Enrique Pedicone. la gaceta / foto de Inés Quinteros Orio
- Caso Pedicone-Leiva
Han transcurrido 60 días desde la “pérdida de la investidura jurídica” del vocal de la Corte Suprema, Dr. Leiva; sin embargo, altos funcionarios de los tres poderes del Estado, entrelazados en un abrazo espurio, continúan irracionalmente insuflándole oxígeno a un “cuerpo yermo”, cuyos hedores ya se hacen sentir por doquier. El camino de salida del laberinto kafkiano al que se ha visto impelida la justicia y la sociedad toda, es la activación de un cambio copernicano en la administración de Justicia, suyas líneas directrices sean la independencia, la verdad, la honestidad y la transparencia. Es harto difícil que el cambio surja desde los estamentos del Gobierno, condicionados por sus privilegios y/o temores de diversa índole. Confirmamos que los fiscales y jueces intervinientes en la causa han decidido, sin claros fundamentos, que los “audios de Pedicone no son válidos”, “que debe aplicarse el viejo Código Procesal Penal”, evitando de esa manera el esclarecimiento del caso en una audiencia pública. Esta transformación la deben realizar los dirigentes de Colegios de Abogados, Facultades de Derecho y asociaciones intermedias pro-República, los que seguramente serán apoyados por los ciudadanos preocupados por la “cosa pública”. Justamente son los letrados independientes, al decir del constitucionalista Alberto Binder en una entrevista impecable (LA GACETA, 01/11/20), los que deben preguntarse “¿cómo podrán ejercer de manera digna la profesión” ante una Corte deslegitimada por su silencio y la corrupción de uno de sus miembros? Como concluye el jurista en su entrevista: “Todos debemos recordar que si dejamos el Estado en manos de las mafias estaremos perdidos. Por eso hay que recuperar el Estado y empezar por Tucumán, donde nació el proyecto de país”. Los tucumanos debemos reeditar la gloria que supimos conseguir el 24 de septiembre de 1812, el 9 de julio de 1816 y, por qué no, también la efímera pero contundente rebeldía del pueblo a convalidar el resultado de las elecciones del 23 de agosto de 2015. Recuperemos los ideales de los patriotas que soñaron con la patria grande y libre. Rescatemos de nuestros genes los arquetipos alberdianos, sanmartinianos, belgranianos y revivámoslos en el decadente Tucumán de hoy. Me viene a la mente una cita de Bertolt Brecht: “La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer”.
Ana Lía Toledo
Ayacucho 290 - San Miguel de Tucumán
- 111 años de San Martín
El mundo San Martín, cumple 111 años de vida. Una obra colectiva que a lo largo de su historia comprometió a muchas generaciones. Adquiere solidez y homogeneidad, con el paso del tiempo, gracias al accionar de dirigentes, socios, hinchas y ex jugadores que se dieron el tiempo de organizarlo y conservarlo. Un ejemplo de ello fue la gestión que encabezó Natalio Mirkin. Está “atravesado” hoy por acontecimientos ajenos a la buena voluntad de mejora y crecimiento. Una pandemia, en primer lugar, que condiciona la preparación del equipo, expuesto a contagios permanentes. La no presencialidad de hinchas que va a afectar la principal fuente de recursos: las recaudaciones. Una Primera Nacional que no comienza al no estar definido su formato. Las dificultades no mellan, sin embargo, el gran esfuerzo demostrado por socios de ponerse al día en sus cuotas sociales, la campaña por otros nuevos y la puesta en pie de nuevas torres de iluminación. Se puede haber estado a favor o en contra de la estrategia de recurrir al TAS y avalar la reelección del actual presidente de la AFA. Tema superado y vuelta de página. Las situaciones descriptas exigen unidad y cooperación en el mundo San Martín. Una conferencia de representantes de agrupaciones, socios destacados, junto a la actual comisión directiva, es prioritaria, ante la transición complicada, para fijar y acordar tareas de una agenda inmediata. La puesta en movimiento de tal engranaje santo supera con creces a impulsos e intereses individuales. ¿Razones? Las conquistas deportivas serán duraderas con una institución ordenada en donde cada socio sea garante de la institucionalidad.
