“De los desconocidos surge la respuesta a muchos interrogantes” - LA GACETA Tucumán

“De los desconocidos surge la respuesta a muchos interrogantes”

El dramaturgo y director teatral tucumano ganó el segundo premio en un concurso nacional con una comedia sobre una reunión donde el anonimato es regla. Las experiencias con el humor. Adaptarse en tiempos de cambios.

22 Nov 2020 Por Fabio Ladetto
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El humor es una herramienta clave para sortear las penurias y las preocupaciones. Nada mejor que la risa para evadirse momentáneamente de la coyuntura, con su carga de endorfinas que hace sentirse bien. Lo sabe con certeza Víctor Hugo Cortes, quien despliega comedias sobre el escenario y en el papel en tanto director y dramaturgo con sutileza y precisión.

En tiempos de pandemia reflotó un viejo texto, “Reunión de desconocidos”, y lo presentó en la cuarta edición del concurso nacional de teatro de humor “Fiesta del Cigomático Mayor”, organizado por La Pampa con el auspicio de Argentores y del Instituto Nacional de Teatro. Se alzó con el segundo premio y la obra tiene destino de escenario.

“¿Como conducirse en una reunión a la que nadie te invitó, en un lugar al que nunca fuiste y donde no conocés a nadie? Esa es la enredada situación que planteo en esta delirante obra, donde nada es lo que parece; nadie es quien dice ser; y en la cual el anonimato se impone como regla de juego”, resume el argumento para LA GACETA.

- ¿Cómo se enlaza este texto con tus propuestas recientes?

- Mi última producción remite a la trilogía sobre el teatro, integrada por las obras “Dramaturgos”, “[email protected]” -aún no estrenadas- y “Actrices”, que hasta el advenimiento de la cuarentena se estuvo representando exitosamente en Miami, en el latino Teatro 8, con un elenco encabezado por Sabrina Olmedo y Claudia Albertario. “Reunión...”, en cambio, es de una producción anterior.

- ¿Qué implica el premio?

- Una enorme lección. Esta obra fue escrita hace varios años, en tiempo récord, para ser presentada a un concurso local de dramaturgia, donde no obtuvo ningún reconocimiento. La encajoné, un poco desilusionado por el resultado, y este año volví a sacarla para participar de este certamen y, eventualmente, ponerla en escena con mi grupo La Jirafa. El jurado pampeano decidió galardonarla, resultado que habla a las claras de la relatividad de los premios: una misma pieza teatral -hágase extensivo el ejemplo a cualquier disciplina- puede ser reconocida por unos y no por otros. No hay que bajar los brazos y sí confiar obstinadamente en lo que uno produce.

- ¿Estamos viviendo entre desconocidos todo el tiempo?

- Situaciones como las de la obra pueden verse a diario. Entablamos relaciones circunstanciales con desconocidos, gente de la que jamás sabremos el nombre, en la fila del banco o del supermercado, en una plaza o tras el mostrador de una oficina pública, y de esos vínculos esporádicos -impregnados al comienzo de distancia y desconfianza-, surge a veces la respuesta a muchos de nuestros interrogantes. Nos proporcionan nuevas formas de ver las cosas y, en algunos muy excepcionales casos, nace la amistad o el amor. No cerrarnos a los vínculos posibles es una oportunidad que nos damos. De hecho, hasta llegar a conocernos todos, somos ilustres desconocidos.

- ¿Cada generación tiene un momento que es clave para su futuro y lo estamos atravesando?

- La nuestra es una generación privilegiada. Atravesamos el fin de un siglo y el comienzo de otro; disfrutamos de la cultura analógica y ahora de la digital; vimos el paso del teléfono fijo al celular, cada vez más inteligente y absorbente; disfrutamos y sufrimos de la globalización que achicó el mundo y agrandó las posibilidades de conocerlo; fuimos testigos de un par de revoluciones y de cómo las sociedades fueron transformándose, aunque siga siendo tan difícil comunicarse humanamente con el otro. Todo eso proporciona, sin dudas, mucha inspiración para expresarse artísticamente.

- ¿Qué significa el humor en tu desarrollo creativo?

- Mi carrera teatral profesional ha atravesado varias etapas. Durante varios años me dediqué casi exclusivamente a escribir y a representar teatro para chicos. Así ganamos el Estrella de Mar por mi versión de “Las mil y una noches”, participamos en innumerables festivales dedicados al público infantil y, en lo personal, adapté los clásicos de la literatura al teatro: Robinson Crusoe, el Mago de Oz, Alicia y Pinocho, que fueron en mi libro “Versiones poco conocidas de clásicos reconocidos”. Luego vino el teatro de humor para adultos, que coincidió con nuestra producción para bares, que empezó en 1994 con una delirante versión de “Final feliz”, de Bertold Brecht, en la desaparecida Cosechera, y a las que siguieron “Venecia”, de Jorge Accame por cinco temporadas ininterrumpidas; “Humor express” del inigualable Alberto Calliera y mi obra “Abuelitos”, también representada en Paraguay. Esporádicamente produje para adultos con mi grupo La Jirafa. Desde aquellas “Divinas palabras”, de Valle Inclán en la vieja Alianza Francesa, pasando por mis obras “La libertad de la Patria” (gané la convocatoria del Instituto Nacional de Teatro por el Bicentenario 2010), y “Roberto el cruel”, sobre la vida y los personajes de Roberto Arlt, en el Ingenio de las Artes de Lastenia, a la más reciente “Estropicio”, de Patricia Suárez, basada en “Hedda Gabler”, de Henrik Ibsen y montada en la señorial casona Rougés de la Fundación Miguel Lillo (foto arriba izquierda).

- ¿Cómo te trata la pandemia?

- El aislamiento me ha permitido organizarme de otra manera. Acometí tareas pendientes, como la clasificación de la biblioteca, la creación de una huerta casera, pequeños trabajos de carpintería para el hogar, etcétera. También he intensificado mi labor como dramaturgo, acaso de las pocas actividades relacionadas con el teatro que pude hacer, y he comenzado a planificar una novela. Adecuarse a la nueva situación -y a todo lo que ella traiga- será decisivo. Como decía Charles Darwin: no es la especie más fuerte o la más inteligente la que sobrevive, sino la que mejor se adapta a los cambios.

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