Cartas de lectores

20 Nov 2020 Por LA GACETA
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- Iniciativa ciudadana

Como parte de las obras de remodelación de nuestra Plaza Independencia, se descubrieron las vías del tranvía que pasaba por 24 de Septiembre al 400, años atrás. Propongo, como una iniciativa ciudadana, que se preserve un tramo, no muy largo (estimo que con unos pocos metros bastaría), se lo limpie adecuadamente y se lo tape con algún material resistente al nivel del pavimento, que permita el tránsito vehicular, o al nivel de la vereda, que permita el tránsito peatonal. Ese material puede ser vidrio templado, de alto impacto, o acrílico resistente, o lo que corresponda para el caso. Algún especialista puede opinar mejor que yo. De esta manera se podría ver el tramo logrando un impacto muy positivo en los ciudadanos locales y visitantes porque pondríamos en valor una parte de nuestra historia. Tener a la vista unos cinco metros de vías con los durmientes originales nos daría una perspectiva distinta, de pertenencia, en contraposición con el moderno y mudo pavimento que las va a tapar para siempre. Quizás el Ente Cultural de Tucumán, el Ente Tucumán Turismo o algún otro organismo provincial o municipal se interesen en la idea. Vi en estos días que ya sacaron las vías, pero todavía se podría concretar esta idea-proyecto. Con solo unos cinco metros de vías y los durmientes correspondientes debidamente protegidos, con un costo material casi insignificante comparado con el costo total de la obra, y por más que esta idea no forme parte del proyecto original, podemos lograr un nuevo atractivo para nuestra Ciudad Histórica de Tucumán.

Juan Manuel Jiménez

San Luis 130 - San Miguel de Tucumán


- Tucumán salvaje

En el Tucumán actual, Cuna de la Independencia, hay muchas cosas de las cuales no se puede presumir. Por ejemplo: mi vecina se queja de que le rayan el auto por puro gusto de hacer daño nomás. Otro les ruega a todos los santos del cielo que lo ayuden a que crezcan las plantitas que puso en la vereda, ya que a las anteriores las aplastaron personas maleducadas que no saben valorar los beneficios ni la estética que las plantas en la acera le dan a la ciudad. En la plaza ubicada en la manzana de Crisóstomo Álvarez, Juan B. Terán, San Lorenzo y Ernesto Padilla, que fue inaugurada hace no más de tres años, se robaron los seis grifos que proveían de agua a los paseantes, que son muchos. Es increíble que nadie haya visto o escuchado algún ruido al momento del robo, siendo que en el silencio de la noche para sacarlos tuvieron que dar incontables mazazos. A esto hay que agregarle la fracción sonora que desde hace ya muchos años forma parte del paisaje: el vocabulario obsceno de los muchachos que van y vienen, tratándose con calificativos irrepetibles uno a otro en voz alta. ¿Cómo no vamos a tener gente enferma de los nervios con estos ingredientes, si a ellos hay que sumarles la pandemia, la cuarentena y la enfermedad o la muerte de algún amigo o pariente?

Daniel E. Chavez

[email protected]


- La democracia utópica

¿Qué es la división de poderes? Es el modelo de gestión democrático que separa al Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial para que actúen de manera independiente y limitada a sus funciones dentro del Gobierno. Se considera una de las teorías más importantes del sistema político moderno, adoptada a nivel mundial. La misma podría describirse como una forma de organizar el Estado, agrupando y dividiendo sus funciones en tres esferas de poder que se complementan en armonía para el bien de la población y del crecimiento del país. El fin básico de esta división es evitar la concentración de poder en un solo organismo estatal y que por supuesto llevaría directo al despotismo. Dividir la autoridad pública implica anticiparse al peligro que supondría un escenario político antidemocrático, evitando la posibilidad de que uno de los poderes tenga la capacidad de instalar un régimen autoritario. Normalmente, el poder máximo recae sobre el Ejecutivo, organizado jerárquicamente en intendentes, gobernadores, hasta la distinción del presidente, mayor representante de la Nación. Sin embargo, esta importancia en la figura presidencial no puede ser vista como una concentración de poder ya que el legislativo y el judicial son siempre independientes y centrales; al menos deberían serlo. En algunos países con larga tradición parlamentaria (como Gran Bretaña), el poder que más importancia tiene es el Legislativo. El Poder Ejecutivo se encarga de administrar de manera directa el Estado a través de funcionarios como el presidente, secretarios y ministros. El Poder Legislativo es responsable del debate y de la redacción, formulación y aprobación de leyes, conformado por el Parlamento que sesiona a través de sus dos cámaras. El Poder Judicial tiene a su cargo el ejercicio de la justicia en todos los niveles del Estado, siendo impartido por el tribunal mayor de justicia o Corte Suprema y tribunales inferiores. Ahora bien, me pregunto si vivimos tal sistema como lo hacen los denominados “países” serios. Quiero ubicarme en nuestra Provincia citando tan solo muy pocos ejemplos, como el sistema de elección de jueces. Ante una vacante el CAM (Consejo Asesor de la Magistratura) llama a concurso a todas las personas que se encuentran aptas según la norma para ocupar dicha vacante. Se abre una inscripción, donde cada participante debe llenar una serie de requisitos legales. El segundo paso es el examen ante jurados destacados; finalmente hay una entrevista. Por todo este riguroso sistema deben transitar los abogados más probos. ¿Cuál es el final del proceso? Se selecciona una terna, teniendo en cuenta los mayores puntajes, sumando los puntos de la entrevista, el examen en sí y la entrevista. Una vez seleccionada dicha terna, se la remite al Poder Legislativo. Quien conduce el mismo -Gobernador- tiene que seleccionar entre los tres, luego remite un acto administrativo para que esa persona ocupe de una vez su cargo. El problema que surge aquí, es que la Ley nada dice del puntaje de los tres; es decir quien obtiene por ej. 78 puntos puede ser seleccionado contra alguien que obtuvo 98. Aquí encuentro la primera de las tantas imperfecciones de un sistema democrático serio. Pues a mi entender quien obtuvo el puntaje más alto es quien debe ocupar el cargo: así de simple. Quedando bajo suplencia los otros dos participantes pero para ese concurso en particular. Cuando alguien tiene la potestad de reclamar un valor peculiar se lo conoce como “crédito”. Pues aquí el seleccionador puede obtener un crédito hacia quien es elegido y obtuvo el tercer lugar por ejemplo. Lo que ocasiona un vicio de hecho. Me pregunto si hay otras debilidades en nuestro sistema. Y creo que son mucho más de lo que uno se imagina, sobre todo ocurre con el abuso de Poder de Policía que la Ley concede al Poder Ejecutivo en determinadas funciones. El Poder Legislativo tendría que estar distante de cualquier tipo de arreglo o vicio con el Poder Ejecutivo. En realidad deberían los tres poderes ser lo que cuando estudiamos: “independientes”, formando un sistema democrático que se ajusta a la equidad y funcional. Me pregunto si ello ocurre con el nuestro.

