Felipe Badaró propone volver al ritual de escuchar un CD

El baterista uruguayo y su grupo acercan temas influidos por los ritmos afrolatinos. El golpe de la pandemia a la actividad cultural en su país. Elogios.

“AL VIENTO”. El primer disco de Badaró fue nominado al Premio Graffiti. “AL VIENTO”. El primer disco de Badaró fue nominado al Premio Graffiti.
Fabio Ladetto
Por Fabio Ladetto 19 Diciembre 2020

Felipe Badaró conoce desde adentro el Festival Internacional de Jazz Independiente que organiza Leo Vera. Participó presencialmente el año pasado y esta noche repite, pero en forma virtual y a la distancia, desde Montevideo.

“En un año tan complicado como el que tuvimos, me da mucha esperanza ser parte de este evento y agradezco mucho la invitación. El hecho de saber que uno no está solo, de unirnos con las herramientas que tenemos para seguir celebrando la música que amamos hacer, me parece un gran logro”, afirma en diálogo con LA GACETA. En su presentación de hoy, el baterista estará con su banda integrada por Giuliana Delfino, Álvaro Cardoso, Nicolás Noechwicz y Alejandro Zorrilla.

- ¿Volvés a participar con una propuesta renovada?

- En momentos tan particulares como los vividos, ha sido bastante difícil renovarse. Hubo un montón de restricciones que nos impidieron ensayar, tocar en vivo y seguir desarrollando nuestra música. Voy a presentar dos temas que no tocamos el año pasado en el festival: “Veo”, que forma parte de mi primer disco, “Al viento”, y “I´m gonna hug you in Paris”, que aporta bastante más novedad, en una versión bastante especial en vivo ycon músicos invitados.

- Uruguay se caracteriza por introducir los ritmos afrolatinos en toda su música. ¿Tu jazz tiene esa influencia?

- América Latina está inundada de ritmos de raíz africana por doquier y también de influencias musicales que vienen de los pueblos originarios. Estas dos vertientes nos aportan un sello de identidad único que debemos proteger y conocer cada vez más. En Uruguay, la presencia del candombe tiene un lugar más que destacado e influenció desde sus diferentes vertientes musicales (el jazz, la música popular, los cantautores, la murga y demás). Nos aporta una riqueza incalculable; desde el ritmo, la improvisación, la escucha, el fraseo, etcétera. La gran mayoría de los músicos pasamos por el candombe en algún momento; es hasta inevitable, está presente en casi todos los barrios y tiene ese magnetismo difícil de explicar.

- ¿Hay una corriente jazzística uruguaya actual?

- Es una pregunta bastante difícil de contestar, más en estos momentos en donde todo está un poco detenido. La respuesta amerita una hermosa investigación que ojalá alguien se anime a realizar en algún momento. Lo que sí puedo decir es que, a pesar de ser pocos, hay bastante diversidad en cuanto a las propuestas jazzísticas uruguayas: hay algunas muy en la línea del candombe-fusión, otras más experimentales y modernas, otras más tradicionales, incluso algunas que trabajan con los ritmos de la murga... Hay variedad y bastante innovación. En la reciente entrega de los Premios Graffiti, en la categoría Mejor Álbum de Jazz (fue candidato con “Al viento”) los cinco discos nominados eran muy diferentes entre sí estilísticamente, lo que me produjo una gran alegría.

- ¿Con qué vertiente se identifica tu grupo?

- No nos identificamos con una en particular ya que mis composiciones pretenden ser bastante distintas entre sí, siempre en función de lo que quiero expresar en particular en cada una de ellas. Concebí el proyecto desde un principio desde esta visión un poco ecléctica. para experimentar con diferentes posibilidades sonoras y estilísticas. Pero creo que al escuchar “Al viento”, queda la sensación de un proyecto de fusión con pinceladas bien marcadas de jazz y de rock, y condimentos del género canción, del candombe y de la murga uruguaya.

- ¿Qué te atrae del jazz argentino?

- Admiro el nivel musical y la originalidad de muchas propuestas y músicos. Me atraen mucho las distintas fusiones que se hacen entre el jazz y la música de raíz folclórica; los argentinos tienen una vertiente inagotable y riquísima para seguir explorando. Proyectos como Aca Seca Trío (con el tucumano Juan Popi Quintero) son de las cosas más bonitas y atrapantes que he escuchado en estos últimos años.

- ¿Cómo se atendió a la cultura en pandemia en Uruguay, 
cambio de Gobierno mediante?

- Sin dudas, la actividad cultural ha sido uno de los sectores más afectados tanto en Uruguay como en el resto del mundo: artistas, técnicos, salas y un montón de servicios relacionados al sector en cada concierto (fleteros, sonidistas, utileros, músicos...) que han quedado completa o parcialmente paralizados. El Gobierno ha intentado apoyar con algunos subsidios, canastas de alimentación y eventos realizados bajo protocolo sanitario, pero de ninguna manera han sustituido la actividad normal. Muchos están en situaciones muy complicadas y extremas. Y actualmente está empezando a complicarse bastante la situación por el aumento tremendo de casos y el panorama negativo. Se están suspendiendo diversas actividades culturales, como el carnaval. Esperamos que sigan los apoyos económicos y los Premios Nacionales de Música.

- Estando tan cerca, ¿por qué conocemos aún tan poco del otro?

- Me hice esa pregunta en varios momentos a lo largo de este año; sobre todo la he pensado desde la aparente “conexión” que nos ofrecen las redes sociales. En el momento histórico en el que vivimos, en donde todo es tremendamente veloz, fugaz y cambiante, todos intentamos buscar nuestro lugar en ese desfile interminable de videos, discos y temas que andan circulando. Usamos mucho tiempo armando y publicando materiales a la espera de ser reconocidos, y dedicamos poco para escuchar y disfrutar en profundidad al otro. Es cierto que las redes nos acercan propuestas de todas partes del mundo, también ocurre que uno pierde un poco el norte, abrumados entre tanta información; al querer ver un poco de todo, termino no viendo nada en especial. Volver al ritual de sentarnos frente a un equipo de audio, poner un disco (CD o vinilo), mirar la tapa, leer las letras, disfrutar del objeto en sí mismo mientras se escucha la música, puede ser una muy buena manera de ponerle freno a la vorágine en la que estamos inmersos.

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