Cartas que nos sumergen en el Tucumán del siglo XIX

Historias familiares, amorosas y de la vida cotidiana

15 Nov 2020
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UN TRADICIONAL BAILE CAMPESTRE. La acuarela de Francisco Fortuny reconstruye una de las frecuentes fiestas tucumanas que se celebraban al aire libre. Durante esos acontecimientos se iniciaban muchos idilios de antaño.

RESCATE

VIEJAS CARTAS DE AMOR Y OTRAS HISTORIAS

MARÍA FLORENCIA ARÁOZ DE ISAS

(Dunken – Buenos Aires)

Un “encantamiento” provoca el libro de Florencia Aráoz de Isas: Viejas Cartas de amor y otras historias (1805-1887). Es un libro sobre el amor, se piensa, entre Doña Francisca Aráoz de Aráoz (1842-1903) autora de las cartas y Don Domingo Segundo Aráoz, su esposo. (--1898) escritas entre 1868 y 1886. Si Florencia hubiera escogido este enfoque al analizar las casi 100 cartas de Francisca, su destino hubiese sido otro.

La mirada investigadora y perceptiva de Florencia Aráoz, frente a un siglo XIX históricamente difícil, convierten esta obra en un libro especial por sus fuentes, las cartas. Hubo otros epistolarios relevantes en la Historia (Cicerón, Voltaire), pero las cartas escogidas no poseen un enfoque específicamente político ni filosófico. Su aporte consiste en los recursos historiográficos: la historia del tiempo presente, de las mentalidades, de la historia oral, de la vida privada, estratos profundos, ocultos en los pliegues de la historia.

Viejas cartas de amor… no es una historia de Tucumán en sí, pero su temática supera pesadas cronologías e introduce en la médula social subjetiva y material del Tucumán de la época. Centrada en una elite social liberal, la de la familia Aráoz, Florencia penetra en aquella vida provinciana sencilla a la que ella da profundidad. La cercanía familiar afectiva, no le impide ejercer con solvencia su oficio y escribir sobre sus antepasados comprometidos con la Independencia, sin caer en una historia tradicional de heroísmos.

Florencia opta por las cartas que narran la vida: amorosa, cotidiana, familiar. Son fuentes privadas e íntimas que evolucionan con el tiempo y la madurez de Francisca y se entrecruzan y confrontan con otra profusa documentación.

Francisca Aráoz, hija de José Ignacio Aráoz (a su vez nieto de Bernabé Aráoz) es el personaje femenino central en la narración histórica. El feminismo tienta a Florencia pero su formación y el contexto dan por resultado un escrito dinámico en un entramado social y político complejo.

La tapa, de diseño simbólico, obra de Carolina Babot, invita a entrar en ese misterioso pasado. Prologado por Eugenia Flores de Molinillo y precedido por una genealogía imprescindible, Florencia Aráoz logra en este valioso libro, el difícil equilibrio entre la subjetividad y un relato histórico de excelencia.

© LA GACETA

Judith Casali

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