose de bares, centros artísticos y espacios culturales. Sin hacer ruido, por lo bajo, la política de los hechos consumados expresó la reacción al concepto normativista de que sólo existe lo que está regulado. Según esa idea, si la ley, resolución u ordenanza no autoriza la primavera, nada florecerá.
“No sé qué tan necesarios seamos, pero lo que sí sé es que la vida sería muy diferente sin nosotros, tal vez más aburrida, tal vez más autómata. Así pues, los artistas somos la representación más elaborada de la necesidad humana de expresión. Nomás para eso servimos”, señala de cierre el mexicano.
Los escenarios deshabitados han dado muestra de lo que es carecer de ese espacio. Lo virtual no reemplazó el ritual de cada fin de semana de ir a un recital, a una inauguración o a una función teatral, de toparse en una esquina con alguien subido a unos inestables zancos mientras pasa del rojo al verde un semáforo, de reírse a las carcajadas o llorar sin consuelo por una frase dicha o cantada; en fin, de encontrarse con el otro.
Este año se probó la vida sin artistas, sin ese grupo de inútiles. Y el resultado no fue bueno.








