Yuyo Noé afirma que la pintura es un juego de la vida - LA GACETA Tucumán

Yuyo Noé afirma que la pintura es un juego de la vida

El artista presenta su nuevo libro, que escribió hace medio siglo. El caos, el feminismo y los 60 y 70.

04 Dic 2020 Por Jorge Figueroa
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Cuando se conversa con Luis Felipe Noé abruma con sus proyectos, con sus ganas de hacer. Será tal vez porque confiesa que no le tiene miedo a la muerte: “A mis 87 años le tengo miedo a la muerte en vida, eso sí”.

Durante la conversación con LA GACETA admite que no le cansa la pintura (“es un juego de la vida”), pero sí escribir; las palabras son otras cosas, abstractas, reflexiona.

En el marco de la Semana de Artes Visuales, que concluye hoy en la provincia (en ese evento se inauguró el Salón Tucumán de alcance nacional -ver “La semana...”) el artista presentará hoy su nuevo libro “El arte entre la tecnología y la rebelión”; será a las 17, por la plataforma Zoom.

Contar sobre sus exposiciones, libros, textos, ponencias y opiniones llevaría semanas. Más de 100 muestras individuales en diferentes países dan cuenta de que hablar sobre él es hacerlo sobre gran parte del artista argentino del siglo pasado pero también del actual. Afirma que junto a León Ferrari y Ricardo Carpani coincidieron en un acuerdo político artístico en los 70. Eso fue a fines del 68, cuando (finalizada la beca Guggenheim) regresa a Buenos Aires y observa la nueva situación social del momento y a los artistas plásticos reuniéndose políticamente. En ese tiempo nace su amistad con los dos colegas que menciona. “Ferrari tampoco estaba haciendo obras y Carpani sí, pero más que cuadros eran afiches militantes”, recuerda.

Yuyo Noé no pierde el humor, como cuando se le recuerda jocosamente que estuvo en esta ciudad hace no muchos años (fue en 2016) y que se lo vio bailar en una fiesta. “Sí, la podés contar. Estaba bailando con una jovencita y una señora grande, disgustada, me dijo que me llamaban en otro lado, y no era verdad. Me salvaba del papelón”, dice entre risas, a través del teléfono.

Entre anécdotas y filosas reflexiones, en el diálogo con LA GACETA desfilaron filósofos y personalidades. Por momentos se sobresaltó: “Ves, nosotros creamos antes que la Nueva Figuración la muestra Otra Figuración (1962). No me gustaba el título, para mí nueva figuración era Picasso, por ejemplo. Prefería otro nombre, como Figuración Abstracción, pero bueno, no fue”.

- Estás presentando un nuevo libro “El arte entre la tecnología y la rebelión. En torno al 68”.

- Sí, está escrito entre 1967 y 1972. Con cosas que habían pasado, decidí no publicarlo, pero ahora hay todo un movimiento de rebeliones y fenómenos como el feminismo, en Chile, en Colombia... La pandemia los durmió un poco, pero ya están volviendo. Hace 50 años parecía que se podía estar dando una proyección de algo, y luego se fue limitando. Las instituciones lograron limitarlo y el arte se volvió a recluir en la cultura como fenómeno. En ese momento decidí no pintar. Pero ahora está en gran desarrolla el pensamiento militante del cambio, por eso la oportunidad de este libro.

- Hablás de las vanguardias.

- Es que no distingo entre el arte y la cultura. Creo que es rebelión cultural, una revolución (nada que ver con China, aclara especialmente). Fijate que la realidad de lo logrado es mucho más de lo que lo reclamado. Por ejemplo, los derechos del matrimonio igualitario; pero más que esto se reclamaba los derechos de reconocimiento de pareja, adopción de hijos.

- Y justo cuando el debate sobre el aborto...

- Es que el feminismo no está dividido, son proaborto. Soy testigo de ese proceso y es lo que observo. El feminismo es una multitud.

- Decís que las rebeliones van a alentar la creatividad.

- Al contrario, será la creatividad en la cultura la que estimulará las rebeliones. A diferencia de la producida en China desde el Estado, será lo que viene de la cultura misma, en el sentido amplio, o sea la sociedad desde sus entrañas. Estoy convencido en hablar de cultura más que de arte.

- Cuando estás ante el lienzo blanco, ¿cómo buscas conquistarlo?

