Estreno: humor, erotismo y juegos para salvar al teatro - LA GACETA Tucumán

Estreno: humor, erotismo y juegos para salvar al teatro

“5 pesos” es la libre adaptación de un texto poco conocido de Federico García Lorca. Tres colectivos en una propuesta regional.

21 Nov 2020 Por Jorge Figueroa
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CONVIVIO VIRUTAL. Los actores trabajan desde casa.

“Hay que destruir el teatro o vivir en el teatro”, exclamaba uno de los personajes de “El público”, la obra de Federico García Lorca escrita en 1930.

El espíritu del granadino parece regresar con una puesta virtual, tal vez para reivindicar el teatro, con un texto que se ha calificado como surrealista y con el que “5 pesos” entra y sale, buscando al público en un espacio desterritorializado; en un lugar que poco o nada tiene de real. La obra se estrenará esta noche a las 23 por Zoom.

Los actores ensayan y entrenan desde el barrio La Boca (Capital Federal), Yerba Buena (Tucumán) y en San Pedrito de Jujuy: son Jorge Pedraza, Sandra Pérez Luna e Iván Santos Vega, que cuentan con el performer sonoro Álvaro Sanmillán desde Salta. Es un trabajo en equipo en el que participan Diego López, del grupo salteño La Otra Vuelta, Fabiola Vilte, de El Colectivo (Jujuy), y Verónica Pérez Luna, del tucumano Manojo de Calles.

“Hay que poner el cuerpo a este tiempo de pandemia y salvar al teatro y a nosotros de la muerte”, dice Verónica Pérez Luna. Como en la mayoría de los trabajos de Manojo de Calles, hay textos que funcionan en la intertextualidad. Esta vez le tocó a García Lorca, en una obra distinta a las que conocemos en esta provincia, en la que deposita todos sus deseos, y sin plazo fijo; pero él también partió de William Shakespeare, con la historia de amor que fue “Romeo y Julieta”.

Al acecho

Humor, juegos y erotismo tratan de escapar del texto, pero el teatro acecha aquí y allá, como un fantasma que está por venir. “En este contexto tan difícil para el teatro, encontramos en la obra de García Lorca un grito, una cachetada a una sociedad indiferente ante la muerte del teatro, pero también una provocación amorosa del artista a su público”, explica la directora de Manojo de Calles. En los ensayos se observa el uso de tecnología multimedia para la escena; el movimiento (teatro-danza); el teatro de objetos y la video performance, en busca de una obra colectiva. “Lo que se comparte es el tiempo, pero no el espacio; esta nueva categoría de espacialidad virtual nos pone en el reto de no volver superficiales nuestras relaciones humanas, poder encontrar una forma viva de actuación, trabajar la improvisación y la construcción de sentido en la instantaneidad del vivo”, se indica en la presentación de la obra, un estreno regional en el que están involucrados artistas de cuatro provincias.

El filósofo Jacques Derrida hablaba ya a fines de los años 60 del espaciamiento; el espacio devenido en tiempo, el tiempo devenido en espacio. “La indagación acerca del amor, el deseo y la identidad presente en ‘El público’ anuncia las teorías de género y el movimiento queer de la década del 90”, precisan los directores. La obra del español, que tanto habla de la homosexualidad y de un teatro no convencional, se estrenó más de 50 años después.

Roles

Los actores o intérpretes también asumen otros roles, como el de registrar su trabajo e interactuar con los demás personas. En este proceso, con algunas pautas, se convierten en director o técnico. Pero, los “mirones” o directores pueden intervenir durante la puesta; incluso, vía Zoom, algunos espectadores pueden hacerlo también, o enviando sus comentarios luego.

“El teatro está muerto si no lucha por cambiar el orden mal establecido de este mundo, si no está atento a su época y a su contexto. Injusticias, desigualdades, autoritarismos, violencias, ignorancias son producidas por este sistema que se basa en la dominación de unos pocos sobre todos los otros. El teatro no tiene límites, salvo los económicos del sistema capitalista”, son algunos de los conceptos de esta puesta de los tres grupos del NOA.

El actor no es más actor que el espectador; esta diferencia ya no existe. Todos jugamos en el mismo campo: ese es uno de los puntos de partida de los tres grupos que desafía la virtualidad.

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