El 44% de los tucumanos encuestados se iría del país - LA GACETA Tucumán

El 44% de los tucumanos encuestados se iría del país

Muchos se sienten desanimados frente a las políticas contra la pandemia y les gustaría mudarse a otro lugar del mundo.

28 Nov 2020 Por Lucía Lozano
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Desanimados. Desilusionados. Emigrar es un deseo que crece en un año donde todo es incertidumbre. Un relevamiento encargado por LA GACETA a Reale Dallatorre Consultores ha puesto en números las ganas de dejar todo e irse del país: un 44% de los tucumanos lo haría si pudiera. Quienes están más predispuestos son los jóvenes.

La tendencia se puede comprobar en las distintas historias que viene publicando nuestro diario en estos meses. Generalmente, se trata de menores de 30 años que aspiran a un cambio. Muchos de ellos están decepcionados de las políticas de la Argentina y tienen miedo de lo que vendrá. Les preocupa su horizonte laboral y profesional, la recesión, la inflación y la seguridad, entre otras cosas.

El testimonio de Pilar Huaier, que hace dos años se fue a Dinamarca a hacer un voluntariado, puede resumir en gran parte lo que sienten quienes quieren marcharse: “me fui porque sentía que Argentina iba en decadencia. Quería vivir sola y experimentar cosas nuevas”. La ex estudiante de Agronomía opinó en nuestro diario que las sucesivas crisis políticas y económicas que atraviesa el país significan obstáculos para el desarrollo profesional, y que por eso ella empezó a investigar opciones en el extranjero.

Instalado en Suecia desde hace dos años y medio, Carlos Agustín Danna (31) ve con tristeza que cada vez más jóvenes se van del país empujados por la crisis social y económica. Es licenciado en Informática, programador, diseñador y productor de videojuegos. Se fue primero a EE.UU. para capacitarse en el mundo gamer y luego se mudó a Suecia para seguir perfeccionándose.

“Definitivamente las crisis económicas empujan a mucha gente a irse del país; hoy en día es muy fácil buscar información en internet de cómo se vive en otros lados y es frecuente encontrar en Facebook grupos de tucumanos viviendo en otros estados”, resalta.

Danna está en contra de romantizar la partida al exterior, que es lo que se viene observando en los medios y en las redes sociales en los últimos tiempos. “Si uno decide irse, se va a tener que preparar para enfrentarse a una sociedad que funciona en muchos casos de forma diferente con respecto a cultura, idioma, costumbre, leyes, políticas económicas, entre otras cosas. También es probable que tus amigos y familiares no estén cerca para ayudarte o para salir a tomar un café. Irse significa empezar de cero en un lugar nuevo. Es un salto bastante grande que requiere de cada persona reflexionar y pensar qué significa marcharse y dejar atrás amigos, familia y muchas de las cosas a las que uno está acostumbrado”, explica Danna. Para él, volver al país es siempre una posibilidad, aunque por ahora lejana.

Ante la consulta: ¿para vos es una buena decisión irse si sentís que tu país no es un lugar que prospera? Respondió: “el otro día charlando con unos amigos que me preguntaron lo mismo, les dije que es una decisión triste; si es buena o mala queda en cada uno evaluar eso. Hoy en día, viéndolo desde afuera, me parece triste porque significa que esa gente que se va no se siente cómoda con su situación actual y no ve un futuro mejor”.

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El sondeo Reale Dallatorre revela, además, que -segmentado demográficamente- los hombres son los que más respondieron que sí a la pregunta “¿Estarías dispuesto a dejar todo e iniciar una nueva vida en otro país?”. Los más proclives a emigrar tienen un nivel educativo medio y alto, de acuerdo con el estudio.

La experiencia de vivir en otros estados, lejos de casa y con trabajos no calificados es una tendencia que seduce cada vez a los jóvenes. Algunos de ellos, aunque tenían ofertas serias de trabajo antes de irse, no dudaron en dejar todo y armar sus valijas. Recientemente, Francisco Viejobueno, profesor de Sociología de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Unsta) explicó en LA GACETA algunas de las razones del fenómeno “quiero irme del país”. “En general, el que se va lo hace por una cuestión política o económica, porque la situación del país de origen es sombría y genera desazón. Si un país ofrece otro panorama social, entonces es probable, por ejemplo, que un joven profesional acepte trabajar de mozo mientras obtenga mayor libertad y seguridad”, remarcó.

Para Josefina Racedo, directora de la Maestría en Psicología Social de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), la necesidad de aceptar empleos para los que están sobrecalificados demuestra que los jóvenes emigran a países que no los valoran. “Actualmente, las condiciones internas de Argentina son muy complicadas y plantean dificultades para desarrollar una vida, para crecer. Entonces, aparece una oferta de migración en función de que somos un país dependiente. O sea, las invitaciones a los países centrales dicen que los jóvenes argentinos podrán hacer una vida mejor”, resalta. Aunque se pregunta: “¿será mejor a qué? ¿Y mejor para quién?”. Según su perspectiva, antes de tomar una gran decisión como esta -abandonar todo- hay que evaluar bien las opciones. Racedo está de acuerdo con quienes se van a especializar y consiguen una beca, pero no con quienes se van a lavar platos. “Ningún joven se va fácilmente: se va después de que rompe muchos vínculos y eso es muy triste”, evaluó.

Ficha técnica        

El relevamiento de Reale Dallatorre Consultores fue realizado entre el 31 de octubre al 3 de noviembre en 800 casos en todo el territorio tucumano, con un margen de confianza del 95% y un error muestral del 3,8%. Se trata de una muestra aleatoria, polietápica, estratificada por región y proporcional al peso poblacional. La selección del entrevistado se realizó de acuerdo con cuotas (anidadas) de sexo y edad, siguiendo parámetros censales. Los datos se recogieron digitalmente (70% en Facebook y 30% en Instagram)

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