
Los espacios verdes pueden mejorar la calidad del aire y reducir las muertes por enfermedades cardíacas, según una investigación preliminar que se presentará en las Sesiones Científicas de la Asociación Americana del Corazón 2020, informa la agencia de noticias Europa Press.
“Descubrimos que tanto el verdor como la calidad del aire estaban asociados con menos muertes por enfermedades cardíacas”, explica William Aitken, de la Universidad de Miami, Estados Unidos.
El verdor es una medida de la presencia de vegetación (árboles, arbustos, pasto) a menudo evaluada por imágenes de la Tierra de la NASA y otros métodos.
Aquí, los investigadores utilizaron el Índice Vegetativo de Diferencia Normalizada (NDVI por sus siglas en inglés), que mide las longitudes de onda de la luz solar visible e infrarroja cercana reflejada desde la superficie de la Tierra a través de imágenes de satélite de la NASA.
Los investigadores midieron la vegetación por condado en Estados Unidos y lo compararon con las tasas nacionales de mortalidad por enfermedades cardiacas. También superpusieron datos de las mediciones de la calidad del aire.
El análisis encontró que por cada 0,10 unidades de aumento en el verdor, las muertes por enfermedades cardíacas disminuyeron en 13 muertes por cada 100.000 adultos. Los valores de verdor oscilaron entre 0,00 y 0,80 y por cada aumento de 1 microgramo de material particulado por metro cúbico de aire, la muerte por enfermedad cardíaca aumentó en aproximadamente 39 muertes por cada 100.000 adultos.
Conclusiones
“Encontramos que las áreas con mejor calidad del aire tienen mayor verdor, y que tener mayores medidas de verdor, a su vez, se relaciona con tener una menor tasa de muertes por enfermedades cardíacas”, añade Aitken.
“Dados los posibles beneficios cardiovasculares de las medidas más ecológicas, es importante que el diálogo sobre la mejora de la salud y la calidad de vida incluya políticas ambientales que apoyen el aumento de la ecología -destaca el profesional-. Los formuladores de políticas deben apoyar la ecología a través de esfuerzos que promuevan la justicia ambiental a través del acceso equitativo a espacios verdes, aire limpio y agua limpia, además de minimizar la exposición a los peligros”.
Los investigadores esperan que sus resultados alienten los ensayos clínicos que utilizan intervenciones en entornos construidos (por ejemplo, plantación de árboles para aumentar la presencia de vegetación y el verdor) para mejorar la salud cardiovascular. “Realizaremos un estudio longitudinal en Miami para evaluar si los cambios en el verdor del vecindario a lo largo del tiempo están asociados con cambios en las enfermedades cardiovasculares”, finaliza Aitken.







