¿Cómo capitalizar la suba de precios y hacer negocios con la inflación?

20 Diciembre 2020

Por Regina Martínez Riekes, asesora financiera.-

La suba de precios no cede en la economía local. Argentina en un mes sufre la inflación que Brasil tiene en un año. En la última semana bursátil de 2020, el mercado ya empezó a descorchar. Entre brindis virtuales (y no tanto), los grandes inversores preparan sus carteras de inversión para pasar tranquilos el verano.

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Argentina en un mes. Latinoamérica en un año

“Medio bajo el dato, ¿no? Hablé con varios economistas. Estarían ‘corridos’ dos semanas y por eso las mediciones salen imperfectas. Estimaban 3.6% y salió 3.2%”, comentaban en un chat de mercado sobre la inflación de noviembre, por debajo de lo esperado.

“Existe un underreporting de la inflación por cómo se construye el índice IPC. El nivel de precios regulados es el 50% de la canasta” explicaban desde una gestora independiente de fondos comunes de inversión.

De comparar la variación en la denominada inflación núcleo, el número es distinto. Eliminando saltos discretos producidos por estacionalidad o precios regulados, la inflación de noviembre trepa a un 3,9%.

El aumento de naftas de esta semana aportará aproximadamente 0,2% a los precios de este mes. El mercado espera un piso de 4% para diciembre. Con este dato Argentina nuevamente se cayó de Latinoamérica. Nuestros pares Latam sufren, en el peor de los casos, ese aumento de precios en un año.

Una vez que el gobierno descongele las tarifas y que los servicios se “acomoden” nuevamente, la dinámica inflacionaria se acelerará. 2021 verá aumentos de tarifas que de mínima se traducirán en una suba entre 3% y 5% en el nivel general de precios.

Entre Teoría y Práctica

En promedio según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, 2021 tendrá una inflación piso de 50%. Un total de 55 consultoras participan de esta encuesta.

Del otro lado del mostrador está el mercado. Traders. Portfolio managers. Pequeños y grandes inversores hacen sus apuestas. Aquí los modelos no se basan en teorías científicas sino más bien en experiencia e intuición. Los años y la historia que se repite suelen ser un muy buen predictor.

Quienes apuestan su dinero esperan un aumento de precios alrededor del 55%. La conclusión no surge de un modelo económico sino simplemente de un diferencial de precios. De comparar el rendimiento de un bono a tasa fija con uno que ajusta por inflación.

Con pequeñas diferencias en el número final, no así en la tendencia, la expectativa de precios actúa como señal. Esa señal ayuda a los agentes económicos a tomar decisiones. ¿Qué comprar? ¿Qué vender? ¿Cuánto?

Contener los precios o ganar las elecciones

En un contexto de fuerte presión inflacionaria, las Autoridades Centrales se encuentran frente a un dilema. Si los precios no se actualizan, los incentivos a producir disminuyen mientras que la demanda no cesa. Ese exceso de demanda podría provocar escasez de producto y desabastecimiento. Los cortes de servicios públicos fueron una constante en el pasado. La desinversión en el sector es una gran amenaza.

Un aumento de precios por otra parte deteriora no solo el poder adquisitivo medido en moneda local, sino pone en riesgo un triunfo en las urnas.

Para contener una corrida hacia el dólar, las autoridades deberán enfrentarse a la dolorosa decisión de subir la tasa de interés. Un plazo fijo hoy tiene un rendimiento real negativo. Aún considerando la tasa de preferencia de 37%. Ese escaso y selecto grupo deja afuera a los grandes flujos de dinero. Las empresas perciben en el mejor de los casos un 32%. Y si recibieron algún tipo de asistencia producto de la pandemia, sólo un 24%.

Subir la tasa de interés disminuye los incentivos a desprenderse de la moneda local. Aumenta el atractivo de atesoramiento. Pero también paraliza la economía que recién está tratando de poner primera. El Gobierno está prisionero.

Como capitalizar la suba esperada de precios

La que se va es una semana especial. Entre el eclipse, la lluvia de meteoritos y la caída de Google, los inversores se dedicaron a rearmar su carteras. Después de todo fue la última semana “completa” del año. En las próximas dos semanas, jueves y viernes serán feriados para el sistema financiero local.

¿Dónde están poniendo sus fichines los grandes inversores? Con alta inflación esperada y expectativas de salto cambiario controladas en el corto plazo, las carteras migraron desde activos dólar linked hacia activos que ajustan por inflación, siendo los preferidos los de corta duración.

Plazos fijo UVA ofrecen una tasa real de 1% por sobre la variación de precios. Pero pagan impuesto a las ganancias. En bonos soberanos se puede encontrar el mismo rendimiento libre de presión fiscal. Los bonos CER con vencimientos hasta 2022 buscan capitalizar la inflación sin exponerse demasiado a variaciones en el valor del bono. TC21, TX21, por solo citar algunos.

Extender el vencimiento ofrece rendimientos más atractivos. La vedette del mercado es el TX26, papel que rinde 10% sobre inflación.

El tiempo de inversión está directamente ligado a la rentabilidad. Y por ende al riesgo. En Argentina el inversor debe ser consciente de la potencial pérdida asociada a la gran rentabilidad esperada. Porque aquí suelen “pasar cosas” mientras uno tiene puesta la cabeza en la almohada. Y ello puede significar mermas de hasta 30% en dólares en sólo ese abrir y cerrar de ojos mientras se descansa.

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