En la recta final del año que trajo el virus - LA GACETA Tucumán

En la recta final del año que trajo el virus

01 Dic 2020

Un año duro, difícil y complicado comienza a despedirse. Noviembre quedó atrás y eso refleja que un largo camino va llegando a su fin. El miedo, la angustia y el dolor se apoderaron del planeta y se instalaron en el país. La pandemia fue la gran protagonista de este 2020 que en el calendario tiene 365 días como todos. Sin embargo, por momentos se hizo interminable, aunque por esas contradicciones que suele ofrecer la vida parece que no fue tan largo. Para muchos se terminó en marzo, cuando el coronavirus se hizo presente entre nosotros. Otros, en cambio, sienten que el tiempo se activó justamente cuando la cuarentena puso a prueba los sistemas sanitarios, obligando a potenciar el esfuerzo y multiplicar las horas de trabajo. Este 2020 será recordado por muchos aspectos. Por lo que trajo, por lo que dejó, pero fundamentalmente por lo que se llevó.

Si alguien rebobina la película de su vida y luego aprieta play para ver lo que sucedía hace 12 meses, podrá percibir la magnitud del cambio en el mundo. Todo se modificó mucho. Demasiado. Un virus alteró las cosas y se convirtió en un enemigo invisible, tremendamente peligroso. No elige a sus víctimas y cuando ataca no mide las consecuencias. No importa si es niño, joven, adulto. Si es alguien sano o un paciente de riesgo. Todos están en su radar. Nadie puede sentirse a salvo porque si bien el año va llegando a su fin, esta historia va a continuar mientras se espera la llegada de la vacuna.

Las estadísticas, esos fríos números que muestran la realidad, plantean un cuadro caliente de lo que sucedió. Más de 61 millones de contagios en el mundo; alrededor de 1,4 millones en el país y unos 62.000 en la provincia. Pero lo que más duele son los números de fallecidos que ronda el 1,5 millón de personas en el mundo; más de 37.000 en el país y de 1.200 en Tucumán. Entre ellas hay familiares, amigos, seres queridos. Fueron golpes tras golpes.

Se acaba un año duro que destruyó muchas ilusiones; aniquiló proyectos y se robó las sonrisas. Obligó a suspender fiestas tradicionales -cumpleaños de 15, casamientos, reuniones y viajes de egresados-. Dejó truncos sueños; obligó a cerrar comercios; fundió pequeñas empresas; aumentó el desempleo; hizo crecer el porcentaje de pobres...

Con tantos temas negativos, nadie olvidará este año extraño por muchas cuestiones. De todos modos, hubo acciones positivas que devolvieron una dosis de esperanza. Ahí estuvieron los profesionales de la salud que dejaron el alma intentando frenar al enemigo dispuesto a todo.

Los trabajadores esenciales que salieron a la calle a que no les falte nada a los que se tuvieron que quedar en sus casas durante meses y aquellos que se amigaron con la tecnología para cumplir con sus obligaciones y para aprender a relacionarse y a vivir de otra manera, cambio que se va a mantener y modificará también los hábitos en 2021.

Duro, difícil, complicado. Así fue 2020. Nadie lo olvidará. Si algo le faltaba para destruir nuestros corazones, se lo recordará como el año que se robó la magia y se llevó a un grande. La muerte de Diego Maradona fue un golpe duro y traicionero. Dicen que no hay mal que dure 100 años. Pero a este no le faltó nada. Por eso el deseo general de que el fin de año llegue con alivio y esperanzas de que se termine la incertidumbre.

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