- Es que yo descanso con la pintura, cuando estoy nervioso pinto, porque no es un trabajo, es un juego de vida. Nunca he tenido problemas con el blanco. No parto de bocetos o proyectos, es lo que está ahí, lo que se va plantando. En un tiempo no podía mover un brazo y aprendí a pintar horizontalmente. Escribir sí me cansa, y en eso estoy trabajando. Cuando no pintaba entré en crisis y fui a terapia. Mientras hablaba en la sesión, dibujaba. Hice una serie que se llamó “En terapia”, donde le daba vida a los personajes que iban surgiendo y se publicó no hace mucho.

- Este año hiciste triplete. ¿Te presiona lo nuevo?

- Fue una exposición que surgió en una galería y después se extendió a otras dos; una cosa lleva a la otra, con obras nuevas y dos cuadros de otro tiempo, de los 70. Esta propuesta se inició con el título “Dosmilveinte elvirusreina”; son pinturas en las que hay mucho de lúdico. No hablo de lo nuevo, pero no me gusta repetirme, no creo que una personalidad se crea por repetir, no creo en esas cosas. Trato de no hacerlo. Quiero tener disponible toda la libertad.

- Pero hay proyectos.

- Sí, publicaciones. El Fondo Nacional de las Artes las hará con textos que son de los 70. Y estoy preparando un diccionario, con palabras a las que les doy un concepto. En parte en serio y en parte con sentido del humor. El humor, eso. También estoy trabajando en “Asunción del caos”, una idea que siempre me movilizó. Y hay otros textos pendientes, en los que quiero avanzar. Pero las palabras me cuestan porque son abstractas. Hay una realidad del lenguaje, de las palabras y de las cosas. A veces las palabras no se comprenden de igual modo y se crean los famosos malos entendidos y muchos problemas...

- ¿Cómo fueron los inicios del grupo en los 60?

- El grupo de aquella época surge en una etapa (1962) donde había rivalidad entre figurativos y abstractos, nosotros buscamos superar esa oposición utilizando lo abstracto. Si surgía utilizar la figuración, lo hacíamos. En este momento hay afiches o publicidades que mezclan lo abstracto con lo figurativo, cuando para mí eso es lo más natural: cuando pinto utilizo un método abstracto donde pongo una figura, porque vivo en un mundo con figuras. Es igual que cuando uno habla y utiliza un lenguaje lleno de palabras abstractas. La nueva figuración podría ser una propuesta de un determinado momento. En mi carrera siempre me interesó mezclar lo abstracto con lo figurativo. Tengo cuadros plenamente figurativos, plenamente abstractos, pero lo que me interesa es hacer un cuadro abstracto con una referencia figurativa. Esto soy yo, pero no creo que esto sea lo que se debe hacer, cada uno tiene su estilo. Y ya te dije, no quiero repetirme.

Aclaraciones: “El arte entre la tecnología y la rebelión”

Luis Felipe Noé formula una “aclaración necesaria” para el lector desprevenido, porque está “hablando de una actualidad de hace 50 años”. El libro que presenta fue escrito en ese momento, y hay un dialoga con muchos autores: acepta, cuestiona, y propone. Un texto que es parte de su necesidad de concretar proyectos y que “sintió prudente no publicar en 1972”, indica Juan Pablo Pérez, el impulsor de la publicación. En otras presentaciones del texto, el artista cuenta que “el Mayo francés fue un eco de la verdadera rebelión que se estaba gestando por las manifestaciones contra la guerra de Vietnam. Desde 1967 en adelante veía este clima y por eso comencé el libro ese año”. En las distintas páginas hay posiciones sobre el rol social del artista, el valor de las vanguardias y neovanguardias, y es duramente crítico de las instituciones. Polemiza con distintos pensadores como Susan Sontag, Roland Barthes y Claude Levi-Strauss. Una y otra vez recurre al concepto de caos y a la “estética de la esperanza”. Desde este punto de vista es la actualidad de hace 50 años. “El problema se plantea cuando lo convierten en institución, salones de arte y fenómenos”, dice. En 2016 le dijo a este diario que trabaja permanentemente con el concepto de caos, y aseguró que no era lo mismo que el desorden. El caos es el verdadero orden de las cosas.
(Fragmentos de declaraciones)

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