Punto de vista: Una nueva etapa para la Argentina

Punto de vista: Una nueva etapa para la Argentina LA GACETA / HÉCTOR PERALTA (ARCHIVO)
30 Noviembre 2020

Sergio Berni

Ministro de Seguridad bonaerense

El siglo XXI está signado por los procesos de integración regional dirigidos a fortalecer y potenciar las posibilidades de los Estados-Nación que tienen la posibilidad de asociarse en espacios comunes con sus vecinos para integrar cadenas de producción, ampliar la escala de los respectivos mercados internos, afrontar mancomunadamente cuestiones ambientales o abordar de modo conjunto desafíos vinculados a la seguridad. Los países que han profundizado este camino han ganado mucho, sin duda.

En forma paralela a esa integración “hacia arriba”, también se advierte un proceso de descentralización “hacia abajo” a partir del fortalecimiento de las jurisdicciones locales. Estados municipales y regionales han cobrado importancia en tantísimas cuestiones, entendiendo que la cercanía con el vecino permite tomar decisiones correctas en cuestiones de la vida cotidiana de las sociedades. En nuestro país no es un fenómeno nuevo: se llama federalismo. Durante décadas, desde las usinas del pensamiento portuario que da la espalda al país real, se habló del federalismo apenas como una rémora que estaba escrita en la Constitución pero sin aplicación efectiva, como una carga fastidiosa que impedía la verdadera integración y consolidación del país en una misma unidad política. El siglo XXI, sin embargo, nos señala que el mundo marcha en el camino de fortalecer las jurisdicciones locales para potenciar las políticas públicas desde la posibilidad de pensarlas y llevarlas a cabo desde un lugar de cercanía. La pandemia, por su parte, significó la aceleración y profundización de ese proceso. El abordaje de la cuestión sanitaria tuvo una huella signada por el tratamiento decidido por cada provincia, en el ejercicio de sus facultades originarias y no delegadas a la Nación. A título de ejemplo podemos mencionar que fueron las provincias quienes decidieron la modalidad virtual o presencial de la educación, las formas de realizar el asilamiento para los casos sospechosos, los requisitos para la circulación o los protocolos para el turismo interno.

No quiero extenderme sobre la cuestión del federalismo justo en Tucumán, que es la tierra de Juan Bautista Alberdi, el teórico más lúcido en esta cuestión y verdadero artífice del diseño normativo de nuestra Constitución Nacional. Sólo pretendo reflexionar sobre el inicio de un proceso que debemos profundizar para fortalecer las capacidades y potestades de las provincias, descentralizar recursos y pensar el diseño de los próximos presupuestos nacionales con una decidida perspectiva federal.

En materia de seguridad es mucho lo que hay que hacer desde la órbita provincial. Estamos trabajando en la profesionalización de la policía en forma integral, trabajando en la dotación de los recursos necesarios para llevar adelante la tarea de prevención del delito, incorporando nuevos patrulleros, nuevos chalecos, más cámaras y más tecnología. También estamos avanzando en nuevos abordajes operativos, considerando tanto la respuesta reactiva a los eventos a través del 911 como la disuasión para que estos no ocurran a través del policiamiento predictivo.

En pleno siglo XXI, necesitamos reformular el paradigma del policía sobre la base de la profesionalización. Debemos reforzar la formación inicial y lo estamos haciendo con inversiones direccionadas a las escuelas de policía para hacerlas mejores, y debemos de apoyar un proceso de mejora contínua trabajando sobre nuevos ejes de entrenamiento. Hemos creado la escuela de conductores y la de oficios. Y estamos trabajando para la próxima apertura del Instituto Universitario Juan Vucetich. Todo esto porque queremos y necesitamos de policías profesionales, formados en su especialidad, con una impronta técnica y profesional sólida que posibilite la mejora en las tomas de decisiones en nuestras calles y nos devuelvan la seguridad que queremos

Nuestro país parece estar superando lo peor de un año que fue difícil para la humanidad entera. Estamos en las vísperas de la vacunación masiva de nuestros compatriotas. Ello va a permitir la apertura total de actividades que este año estuvieron cuasi paralizadas, y va a redundar en una oportunidad de crecimiento, aumento de la demanda y puesta en marcha de un círculo virtuoso que debe plasmarse en el aumento de empleos genuinos y mayores niveles de inversión. Como siempre, debemos recordar que no alcanza con el piloto automático. Es necesario administrar y gestionar con dinamismo y audacia la nueva etapa. Hay fundamentos firmes para pensar en una salida virtuosa: la renegociación de la deuda brindó sustentabilidad al manejo de las cuentas públicas, hay una mejora notoria del precio de los productos que exportamos, hay un tipo de cambio competitivo para el sector productivo y se vislumbra una apertura total de aquellas actividades que estuvieron restringidas en el marco de la pandemia. Tenemos una oportunidad de oro, la oportunidad de reinventarnos una vez más y comenzar a transitar un camino que nos lleve a un país más justo y más digno para todos nuestros compatriotas.

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