Gonzalo Cornet Esteves

Monteagudo 480 - San Miguel de Tucumán


- Maestros científicos

Los docentes argentinos demostraron en esta pandemia una vocación científica digna de un estudio profundo de cara a la educación nacional, es inexplicable que en paralelo al desconcierto social que se vivió y se vive hayan puesto en práctica esa potencial capacidad de descubrir, enseñar, comunicar y que los alumnos se acostumbren, les interese y aprendan. No hubo nunca ni siquiera un simulacro de esta modalidad que con mucha incertidumbre y asombro miran desde los ministerios nacionales y provinciales; lo más admirable que también trabajaron con muchos tutores y padres a los que con mucha paciencia y como un alumno más direccionaron para acompañar a los estudiantes en este nuevo camino, sin herramientas algunas porque las computadoras son las propias, con todos los gastos que ello requiere; luz , teléfono y jornadas interminables impagas. Ni más ni menos son merecedores; no sólo de la valoración y el respeto por este y tantos otros sacrificios, sino también son merecedores de un salario digno porque son parte de los argentinos que se jugaron todo por el todo para salvar al pueblo y a la educación nacional de esta terrible situación.

Williams Fanlo

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- La ideología que gobierna

Es claro que en un estado de derecho la carta magna es la que nos da las pautas como sociedad que entienden en el pleno derecho y ejercicio de las acciones que realizamos y que, en igual sentido y obligados por derecho quienes gobiernan no solo deben cumplir, sino que deben garantizarlo para todos por igual. El derecho a la vida, la propiedad, el acceso a la salud, la educación, el trabajo y la seguridad se transforman en una obligación a garantizar por el gobierno elegido libremente por la mayoría. Los derechos tangibles vienen acompañados por valores que son inculcados y pretenden ser respetados para lograr el bienestar general y la paz social. La moral, las buenas costumbres, el respeto hacia el otro, el mérito y el esfuerzo pierden peso y se desvanecen cuando estos no son recíprocos y quienes deben garantizarlos no creen o fallan en el intento. La narrativa ideológica y las controversias a la que asistimos en los últimos tiempos parecieran justificar y desviar hacia una vulnerabilidad que, en definitiva, todos somos víctimas y ponen en jaque a las instituciones de gobierno en su legitimidad que conforma un Estado, porque todos somos elementos tangibles que le damos vida y forma. Quizás, en estas convicciones lo que necesita la Argentina es reformar la justicia, crear nuevos impuestos, ajustar a quienes han aportado gran parte de su vida al sistema jubilatorio, discutir si tomar un terreno es delito, no creer que la educación presencial sea prioritaria y urgente en igual sentido que la inseguridad es una “sensación” y no creer en los planes están motivados por esa ideología que nos relatan. Es entonces, la discusión de fondo generar consensos y debatir hacia dónde queremos ir. ¿El rumbo de las políticas actuales están en sintonía con las demandas de la sociedad? En definitiva, todos habitamos el mismo suelo y quienes gobiernan tienen esa obligación de gobernar para “todos” y no para “el partido político”. Quizás escuchar el reclamo de la sociedad pueda revertir esta emergencia que parece no encontrar la salida.

Mariela A. Weisheim

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