LA PIEL TIENE MEMORIA. Es clave la protección (aun si está nublado) para prevenir las quemaduras solares.
En las últimas tres décadas, según la Sociedad Argentina de Dermatología, los casos de cáncer de piel en nuestro país han aumentado más que cualquier otro tipo. Por eso, para crear conciencia, esta semana se lleva a cabo la 27ª Campaña Nacional de Prevención del Cáncer de Piel... en modo “pandemia”. No se pueden organizar las habituales campañas presenciales de detección, pero hay muchas cosas que podemos hacer.
“Por de pronto, conocer el propio cuerpo y atender sus señales -destaca Silvia Molina, jefa del Servicio de Dermatología del hospital Avellaneda-: lunares nuevos (o nunca controlados); manchas de aparición repentina (o que cambian de color o de tamaño), por ejemplo, son señales de advertencia” (Ver “La regla del Abcde”). También hay que estar atentos a lunares que presenten síntomas como sangrado, picazón o sensibilidad.
“Nunca hay que pensar ‘es sólo una manchita’”, agrega Molina, y advierte que la detección temprana es fundamental. Sucede que puede ser difícil de tratar si pasa inadvertido y llega a diseminarse; en cambio, si se detecta pronto, suele ser curable. “Los consultorios de dermatología están funcionando, con todos los protocolos; y los especialistas cuentan con la preparación y el instrumental para analizarlos, como lupas, dermatoscopios, etcétera”.
Más vale prevenir...
Como en todo cáncer, el origen del de piel es multicausal, pero hay un dato que está claro: las radiaciones ultravioletas (RUV). son las responsables clave del daño en el ADN celular, que puede llevar a lesiones precancerosas o cancerosas de piel, y es progresivo y acumulativo.
“La piel tiene memoria inmunológica -destaca Molina-. Y está claro que quienes han sufrido quemaduras severas con el Sol, con desarrollo de ampollas, están en mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel”.
“Por eso proteja su piel al máximo y no se exponga al Sol en mitad del día, cuando la luz ultravioleta es más fuerte -aconseja Jerry Brewer, del área de investigación en Dermatología de Mayo Clinic, en Rochester, Minnesota (EE.UU.)-. Cuando salga al exterior, siempre aplíquese protector solar, independientemente de la estación del año o del tiempo. El factor de protección solar (FPS) del producto debe ser por lo menos 30, y la crema debe aplicarse generosamente y con frecuencia”. Además añade, contundente: “nunca se broncee en camas solares o con lámparas de bronceado, porque aumentan considerablemente la probabilidad de desarrollar melanomas”.
“Y es importante que lo hagamos todos -advierte Molina-; detectamos melanomas en personas cada vez más jóvenes”.
Qué es el FPS
No toda crema es protección; tampoco todas las pieles necesitan lo mismo. Pero todas necesitan algo, y es importante saber qué. El envase del protector tiene una “fórmula”: la sigla FPS y un número. Cuanto más alto el número, más protegida está la piel... Pero, ¿sabes cómo se calcula?
Ya en 1975 Thomas B. Fitzpatrick, dermatólogo de la Universidad de Harvard, clasificó la piel de los seres humanos en seis clases, según su tonalidad, su facilidad para quemarse y su capacidad de broncearse; cada una es un fototipo.
Las más claras (fototipo I) resisten al Sol sin quemarse 10 minutos. El FPS lo que hace es multiplicar el tiempo por lo que indica el número. Con FPS30, alguien que es fototipo I puede estar expuesta al Sol, una vez aplicada la crema, durante unos 300 minutos sin quemarse. Por eso, antes de comprar el producto, averiguá cuál es tu fototipo.
Pero no es todo: porque esta es la teoría, pero muchos factores (sudoración; contacto con el agua o con la arena de la playa; la fricción con la ropa...) pueden disminuir la eficacia de la protección. Por ello, según los especialistas, es necesario aplicar crema sobre la piel en intervalos más cortos: al menos cada dos horas, para evitar quemaduras... y así, el cáncer.
“Después de todo -resalta Molina-, sólo tenemos una piel. Y ella se acuerda de las agresiones que sufre”.
Dos mitos para desterrar
- Durante los días nublados o de lluvia no es necesario usar el protector solar
Las nubes evitan que los rayos infrarrojos (que dan calor) lleguen a nosotros, y pensamos que podemos baja la guardia, pero no: igual pasan los rayos ultravioletas (RUV), que son los que dañan la piel. Por ello, si está nublado y estamos al aire libre, debemos protegernos con medidas físicas (ropa y sombrero); si no puede ser de esta forma, es necesario aplicar protector solar de amplio espectro, con factor de protección solar (FPS) 30 o mayor. Sólo si llueve sin resolana estas medidas no son necesarias.
- Si no salgo de mi casa, no hace falta que me aplique protector
Artefactos de luz hogareños y pantallas de computadoras o teléfonos celulares no emiten RUV, pero su luz puede favorecer la inflamación y el envejecimiento de la piel. Se recomienda colocar protector solar (con filtros físicos, como el óxido de titanio) en especial en la cara, si vamos a estar muchas horas frente a pantallas.
La regla del abcde: cómo distinguir un lunar de un melanoma
Se sospecha un melanoma ante uno o más de estos signos de alerta:
• A de asimetría: los lunares son redondos y simétricos. Los melanomas son asimétricos (una mitad es diferente de la otra mitad)
• B de borde: los lunares tiene bordes regulares. La mayoría de melanomas iniciales tienen bordes irregulares y festoneados.
• C de color: los lunares son marrón claro u oscuro, pero homogéneo. Los melanomas iniciales tienen color no homogéneo (2 ó más tonos: marrón, rojizo, negruzco).
• D de diámetro: los lunares tienen un diámetro inferior a 6 mm. Los melanomas tienen, en general, un diámetro mayor.
• E de evolución: los melanomas muestran cambios en tamaño, forma, color. O sangran, se inflaman, enrojecen, pican...
Tipos de cáncer de piel: estos son los tumores más frecuentes
• Carcinoma basocelular, el más frecuente, está asociado a pieles muy dañadas por el sol, pieles muy blancas que no se broncean, pero sí se enrojecen/queman y descaman. Muchos pacientes tienen cabello rubio y ojos claros. Más del 70 % de estos tumores se presentan en la cara, as orejas y el cuello, aunque también pueden ubicarse en el tronco y los miembros.
• Carcinoma espinocelular: parece con más frecuencia en pieles blancas que no se broncean pero siempre se enrojecen, con pecas y daño solar. Se asienta en la cara, el borde de las orejas, el cuero cabelludo y los labios, particularmente el labio inferior, más expuesto al sol. Puede crecer en la boca y la región genital y perianal, donde adquiere mayor agresividad. A diferencia del carcinoma basocelular, este tumor puede dar metástasis en los ganglios de la región afectada y en otros órganos.
• Melanoma: se manifiesta por la aparición de una pequeña área pigmentada sobre la piel sana, o por la modificación del tamaño o del color de un lunar. Los melanomas se originan a partir de melanocitos, células que producen el pigmento (melanina) de la piel normal, en zonas adyacentes a un lunar o directamente sobre un lunar preexistente. Son menos frecuentes que los demás, pero pueden ser más graves. Si son diagnosticados de forma temprana, se pueden curar. Pero si no se atienden, tienen una probabilidad mucho mayor de propagarse. Además de las personas de piel muy blanca, corren mayor riesgo de padecer un melanoma quienes presentan gran número de lunares o lunares atípicos, y parientes directos de personas que han padecido melanoma.
(Fuente: Ministerio de Salud de la Nación)








