
Zener inrrumpió con fuerza hace pocos años en el universo del rock tucumano, con un aporte abstracto y una presentación espectacular y cuidada de sus temas, que lo llevaron a competir en los recientes premios Mercedes Sosa como mejor grupo del género.
Mauro Luque, Juan Lamela Bianchi y Romina Del Carmen integran el trío. “La presencia de pocas mujeres en el rock, como en cualquier otro ámbito adonde hay escasa participación femenina, tiene como causa principal el machismo. La deconstrucción del macho rockero en Argentina está en proceso”, sostiene la cantante.
Ese proceso estaría más adelantado en otros territorios, según su propia experiencia sobre los escenarios. “La diferencia en Tucumán la noté cuando fuimos con mi banda a tocar a Buenos Aires: éramos tres bandas y el 50% de los miembros de allá eran mujeres, algo que nunca me pasó aquí. Más allá de esto, en mis distintos proyectos musicales y en la convivencia con grupos amigos siempre se fomentó la participación de mujeres y creo que con la nueva legislación y con las actuales referentes en el rock feminista se está fomentando que se vayan conquistando nuevos espacios”, recalca.
La memoria la remonta a los 90 a la hora de buscar referencias a sus posiciones. “En pleno auge del rock, hubo una muestra de lo que subyacía en la ideología de la escena: en el concierto de Nirvana en la Argentina, sus teloneras Calamity Jane fueron denigradas y abucheadas. Crecer con esa imagen, con la cosificación de las mujeres en el mundo del entretenimiento, siempre fue desalentador a la hora de subirse a un escenario. Te lleva a pensar en la mirada doblemente juzgadora, no solo por tocar música sino por llamar la atención solo por el hecho de ser mujer”, lamenta.
“Esos micromachismos persisten en grupos que comparten memes adonde el rol femenino es meramente el de la pareja que se queja de su novio músico o donde se asocia el ser rockero con ser más o menos hombría. En Tucumán el mansplaining todavía persiste”, se queja.







