Crean 12 huertas urbanas por la crisis alimentaria - LA GACETA Tucumán

Crean 12 huertas urbanas por la crisis alimentaria

La Intendencia puso en marcha el programa para capacitar a los vecinos en el trabajo de la tierra, sin agrotóxicos y con semillas del INTA. Las verduras cosechadas se entregan en el barrio y también en comedores.

03 Dic 2020 Por Martín Dzienczarski
2

HUERTA MUNICIPAL. Lo cosechado se reparte entre vecinos y se dona a 14 comedores de la ciudad.

Gerardo Gómez dejó la tensión de manejar un taxi para vivir por trabajar la tierra. El cambio se produjo gracias a que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán creó desde junio 12 huertas comunitarias urbanas, en distintos Centros Integradores Comunitarios (CIC) y en el Refugio Municipal para Víctimas de Violencia de Género, como acción concreta contra la crisis alimentaria y la desocupación.

“Trabajaba como taxista. Por la pandemia ha bajado muchísimo la actividad y ya no podía... me sumé acá, empecé a venir y a aprender. Después me dieron un contrato para trabajar en esta huerta. Armé una en mi casa para tener verduras y además trabajo vendiendo ‘especialidades’”, comentó Gómez en un descanso de la pala y el pico en el CIC de Lamadrid y Adolfo de la Vega, al oeste de la ciudad.

El grupo de Gómez llega a la huerta a las 6 todos los días y cumple funciones hasta las 11. Algunos se encargan del riego de madrugada y otros del control vespertino, por el calor. “De acá me llevo amistades, un oficio. Prefiero mil veces trabajar acá que en un taxi. Trabajar la tierra me encanta y tengo la satisfacción de ayudar a gente que necesita para comer y puede llevarse verduras”, agregó. El predio tiene más de tres hectáreas y pronto estará cultivado por completo.

Una apuesta municipal

Eloy del Pino, director del Programa de Economía Social y Agrocomunitaria, explicó que implementaron el programa con el apoyo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). “Empezamos en junio, el intendente Germán Alfaro me convocó para llevar adelante este proyecto: implementar huertas comunitarias urbanas, donde se capacite y repartan semillas”, explicó del Pino, ex concejal entre 2003 y 2015. Comentó que se planteó en este contexto porque se anticipó que la pandemia profundizaría las crisis sociales que arrastraba el país desde los últimos años.

“Plantamos tomate, lechuga, acelga, aromáticas, maíz, melón, papas del aire, remolacha, rabanito, pimiento, sandía y flores. Es un proceso aprender a trabajar la tierra y los vecinos nos acompañaron mucho. Vienen todos los días a buscar verduras, además donamos a 14 comedores. La gente se lleva plantines, semillas, experiencia. Trabajan 14 personas entre cooperativas, vecinos y personal municipal. Pondremos a disposición un programa para implementar huertas escolares para trabajar con las instituciones que soliciten capacitación”, agregó.

La diputada Beatriz Ávila, esposa del intendente, valoró la apuesta de la gestión. “Este era un terreno abandonado y los vecinos nos pedían darle un uso porque había mucha inseguridad. A pesar de que se lo limpió y cercó, era una boca de lobo. Así que se implementó aquí la huerta urbana comunitaria, y libre de agrotóxicos, más grande del municipio. Los vecinos se apropiaron muy rápido, fue un proceso muy positivo”, explicó Ávila. “A futuro se comprarán semillas para extender la experiencia, sumando a las semillas que ya se están produciendo en las huertas. Es una experiencia positiva porque no sólo se provee de alimentos, sino que implica aprender sobre uso del suelo y trabajar la tierra de manera natural, sin agroquímicos”, finalizó la diputada.

Comentarios