Pedro Pablo Verasaluse
- Ni disculpas
No hay ser vivo en este planeta que sin querer haya cometido un yerro o más en la vida, de hecho cometemos muchísimos errores involuntarios sin darnos cuenta y para ello existe la retractación; es un gran cualidad pedir disculpas porque los que aprenden a hacerlo saben perdonar. Los individuos que cometen errores delimitados por la ley, son penados por la misma, arrestos, multas, donaciones y hasta son obligados a efectuar trabajos comunitarios. Ahora yo me pregunto: ¿los miembros del Poder Judicial no son humanos? ¿No suelen equivocarse en sus fallos? Les garantizo que sí, son humanos y se equivocan mucho, pero jamás los vi disculparse por ello, jamás vi un fiscal o un juez emitir un mensaje hacia alguien que han perjudicado con su proceder. Aquí en Tucumán asesinaron a una joven ejemplar, pero más allá de eso, ella como muchas otras víctimas de acoso acudieron a la Justicia y la Justicia se equivocó, protegió a su asesino con impunidad y Paola, como muchas víctimas más, pagó con su vida. Y de nuevo me vuelvo a preguntar: ¿cómo pagará la Justicia por este error? Van pasando los días y la familia de Paola y sus afectos no recibieron ni disculpas todavía.
Williams Fanlo
- Prescripción adquisitiva
Espero poder llegar a los lectores con esta carta en la que voy a exponer de la manera más simple a una incoherencia que estamos sometidos los agrimensores de Tucumán al ejercer nuestra profesión de la manera impuesta por nuestra Dirección General de Catastro, e involucra a nuestra población ya sometida a tantos cambios inútiles para paliar esta terrible situación de luchar contra un enemigo invisible para poner a resguardo nuestra vida. Se implementó la exigencia de comunicar por carta documento la comunicación a linderos de nuestra Mensura para Prescripción Adquisitiva, por medio de este odioso e ineficaz método, que nos pone a los agrimensores en una gestión solapada con lo que legalmente se resuelve en sede judicial. Ineficaz porque el silencio interpuesto por los destinatarios de estas misivas, no significa, legalmente, la aceptación conforme al acto. Impracticable, pues es imposible que un lindero acuda a nuestra cita en tiempo y forma, ya que puede vivir en otra provincia; le resultará imposible recorrer el límite de su propiedad por lugares inhóspitos o, entre tantas cosas, no se encuentra en condiciones profesionales (parodiando) para evaluar si el agrimensor está o no haciendo bien su trabajo, pues le faltan unos seis años de universidad para aprenderlo. En fin, señor lector, si algún día le llega a su domicilio una carta documento de este tipo, no se asuste, en una bromita de... la Dirección General de Catastro.
Eduardo Ramón Nanni
- Deuda cubana
El 6 de mayo de 2019 Ramón Frediani publicó en “El Economista” un estudio -ratificado el 21 de abril de este año por Mariano Caucino, ex embajador argentino en Israel y Costa Rica-, en el que informa que el 4 de agosto de 1973 el presidente Héctor J. Cámpora decidió otorgarle a Cuba un préstamo de 1.278 millones de dólares a seis años de plazo y al 6% anual para financiarle la venta de maquinarias agrícolas, tractores, camiones pesados y automóviles, que Cuba nunca pagó. Si se le agregan los intereses compensatorios devengados a la tasa originariamente pactada durante estos 47 años, la deuda asciende hoy a u$s 4.805 millones, que con intereses moratorios y punitorios que correspondería aplicar, duplicaría fácilmente ese monto. Cuba declaró el default de su deuda externa en 1989, cuando colapsó la Unión Soviética y dejó de otorgarle los u$s 3.000 millones de subsidio para que siguiera funcionando como país. Desde entonces, nuestro país hizo varios intentos fallidos de cobranza. Durante los años 90 la Argentina le propuso formalizar la deuda recibiendo bonos soberanos externos de deuda pública cubana, para poder luego venderlos en el mercado internacional y recuperar parte del dinero. Esos bonos habrían cotizado en Wall Street alrededor del 10% al 15% de su valor, dada la larga historia cubana de insolvencia e incumplimiento de sus compromisos internacionales. También le propuso otras opciones, incluso una quita del 75% de la deuda, pero no se alcanzó ningún acuerdo hasta el día de hoy. Esa acreencia multimillonaria sigue ignorada quién sabe en qué oficina del Estado. Ellos, los cubanos, defienden sus intereses como pueden. Nosotros, los argentinos, ¿defendemos nuestros intereses como corresponde?
Luis Salvador Gallucci








