
Al menos uno de cada tres pacientes con problemas de aprendizaje puede tener además un defecto visual, afirma la unidad de oftalmología del Hospital Vithas Castellón, de España, según informa la agencia Europa Press. De acuerdo con datos de la Sociedad Española de Oftalmología Pediátrica, los trastornos más habituales a nivel visual en los niños suelen ser miopía, estrabismo, hipermetropía y ojo vago. Los niños en muchas ocasiones son incapaces de reconocer los síntomas de una mala visión, por esta razón el papel de padres y educadores en la detección de algún signo de alarma y el diagnóstico precoz de estas alteraciones por parte del oftalmólogo resultan clave para tratarlas cuanto antes. De ese modo, se podrán minimizar otros posibles problemas que puedan influir en el desarrollo del niño.
Elena Santolaria, optometrista de Vithas Castellón, indicó: “un diagnóstico precoz es imprescindible para solucionar los problemas visuales más frecuentes en los niños. La mayor parte de la información que recibe un niño en edad escolar es a través de su visión, así pues, el sistema visual deberá estar preparado tanto para la lectoescritura en distancias cercanas como para tareas como ver bien la pizarra en distancias lejanas.
“Por ello es tan importante descartar problemas de visión del niño, tanto de lejos como de cerca, ya que ambas distancias estarán implicadas en el rendimiento escolar. Los problemas visuales no son siempre el origen del fracaso escolar, aunque sí se ha visto que al menos uno de cada tres pacientes con problemas de aprendizaje puede tener además un defecto visual”, subrayó. Se estima que al menos un 30% de los casos de fracaso escolar puede estar relacionado con alteraciones de la visión no detectadas.
Las alteraciones que pueden afectar el rendimiento escolar son la ambliopía/ojo vago, que se produce cuando uno de los dos ojos es suprimido total o parcialmente por el cerebro debido a que la información que emite difiere en tamaño, forma o dirección respecto del otro. Este ojo experimenta una pérdida de visión significativa, y otras veces se desvía apareciendo el estrabismo.
Otras aleteraciones son problemas acomodativos -dificultad para enfocar y desenfocar a diferentes distancias-, problemas de visión binocular -pequeñas desviaciones no manifiestas llamadas forias descompensadas, incluso estrabismos cuando la desviación es evidente-, y problemas de motilidad ocular -importantes para una correcta actitud de lectoescritura.







